(y IV) Wednesday Series Italian piano music of the twentieth century

(y IV)

  1. The event took place on
Roberto Prosseda, piano. Adolfo Núñez Pérez, mixing table

    Las composiciones que se presentan en este concierto, escritas entre 1965 y 2003, revelan algunos elementos significativos de la producción pianística italiana reciente. Todas tienen en común una escritura que respeta las características mecánicas y la potencialidad tímbrica del piano: este instrumento (en verdad, uno de los más "historiados") asume así notables dotes evocativas, haciendo aflorar a menudo una sonoridad o modelos armónicos derivados de materiales preexistentes. Las piezas proporcionan al intérprete un papel particularmente activo. De ello se deriva un verdadero placer en la ejecución, que se espera que se perciba también durante la audición.
Aldo Clementi, nacido en Catania en 1925, es uno de los compositores más coherentes y radicales del panorama musical actual y, desde siempre, su trabajo compositivo ha estado marcado por una rigurosa artesanía contrapuntística. Las Variazioni (1999) se desarrollan en un contrapunto a cuatro voces (sin embargo, jamás simultáneas), en el que se reitera continuamente, a alturas diversas, el mismo hexacordo (Fa - Mi - Re - Do - Si bemol - La). Las doce variaciones consisten en una superposición diversa de las voces, las cuales se van difuminando poco a poco hasta desvanecerse una por una, como un mecanismo estanco en vía de disgregación. En Invenzione 4 (2003), Clementi construye una tupida trama contrapuntística, reiterando una célula de tres notas, que genera un canon a cuatro voces. Haciendo aparecer cada voz en una tonalidad diferente, Clementi obtiene una correspondencia musical con las ilusiones ópticas de los planos pluriprospécticos de Max Escher. La estructura en seis partes sigue el esquema 1, 2, 3, 3, 2, 1, con un accelerando progresivo (paralelo al enaltecimiento melódico) hasta la mitad de la pieza, seguido del correspondiente rallentando desde la mitad hasta el final. El extremo rigor constructivo no excluye en absoluto un componente lírico latente, implícito: la individualidad expresiva de cada voz resulta, no obstante, extraña en la densísima urdimbre contrapuntística, generando nuevos e inesperados resultados poéticos. B.A.C.H. (1970) se basa en una referencia temática explícita a la Fantasía BWV 906 en Do menor de Bach, de la que se han utilizado los cuatro acordes iniciales y tres escalas ascendentes. En B.A.C.H., estas tres escalas están dispuestas en tres registros diferentes del teclado y van seguidas respectivamente de una dinámica diversa. Sobreponiéndolo de modo difuso y no uniforme, Clementi construye un contrapunto particular, tan rápido y disgregado que llega a constituir un flujo sonoro indistinto (continuum). De él emergen de vez en cuanto notas acentuadas, correspondientes a las cuatro notas del criptograma con el apellido Bach (Si bemol - La - Do - Si). La pieza se ejecuta lo más rápidamente posible y se repite, al menos, tres veces. Se produce un efecto hipnótico particular, en el que la rapidez extrema y el movimiento disgregado determinan una nueva percepción del tiempo y del sonido en sí.

La reciente desaparición de Luciano Berio ha dejado un profundo vacío en el panorama musical contemporáneo. Berio había sabido explorar las características semánticas y los rodeos historicistas de la ejecución instrumental con gran poesía y creatividad, como demuestran sus Sequenze. El teclado fue muchas veces el centro de los intereses de Berio, hasta el punto de que su producción para piano solo comprende, además de la Sequenza IV (1966), también las 5 Variazioni (1952), Rounds (1967), la gran Sonata (2001) y los Six Encores (Seis propinas o bises), escritos entre 1965 y 1990, de forma breve, aforística, pero sólo aparentemente desembarazada. Este programa comprende cuatro. Wasserklavier, de 1965, indaga en los aspecto simbólicos y las sugestiones que se pueden relacionar con el concepto de agua, especialmente en relación con los estratos "sumergidos" de la memoria: de ahí la utilización de material armónico derivado del Impromptu op. 142 nº 1 de Schubert y del Intermezzo op. 117 nº 2 de Brahms. El resultado es una conmovedora nostalgia, también gracias a un atento y original estudio sobre el timbre del instrumento, del que se vuelven a evocar algunos fragmento relevantes (en particular, derivados del piano de Chopin, Debussy y Scriabin) con gran maestría y originalidad. De Wasserklavier existe también una versión para dos pianos, grabada por las hermanas Labeque. Erdenklavier (1969) consiste en una exploración de los efectos tímbricos ligados a la resonancia por simpatía, obtenida con juegos de calderones y con fuertes contrastes dinámicos. Es una pieza casi monódica y, quizás también por ello, exige atmósferas arcaicas, que se pueden asociar a una concesión arqueológica de la idea de "tierra" y de lo que se encuentra sobre (o dentro) de ella. Brin y Leaf (1990), que completan la colección de los Encores, son páginas breves con una exploración poética de las posibilidades tímbricas del piano: afloran sonoridades mágicas e impalpables, con resonancia evocadoras, obtenidas gracias al sabio juego de pedales y calderones.

