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Cine mudo

El paso del cine mudo al sonoro
M, un asesino entre nosotros

15 y 16 febrero 2013
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El conferenciante resume su intervención

  • Fernando Méndez-Leite

    La carrera cinematográfica de Fritz Lang se extiende desde 1916, fecha en que inicia sus trabajos como guionista en la película Látigo, hasta 1960 en que, de regreso a Alemania tras su largo exilio en el cine americano, filma Los crímenes del Dr. Mabuse,  que cierra su fructífera trayectoria como director enlazando con temas y estilo muy queridos desde sus comienzos en el cine mudo. Cuando en 1931 consigue, tras serias dificultades de todo tipo,  arrancar el rodaje de M. El vampiro de Düsseldorff, su primera película sonora, hace ya tres años que había estrenado La mujer en la Luna, su última película muda. Por entonces Lang ya se ha convertido en el más importante realizador del cine alemán con la única competencia del gran Friedrich Wilhelm Murnau, gracias a la excepcional acogida de sus películas Der Müde Tod, Doctor Mabuse, Los nibelungos y Metrópolis.

    M significa no sólo su regreso sino su consagración como uno de los más potentes narradores del nuevo cine hablado que empieza a dar sus primeros pasos en Europa y ello gracias al aprovechamiento que las nuevas técnicas del sonoro, integradas con inspiración en las necesidades de la narración, ofrecen al autor en la descripción del complejo personaje de Franz Becker y en la creación de ambientes, los dos elementos fundamentales que constituyen la esencia de una de las mejores películas de todos los tiempos. Para interpretar al protagonista, Lang reclutó a un joven actor que había empezado a destacar en la escena pero sin una experiencia cinematográfica anterior. Peter Lorre debutaría en el cine con este temible y al mismo tiempo patético asesino de niñas y obtendría un éxito que cimentaría su largo y variado repertorio posterior. Después de varias películas en los estudios alemanes, en 1934 Lorre fue requerido desde Londres por Alfred Hitchcock para interpretar la versión inglesa de El hombre que sabía demasiado y ya no regresaría a la Alemania de Hitler. En Hollywood debutó con Mad Love de su compatriota Karl Freund e inmediatamente después interpretó el Raskolnikov de la magnífica adaptación de Crimen y castigo de Josef von Sternberg. En los años 30 su rostro se popularizó gracias a la serie de películas de la Fox sobre el detective oriental Mr. Moto, pero sus trabajos posteriores en títulos claves de la época (El halcón maltés, Casablanca, La máscara de Dimitrios, Arsénico por compasión, 20.000 leguas de viaje submarino, La bella de Moscú, Jerry Calamidad o su colaboración en los Films de terror de Roger Corman en los 60) dan fe de su capacidad y su versatilidad.

    M es un guión escrito por Lang con su entonces esposa Thea von Harbou y con la colaboración de Paul Falkenberg, Adolf Jang y Karl Vosh, sobre un artículo original de Egon Jacobson, cuyo primer título fue Los asesinos están entre nosotros, que después fue cambiado para evitar malos entendidos con los intereses oficiales del emergente partido nacional socialista, a pesar de las afinidades de Thea von Harbou con el nazismo. Ello no impedirá que Lang, después de su siguiente película, El testamento del Dr. Mabuse, decida exiliarse en Paris y más adelante en los Estados Unidos.  Ya en Hollywood, realizará algunas de las más brillantes obras del cine negro del periodo clásico, como Furia, Sólo se vive dos veces, La mujer del cuadro, Perversidad, Close by Night o Mientras Nueva York duerme, con insólitas incursiones en el western en films como El regreso de Frank James, Espíritu de conquista y Rancho Notorious, pero ésa es ya otra historia.

     


El paso del cine mudo al sonoro

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Ver vídeo: Presentaci&oacute;n de <em>M, un asesino entre nosotros </em>(1931), dentro del ciclo &quot;El paso del cine mudo al sonoro&quot;
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