Oboe & guitar recital Lunchtime Concerts

Oboe & guitar recital

  1. The event took place on
Francisco Castillo Martínez, oboe. Santiago Figueras Vigara, guitar

Bartolomé de Selma y Salaverde, probablemente hijo de un instrumentista de la Capilla Real de Madrid, se educó en España fue fraile agustino y más tarde tañedor de bajón (fagot) en la corte del archiduque Leopoldo de Austria en Innsbruck. Editó en Venecia, en 1638, un Primo libro de canzoni, fantasie a correnti da suonare al una, due, tre e quattro cal basso continuo, una de las escasas colecciones de música instrumental para conjuntos publicadas por un español en el XVII. Aunque hoy una específica para fagot (la primera vez que eso ocurría en Europa), en el resto de las obras solo especifica la tesitura de los instrumentos, pero no cuales son en concreto. La Canzona per soprano es una de las obras para un instrumento agudo y bajo continuo, y su espíritu es aún el del manierismo.

El ground es término inglés que viene a ser lo mismo que "bajo ostinado", una suerte de fórmula armónica y rítmica sobre la que los compositores hacían toda suerte de variaciones. Es el caso de esta obra, sobre cuyo "basso ostinato" se superpone una famosa melodía de la época, Greensleeves.

Francesco Molino fue violinista de la Capilla Real de Turín y prolífico compositor para violín y también para guitarra. Escribió numerosos dúos para violín y guitarra, y para guitarra y flauta, dúo al que destina, entre otros, el Op. 38. la interpretación al oboe está dentro de las costumbres de la época.

Napoléon Coste fue amigo de Fernando Sor en el París de los años treinta del siglo pasado y, como él, compuso numerosas obras guitarrísticas, entre ellas sus célebres Estudios Op. 38, además de editar el Método de Sor (1845). Escribió también música de cámara en el clima clasicista del primer romanticismo.

Villa-Lobos escribió nueve piezas entre 1930-1945 con el título de Bachianas brasileiras y para formaciones diversas. La idea era conjugar los valores universales (Bach) con la cultura autóctona brasileña. La nº 5 es una de las más célebres: originalmente es para voz y ocho violonchelos, pero ha tenido múltiples adaptaciones, algunas de las cuales solo acogen una de las dos partes de la obra: El Aria (Cantilena) o la Dança (Martelo).

Falla escribió en 1914, todavía en París, sus célebres Siete canciones populares españolas para voz y piano. Ya en vida del autor su editorial publicó algunas adaptaciones aprobadas por él, como las de violín (Kotchansky) o violonchelo (Maréchal), suprimiendo una de las canciones. Esta adaptación es posterior, y suprime una de las más gustadas, la jota.