Alessandro Solbiati, nacido en Busto Arsizio en 1956, se graduó en Composición en el Conservatorio de Milán con Sandro Gorli, a la vez que asistía a los Cursos de Perfeccionamiento de Franco Donatoni en la Accademia Chigiana de Siena. El propio autor nos cuenta la génesis de los Interludi: "En el año 2000, decidí dedicar a mi esposa, la pianista Emanuela Piemonti, una serie de breves piezas pianísticas, escritas casi con carácter privado, como hojas de apuntes en las que se experimentaban imágenes, gestos y situaciones musicales. El amigo Roberto Prosseda se enteró de la existencia de este proyecto y comenzó a ejecutar las piezas existentes. Poco a poco, surgió con él un acuerdo tácito y simpático, de manera que la serie de los Interludi, que deberá estar constituida al final por dieciséis piezas, continúa ampliándose cuando es posible con un número coincidente con cada nueva ejecución de Roberto Prosseda. Cada breve pieza se basa en una imagen única y una situación pianística de gran claridad." Cada uno de los Interludi está dedicado, pues, a una determinada "figura musical", o sea, a un elemento rítmico, melódico o tímbrico particular, que se explora en su potencialidad expresiva múltiple. El primer Interludio se basa en sus acordes similares a repiques de campana, que se repiten alternativamente y cada vez más quedo, creando un efecto espacial sugerente. El segundo Interludio, "Homenaje a Luis [de Pablo]", cita una peculiar curva melódica de sabor "flamenco", utilizada por el célebre compositor español, en un ámbito sonoro caracterizado por resonancias armónicas particulares. El tercer Interludio está construido enteramente sobre un contrapunto a dos voces con notas rápidas y punteadas, de las que se desarrolla un crescendo constante hasta el finale fortissimo.

Siguiendo el acuerdo tácito anteriormente mencionado, Alessandro Solbiati ha escrito hace unos meses el octavo Interludio, expresamente para su ejecución en este concierto. Como explica el autor, "esta pieza, escrita a finales de enero de 2004, tiene una parábola formal simple y unitaria: guía el recorrido una secuencia melódica, única, aunque interrumpida en frases, lenta y ascendente de manera casi imperceptible. Cada frase expone un campo armónico de una sola nota, formado por cinco alturas del campo precedente y por una nueva. Cada nota del canto (y ésta es la característica fundamental de esta breve pieza) permite "dejar escurrir" una nota un poco más grave, que cumple un recorrido descendente irregular y a velocidad moderada, sumándose sincrónicamente a las "hermanas" generadas por las sucesivas alturas melódicas y generando así acordes que descienden de manera cada vez más rápida, agolpándose, desmenuzándose y recomenzando el camino, alcanzando regiones cada vez más graves, a medida que la secuencia melódica, a la inversa, se hace más aguda. Un canto accompagnato allunga la sua ombra (Un canto acompañado alarga su sombra)."

Muy importante para la innovación de la escritura pianística es la producción de Ivan Fedele, nacido en Lecce en 1953, formado con Azio Corghi en el conservatorio de Milán y con Franco Donatoni en la Academia "Santa Cecilia" de Roma. Fedele convierte en el punto central de su búsqueda la integración de los aspectos más vitales de la tradición musical con las innovaciones contemporáneas, empleando a menudo las tecnologías más avanzadas, aunque sin subvalorar la importancia del oficio en la elaboración del material sonoro. Su lenguaje, siempre refinado y elegante, explora profundamente el timbre instrumental, creando una tesitura en desarrollo continuo y poniéndola a veces en contraste con atmósferas estáticas y contemplativas. Los cinco Études borales (de los que este programa incluye los tres primeros) se compusieron en 1990 y utilizan algunos aspectos todavía poco explorados de la potencialidad tímbrica del piano. Son numerosos los pasajes en los que la sonoridad se obtiene sobre la base de leyes acústicas relacionadas con la emisión de los sonidos armónicos. Fedele utiliza a menudo el pedal central del piano, que permite dejar vibrando sólo algunas notas del instrumento, incluso cuando el pianista no tiene la posibilidad de mantener pulsadas las teclas correspondientes. Por tanto, el objeto de los Études boréales es la resonancia, entendida no sólo como fenómeno acústico, sino también como paradigma de la afirmación de la identidad de cada objeto sonoro. Junto con ella, la exploración concierne principalmente al timbre y el adjetivo "boréales" corresponde más bien al predominio de los colores de la luminosidad nítida, tersa, radiante. Aunque de duración breve, los cinco estudios para piano se configuran como microorganismos dotados individualmente de una identidad formal propia, definida casi siempre por la contraposición y por el diálogo entre principios heterogéneos.

