Chamber-music recital Lunchtime Concerts

Chamber-music recital

  1. The event took place on
Trío Ocweg . Amaia Zipitria, piano. Asier Arabolaza García, viola. Marco Cresci, clarinet

W.A. MOZART compuso el Trío en Mi bemol mayor, K. 498, poco después del estreno de Las bodas de Fígaro y al mismo tiempo que el Cuarteto con piano K. 493 y el Trío con piano, K. 496. Estamos en 1786 y Mozart atraviesa serias dificultades económicas: La familia Jacquin le aloja en su casa de campo y allí se reunen también Antón Stadler, el clarinetista al que años después dedicaría el Quinteto con clarinete y el Concierto para clarinete, y otros amigos. La tradición quiere que el Trío había sido compuesto durante el transcurso de una partida de bolos, y de ahí el subtítulo (Kegellstat). La elección de la viola, tan poco frecuente luego, se debe a que era el instrumento que Mozart tañía cuando hacía música de cámara.
Las últimas obras del húngaro G. KURTAG se caracterizan por su recurso a las formas muy breves y reconcentradas, como aforismos musicales. También son frecuentes sus homenajes a los músicos que admira. El "R. Sch." del Homenaje Op 15 de 1990 es, naturalmente, Robert Schumann, pero en el corto curso de los acontecimientos hay también referencias a Beethoven, Mozart, Bach y al Ars Nova medieval, pues el sexto minimovimiento se subtitula "Meister Raro descubre a Guillaume de Machaut".
El madrileño J. RUEDA, uno de los más significados compositores de su generación y reciente Premio Nacional de Música, está escribiendo en la actualidad un tríptico dedicado a Marco Cresci. Sólo conocemos de él el movimiento titulado Obsesión, que hoy se estrena en Madrid tras su primera audición en el Teatro Euskalduna de Bilbao en 2004. Es obra de gran virtuosismo en cuatro episodios encadenados.
B. DOZZA, profesor en el Conservatorio Superior de Córdoba, dedicó al Trío Ocweg el Poema breve II que fue estrenado también en Bilbao el pasado año. Generado por algunos acordes y escalas que nos acercan al lenguaje romántico, la obra se desarrolla en un sólo movimiento.
M. BRUCH, ilustre profesor de composición en Berlín, escribió un puñado de obras camerísticas hoy muy olvidadas. Las Ocho Piezas para clarinete, viola (o violonchelo) y piano son su última contribución a la música de cámara y fueron publicadas en Berlín en 1910. Romanticismo tardío, cuando ya se componía en toda Europa de manera muy diferente, pero con impecable oficio.