Carlos F. Heredero
Carlos F. Heredero
Carlos F. Heredero
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Harold Lloyd (1893 / 1971) era, a principios de los años veinte, el actor mejor pagado del mundo y uno de los hombres más ricos de América, había interpretado más de 180 cortometrajes cómicos (una cifra superior a la que podrían sumar juntos Chaplin y Keaton) y era un triunfador nato que vivía en una gigantesca mansión de Beverly Hills con 44 habitaciones, piscina olímpica, terrenos deportivos y campo de golf. Y de eso hablan precisamente –de la conquista del éxito social– la mayor parte de sus películas, incluidos los cortos, los once largometrajes mudos y los siete sonoros que protagonizó a lo largo de su filmografía. Y también, por supuesto, El hombre mosca, el cuarto de sus largos, película que contiene una de las más famosas escenas cómicas de toda la historia del cine: la que muestra a Harold Lloyd escalando un alto rascacielos y sujeto a las manillas de un reloj. Una imagen icónica mil veces repetida y que pervive en el imaginario de todos los aficionados.

Creador de un personaje característico ('Winckle'), tocado siempre con sombrero de paja y gafas de carey, Lloyd busca el humor a través de los equívocos que tienden a colocar a su criatura en una posición embarazosa que él normalmente ignora y que provoca la adhesión emocional del espectador, como muestra de manera ejemplar la primera secuencia de El hombre mosca. Su humor es siempre calculado, preciso y con una acusada tendencia a las situaciones acrobáticas, entre las que destaca con fuerza la escena cumbre de esta película, inspirada en el hallazgo que para Harold Lloyd supuso el encuentro con un auténtico 'hombre mosca' que se dedicaba a escalar edificios (Bill Strothers) y que, de hecho, interpreta en el film las secuencias de mayor peligro en las que el famosísimo y adinerado Harold Lloyd fue sustituido por un especialista.


 

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