Michele dall'Ongaro nació en Roma en 1957. Después de asistir al Conservatorio de Santa Cecilia, se perfeccionó en composición bajo la guía de Aldo Clementi. Ha compuesto muchas obras sinfónicas y producciones audiovisuales, trabajando con Claudio y Daniele Abbado, así como con Giorgio Pressburger (Flusso di coscienza, Bienal de Venecia). Autodafè se compuso en 1992; el inquisidor solía pronunciar la palabra "autodafè" cuando condenaba a muerte públicamente al prisionero por herejía. El compositor escribe: "en cada movimiento, he tratado un problema técnico y he constituido una sugerencia simple para llegar a una explosión". Así pues, Dall'Ongaro agota plenamente las potencialidades evocadoras del piano de un modo eficaz y sugestivo en extremo. La composición está dividida en cinco movimientos, cada uno de ellos extrema un aspecto expresivo distinto: expectaciones e incertidumbre (el primero), languidez y sueño (el segundo: una canción de cuna sólo sobre teclas blancas), esquizofrenia e histerismo (el tercero, que recuerda a un pianista de jazz enloquecido), repiques de campana (el cuarto), cluster y agresividad desenfrenada (el quinto). El autor compara la interpretación de Autodafè con un acto adivinatorio o la lectura del tarot, para subrayar la relación singular que debe crearse entre el pianista y la partitura. En este sentido, ésta última, aunque haya sido escrita minuciosamente, se puede interpretar como un guión, del cual el ejecutante toma el punto de partida para una reelaboración propia del mensaje artístico lo más creativa e individual posible.

Nicola Sani, nacido en Ferrara en 1961, estudió composición con Domenico Guaccero y música electrónica con Giorgio Nottoli. Ha participado en los seminarios de composición de Karlheinz Stockhausen y de informática musical del CSC de la Universidad de Padua y del IMEB de Bourges (Francia). Ha realizado composiciones instrumentales, electroacústicas, obras de teatro musical, para la danza, instalaciones intermedia, presentadas en los principales festivales y temporadas internacionales. Con todo derecho, Sani se sitúa entre los compositores italianos que han alcanzado resultados significativos en el tratamiento del piano con medios electrónicos.
Concetto spaziale: attese, para piano amplificado y electrónica, se escribió en 1998. La composición está inspirada libremente en las temáticas del espacialismo pictórico y la producción artística de Lucio Fontana, a quien el título se refiere. Los sonidos electrónicos son reelaboraciones complejas del timbre pianístico, efectuadas con los medios electroacústicos. Durante la ejecución de la pieza, el piano al natural forma un contraste con sus mismas sonoridades, reproducidas contemporáneamente por los medios electroacústicos. Nicola Sani ilustra su trabajo de composición de manera muy clara: "Las sonoridades se elaboran descomponiendo diversas tipologías de sonido producidas en el interior del piano. Se eliminan los rasgos que identifican la ejecución pianística, dejando emerger el componente sonoro del instrumento, materia basta, formable, que recuerda en algunos momentos las sonoridades de la síntesis digital contemporánea, y estableciendo con la tecnología un trayecto de retorno hacia la investigación instrumental. De esta manera, se define un proceso único, que se dilata en el espacio totalizador y omnicomprensivo, contenedor de una naturaleza explorada en sus elementos formadores, primigenios, una especie de magma, núcleo originario de vida en cuanto energía semoviente, fluida en cuanto basta, para permitirnos la evolución, misteriosa e imprevisible como los abismos marinos, intercambiable como la profundidad insondable del yo. El ritmo espacial correlativo a la expansión de la materia se vuelve vertiginoso; a menudo, la concentración magmática libera sucesos y sorpresas de un espacio infinito, en una descomposición y recomposición incesantes de la materia sonora. Signo musical, sonido y movimiento se encuentran unidos en un gesto / concepto espacial único.

© Roberto Prosseda, 2004

  

      1. Aldo Clementi (1925)
      1. Variazioni
      2. Invenzione 4
      3. B.A.C.H. *
      1. Luciano Berio (1925-2003)
      1. 4 Encores
      1. Alessandro Solbiati (1956)
      1. Interludi (nº 1, 2, 3 Y 8)
      1. Ivan Fedele (1953)
      1. 3 Études Boreales
      1. Michele Dall'ongaro (1957)
      1. Autodafè – cinque modi di andare alla forca
      1. Nicola Sani (1961)
      1. Concetto Spaziale: atesse per pianoforte amplificato e nastro magnetico *
  1. * Estreno en España