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Poética y Poesía

Ana Rossetti

29 y 31 mayo 2007
Imagen del acto

Resumen

  • La ordenación
    Ana Rossetti

    Es muy difícil escribir poéticas. Sobre todo porque suelen ser  de poco menos de treinta y tres líneas por sesenta pulsaciones y eso es imposible. No digo que toda una vida no pueda resumirse en un haikú, pero una cosa es la poesía que es condensación y otra la poética que es explicación. La mayoría sale del paso escribiendo bellas sugestiones o curiosas anécdotas, cuando no enigmas deliberados; una determinación bastante temeraria pues tras las poéticas suelen venir los poemas y como a alguien le de por comparar puede pensar que le están tomando el pelo. No porque los poemas desmerezcan, que sólo faltaría, sino simplemente porque no se correspondan los propósitos con los resultados. Al final, estas poéticas de menos de un folio han acabado siendo otro género literario, es decir, una convención que desobedece el consejo de Wittgenstein de que lo que no pueda expresarse claramente, mejor que no se diga de ninguna manera. A mi modo ver, esto es enturbiar la palabra poética más que iluminarla y una manera de no comprometerse.

    Una obra de arte, se compone de ajustes y estructuras: es imposible hablar de ningún tipo de creación prescindiendo de su manifestación formal: todo lo demás son divagaciones. La relación entre el qué y el cómo será la que determine si el trabajo ha cumplido o no su objetivo. El porqué, el para y el por son sólo condicionantes secundarios a la hora de enjuiciar una obra aunque a veces sus límites con el cómo y el qué estén difuminados en algunas etapas del hecho creativo. Una poética sirve para explicar casi lo único que se puede aclarar objetivamente en el arte y es el cómo se ha hecho. Ahora bien, una cosa es mostrar cómo se realiza un proceso y otra esclarecer cómo se consigue trascender el proceso, es decir, lo que llamamos poesía. La poética explica el cómo, nada más, no la obra de arte en sí.

    Porque, en definitiva, aunque para la elaboración de una obra se cuente con los mejores materiales y éstos se manejen con la debida pericia; aunque se tengan las más grandes ambiciones y las más brillantes ideas, los resultados no tienen por qué estar siempre a la altura. Ni los ingredientes ni las instrucciones de la receta garantizan el guiso; tampoco las dificultades superadas aunque a veces, confundimos los medios con el resultado final. Creemos que la satisfacción por haber superado los obstáculos es la señal de que hemos logrado una obra maestra, pero se disfruta lo mismo haciendo un verso bueno que uno malo si se hace con la sinceridad y el entusiasmo debidos.  Por eso de nada vale desplegar hermosas páginas sobre lo que para uno es la poesía y la belleza y la tradición, o la vanguardia, según los casos..., porque nada te asegura que vayas a volver a escribir un solo poema pasable en tu vida y no cuenta el camino recorrido ni siquiera acaben de concederte el Nobel. Ya puedes tener la más audaz de las propuestas, las referencias más sólidas y hayas superado todas las dificultades de una composición arriesgada.

    Entiendo por poética lo que etimológicamente significa la palabra: estudio de la obra que va a realizarse. Ni más ni menos. Por lo cual, la verdadera poética consistiría en una memoria del proyecto de un poema o incluso de un libro en cuestión  o, hablando en términos de cine en el resumen de argumento, desarrollo del guión y escaleta de secuencias.

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