A journey through Ostia Antica Lecture Series Cities in Mediterranean Antiquity

A journey through Ostia Antica

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José María Luzón

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  1. José María LuzónJosé María Luzón

    Es catedrático emérito de Arqueología de la Universidad Complutense de Madrid. Estudió Historia en la Universidad de Sevilla, donde se doctoró en 1968 con una tesis sobre la arqueología de la provincia de Huelva y particularmente de los centros mineros de Riotinto y Tarsis. Desde 1970 a 1972 estudió con una beca de la Fundación Alexander von Humboldt, en la Universidad alemana de Marburg. Hasta 1976 dirigió las excavaciones de Itálica, teniendo ocasión de poner al descubierto una buena parte del trazado de la ciudad romana y el teatro. En 1976 se incorporó a la Universidad de Santiago de Compostela como profesor agregado y luego como catedrático de Arqueología. De 1983 a 1988 ocupó la cátedra de Arqueología en la Universidad de Cádiz, donde inició los estudios de navegación en la Edad del Bronce en el Mediterráneo. Posteriormente fue director del Museo Arqueológico Nacional (1988-1991), director general de Bellas Artes y Archivos (1991-1993) y director general del Museo del Prado (1994-1996). En 1999 fue elegido miembro de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde tuvo a su cargo el Taller de Vaciados y Reproducciones.

    Actualmente es académico delegado del Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Dirige desde 2007 el Proyecto de Excavación de la Casa de la Diana Arcaizante en Pompeya (VII-6-3), con financiación del MINECO en el proyecto.

La ciudad de Ostia según la tradición, había sido fundada por el rey Anco Marcio. Su antigüedad, sin embargo, se documenta arqueológicamente a partir del siglo IV a.C. y los restos arquitectónicos más antiguos son los de un campamento o guarnición militar que defendía la desembocadura del Tíber. A poco menos de 30 km., río adentro, se sitúa Roma, a la que solamente podían acceder embarcaciones de tamaño menor. Ostia en época imperial se convierte en el puerto de entrada de las mercancías que vienen de todas las provincias del Imperio. Los millones de ánforas que se acumulan en el monte Testaccio, entre las que hay que contar las que transportaban el aceite de la Bética, entraron por este puerto. Las religiones de Mitra, el judaísmo, el cristianismo y todas las creencias orientales que se penetran durante la época imperial llegaron a la cosmopolita ciudad de Ostia. En ella se hablaban todas las lenguas, se hacían negocios con todas las partes del mundo conocido y se mantenían los graneros que alimentaban a la populosa Roma.

La ciudad experimenta un auge en su construcción a partir de la época imperial. Con la rapidez que permite la construcción de grandes edificios de ladrillo, se hacen bloques de viviendas y obras públicas de enormes proporciones.

Recorriendo sus calles podemos ver las escuelas de época de Trajano, las oficinas de los navieros, los almacenes de las mercancías que llegaban al puerto, las termas, los centros de culto pagano y los de las nuevas religiones. En suma, el paseo por la ciudad nos permite dar vida a unos edificios llenos de insinuaciones al visitante. Los grafitos en las paredes, los objetos recuperados y los restos de grandes edificios serán el argumento principal para dar vida a una ciudad en la que se hablaban todas las lenguas y se vestían todas las indumentarias propias de un centro de comercio cosmopolita.

  • Calza, G., Calza, R., Becatti, G., Baccini Leotardi, P., Cicerchia, P., Marinucci, A., Falzone, S., Floriani Squarciapino, M., Paroli, L., Pavolini, C., Pensabene, P. y Pietrogrande, A. L., Scavi di Ostia, Libreria dello Stato: Roma, 1953-2004. 14 vols.