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El conferenciante resume su intervención

  • Jorge Brioso

    Uno de los pocos tópicos aceptados en todas las tradiciones filosóficas es que la filosofía se legitima como disciplina más por su capacidad de proponer nuevas formas de pensar a través de sus preguntas que por las posibles soluciones de sus respuestas. Así, las preguntas que propone mi seminario son:

    ¿Tiene algún sentido en la modernidad tardía concebir a la filosofía como una forma de vida? ¿Tiene la vieja pregunta socrática,  "cómo se debe vivir la vida", algún sentido para nosotros hoy? ¿Qué sentido puede tener en el mundo en que vivimos el enunciado que definía a la vida filosófica como la mejor vida posible? ¿Por qué la filosofía, tanto en la tradición analítica anglo-norteamericana como en la tradición continental, vuelve a ser definida como un arte de vivir, un cuidado de sí, un ejercicio espiritual? ¿Tienen las preguntas que pululan en los manuales de autoayuda (qué valor tiene mi vida, cómo puedo tener éxito, cómo puedo ser una persona mejor) algún sentido filosófico? ¿Puede esta preocupación por la vida excelente responder a algunos de los retos que enfrentamos hoy: la dificultad que tenemos al tratar de imaginar modelos de excelencia y de ejemplaridad, del buen vivir,  para una cultura masiva y democrática, la crisis de los valores universales y a la vez la necesidad que tiene el mundo moderno de reinventar modelos de vida, de justicia, de convivencia que tengan validez en diferentes culturas y sociedades,  la necesidad de volver a pensar el lugar del hombre en el cosmos debido a la crisis ecológica en que vivimos,  la urgencia de redefinir el carácter sagrado de la vida humana desde valores seculares debido a la posibilidad de duplicar genéticamente al ser humano?

    ¿Puede la pregunta que fundó la reflexión  filosófica  en occidente servirnos para entender la moderna  tradición filosófica española? ¿Cómo cambiaría nuestra noción de Unamuno, Ortega y Zambrano si los pensamos como filósofos del arte de vivir? ¿Qué aprendemos de los filósofos contemporáneos del arte de vivir ( Luc Ferry, Michel Foucault, Pierre Hadot Alexander Nehamas, Martha Nussbaum, Bernard Williams, etc) si los pensamos desde Unamuno, Ortega y Zambrano? ¿Se puede definir, de nuevo,  a la vida (entendida tanto en su dimensión biológica como política, incluso en el entrecruce de estas dos categorías) como el gran problema de la filosofía?

    La vida es  quizás el único concepto filosófico que tiene aún importancia en las esferas más importantes del conocimiento y la praxis humana: el  arte,  la ciencia y la política. ¿Puede servir el carácter de lingua franca de la vida entre las diferentes esferas del hacer y el pensar humanos para proponer un diálogo entre lo bello, lo bueno y lo verdadero?

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