Manuel Ríos Ruiz
ver vídeo
Es imprescindible adentrarnos en la historia musical y social de los lares andaluces, para entender el origen de un arte musical tan singular como el flamenco, que se ha conjugado asumiendo y destilando muchas influencias tonales e instrumentales, alcanzando finalmente unos sones y expresiones verdaderamente propias, algo que es la sorprendente clave de sus características tan definidas hoy y tan superiores en matices y densidad artística a las meramente folklóricas. En la búsqueda de la génesis geomusical del flamenco, además de dar por sentado que desde lo inmemorial en las tierras andaluzas debió de existir un sedimento musical genuino  e ingénito en determinadas personas, lo cual ha hecho posible que los andaluces hayan asumido los más variadas músicas a través de los siglos, sin perder jamás su concepción musical. Esto siempre se ha tenido por seguro y de ahí las constantes referencias a las crónicas clásicas.

Actualmente se considera que el cante, baile y toque de guitarra flamencos constituyen en su conjunto un arte, porque sus estilos creados sobre bases folklóricas, canciones y romances andaluces han sobrepasado sus valores populares, alcanzando una dimensión musical superior, cuya interpretación requiere facultades artísticas especiales en todos los órdenes, manteniendo un sentido estético sumamente popular  y propio del pueblo andaluz, por lo que sus manifestaciones han cuajado en auténticas expresiones artísticas, totalmente diferenciadas de las folklóricas originarias, por la composiciones  anónimas y personales que lo han estructurado y evolucionado estilísticamente, sin dejar de ser música y lírica de raigambre popular, por lo que puede decirse, según opinión generalizada de la mayoría de sus estudiosos, que el flamenco es un folklore elevado a arte, tanto por sus dificultades interpretativas como por su concepción y formas musicales.

Hay que tener presente por añadidura, que casi todos los flamencólogos consideran que es en torno al último cuarto del siglo XVIII, cuando ya se conocen determinados estilos del género, incluso los nombres de algunos de su más afamados intérpretes, pasando de su difusión en las ventas y las tabernas a los tablaos de los cafés cantantes a partir de 1842, con las funciones ofrecidas en el sevillano Café Lombardo. Desde entonces la presencia del arte flamenco fue adquiriendo presencia en los escenarios públicos de todas las regiones españoles y seguidamente del extranjero.
Escríbenos un comentario sobre este contenido:
Envíe su comentario


Según lo previsto en la Ley 34/2002 de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico, en la Ley Orgánica 15/1999 del 13 de Diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal y en el Reglamento (UE) 2016/679 General de Protección de Datos, le informamos que sus datos personales figurarán en nuestros archivos automatizados. Sus datos no son ni serán en ningún caso suministrados a terceros. Puede en cualquier momento ejercitar su derecho de acceder, rectificar, de oposición al uso y, en su caso, cancelar sus datos personales comunicando al correo electrónico privacidad@march.es la operación a realizar. Más información sobre nuestra política de privacidad.



Aviso legal