Chamber-music recital Lunchtime Concerts

Chamber-music recital

  1. The event took place on
Cuarteto de Madrid . Roberto Mendoza and Víctor Arriola, violin. Mariano Pulido, viola. Nieves Collado, cello

TURINA consiguió con la Serenata Op. 87 para cuarteto de cuerdas una de sus obras camerísticas más interesantes y atípicas. Escrita en 1935 y dedicada a su hijo Joaquín, el compositor elude en lo posible toda connotación nacionalista y se aventura por senderos más abstractos y modernos, sin abandonar su lenguaje cordial y chispeante. Trazada en un solo movimiento, con un cierto sentido cíclico aprendido en los años parisienses de la Schola Cantorum, es obra que merece más atención de la que habitualmente recibe.

JAVIER TAUSZ es un joven compositor sevillano que empieza a llamar la atención en los medios especializados. Sobre su reciente Segundo Cuarteto Op. 13 él mismo nos indica lo siguiente: "Este segundo cuarteto Op. 13, compuesto en Madrid en el verano de 1994, tiene por principal particularidad, ser una de las no pocas obras mías en las que los centros, los núcleos de los cuatro movimientos cuentan con tonalidades comunes. No se da en los mismos la tradicional idea de desarrollo sonatístico basada en modulaciones, sino que la estabilidad se haya en los cuatro núcleos. Ello determina toda la estructura general. Asímismo, pretendo lograr una obra directa y asimilable, lejos de la vanguardia al uso y más acorde con la evolución musical de los últimos diez años, tan próxima a estéticas tradicionales".

MENDELSSOHN compuso entre 1837 y 1838 tres cuartetos de cuerda que dedicó al Príncipe heredero de Suecia y publicó al año siguiente con el mismo número de Op. 44. Era ya autor de dos cuartetos, el Op. 13 de 1827 (hoy Cuarteto nº 2) y el Op. 12 de 1829 (hoy Cuarteto nº 1). El Cuarteto en Re mayor, el primero del tríptico de la Op. 44, es, pues, el Cuarteto nº 3. El autor lo describe así a un amigo: "He terminado mi tercer cuarteto y me gusta mucho. Es el más fogoso y produce más efecto que los otros". Obra de madurez en quien desde niño había logrado verdaderas obras maestras, muestra la perfección constructiva de los clásicos con el aliento del primer romanticismo.