(I)/ Ars gallica: the Societé Nationale de Musique Wednesday Series French music for piano trio

(I)/ Ars gallica: the Societé Nationale de Musique

  1. The event took place on
Trío Arbós. Miguel Borrego, violin. José Miguel Gómez, cello. Juan Carlos Garvayo, piano

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NOTAS AL PROGRAMA
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PRIMER CONCIERTO
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    Para acceder al programa de hoy, el de los músicos de la Société Nationale de Musique, hay que arrancarse algún que otro prejuicio o anteojera. Hay que comprender que una obra temprana como el Trío de Saint-Saëns es significativa, es antecedente, es referencia del espíritu ajeno a lo ampuloso y a lo pompier tan típico de la música francesa en diversos momentos de su historia. ¿Cómo así? ¿Anti pompier el autor de uno de los iconos pompier por excelencia, el de Sansón y Dalila? Ese es precisamente el prejuicio al que hay que renunciar: no es Saint-Saëns simplemente el autor de esa ópera y otras óperas olvidadas quién sabe si con justicia, sino el de una amplia obra de cámara que se mueve entre el gusto clásico y la elegancia con que el gusto francés matiza los excesos y brumas del romanticismo que viene del este.
    Y esa es la actitud necesaria ante el exquisito Trío Op. 26 de Lalo. Porque Lalo, con su sangre española y francesa, con su fama algo desvanecida en el tiempo, no es simplemente el compositor de la en exceso famosa Sinfonía española para violín y orquesta, de fracasos operísticos como la más que estimable Le Roi d'Ys (estrenada poco después de terminarse este tercer Trío), de fracasos para el ballet como Namouna, auténtica obra maestra para el género. Porque también compuso espléndidas piezas camerísticas como los tres tríos, un cuarteto de cuerda, una sonata para violín y piano y otras piezas de menor envergadura.
En cuanto a Castillon, está simplemente por descubrir. Pero al menos, no tenemos de él la visión deformada de los otros dos. A él le cubre el olvido. A Saint-Saëns y a Lalo les cubre la imagen deformada de uno, dos, tres títulos de sus carreras cuyo éxito oculta la verdadera dimensión de sus inspiraciones.

Edouard Lalo, el méconnu: Trío nº 3 en la menor, Op. 26
    Lalo aporta lo que le falta a Saint-Saëns, una mayor dimensión dramática en el camerismo y determinadas influencias germánicas (Schumann, por ejemplo) menos tenidas en cuenta por aquél.
   Allegro appassionato.- La menor, ¾. Un toque de atención del piano y el violín da paso al primer motivo, a cargo del violonchelo, una amplia frase de gran aliento tratada con un equilibrio realmente perfecto entre lo germánico (la schumanniano, tal vez lo brahmsiano también) y lo puramente francés (el ejemplo cercano de Saint-Saëns, el parentesco innegable con el estro de César Franck: son prácticamente contemporáneos el Trío de Lalo y la Sonata de Franck). No es este tema sino el primero de tres, el principal en un esquema de forma sonata de sólo relativa heterodoxia. El violín realiza imitaciones del tema del violonchelo y el piano matiza, acompaña y resuelve con no poco énfasis. La exposición de las tres ideas temáticas culmina de manera brillante (en do), mientras el desarrollo se plantea con el excesivo retraimiento de las gamas dinámicas inferiores. Salvo intentonas sin alcance, este será el tema tanto del desarrollo como de la reexposición; incluso la coda, amplia y muy sólida, es un episodio en dolcissimo.
   Presto.- Re menor, 6/8. El Presto cumple funciones de Scherzo, y junto a su moto perpetuo con caracteres que rozan lo obsesivo hay un Trío contrastadísimo que, pese al muy diferente carácter de su sólo esbozada temática, también incluye una secuencia reiterativa. La orquestación de esta pieza por el propio Lalo (Scherzo para orquesta, 1884) la destacó del resto de la obra y la desgajó para siempre de la misma.
   Très lent.- Mi, 12/8. El corazón del Op. 26, su movimiento más amplio, el más lírico y profundo es este Lentísimo en mi mayor. Estamos ante una auténtica romanza que enriquece y cambia su carácter en un largo discurso en que prima lo cantabile y en el que se acumulan las tensiones mediante progresiones tonales (hasta dar la vuelta completa al mi inicial). El primer plano del piano, el vuelo del violín, el penetrante fondo del chelo dominan el carácter lírico de un discurso punzante y rico, centro en el que convergen los sentidos de los demás movimientos.
   Allegro molto.- La, 2/2. Se cierra el Trío como se abrió, en forma sonata "con heterodoxias". Podría parecer un rondó sin rigorismos, pero hay un tema principal, animado, vivaz, saltarín, más pianístico que propio de las cuerdas, y una serie de motivos pequeños de diverso carácter, no siempre derivados de aquél y desde luego no superpuestos. Sólo que, además, hay un segundo motivo tras todos ellos, un tema enfrentado en cuanto a carácter y métrica; lo enuncia el piano y ahí vemos que no es un tema opuesto, sólo diferente: a lo saltarín se le opone lo leve, lo ingenioso, podríamos decir que lo elegante.

Castillon, el malogrado: Trío en si bemol, Op. 4
    Marie-Alexis, vizconde de Saint-Victor y barón de Castillon, fue el primer secretario de la Société, pero al margen de redactar los estatutos de la misma apenas pudo ejercer como tal, porque la muerte se lo llevó demasiado pronto, a los treinta y cuatro años. Su delicada salud se vio afectada por la guerra franco-prusiana, en la que recibió una condecoración por méritos. Es una joven promesa que empezó a hacerse realidad con numerosas composiciones camerísticas, orquestales y para piano solo, pero que no pudo alcanzar una plena madurez. Empezó estudiando en la academia militar de Saint-Cyr, lo que tiene que ver más con la tradición familiar que con una auténtica vocación, y renuncia una vez finalizados sus estudios y tras varios destinos militares. Estudia composición con Victor Massé, pero no queda satisfecho, y en 1869 empieza de nuevo, ahora con César Franck. Aunque las desconocemos, se asegura que sus mélodies abren el camino de la gran tradición francesa de la canción de concierto. Al contrario que casi todos sus contemporáneos, nunca se sintió especialmente tentado por la ópera. Su música exquisita, clasicista, de inspiración germánica pero de apariencia ligera y factura impecable, ha caído en el olvido y espera su recuperación para conocer de veras la escuela nacional francesa.
El Trío Op. 4 lo compuso Castillon hacia el final de sus estudios con Massé, pero lo revisó más tarde; no se estrenó hasta veinte años después de su muerte. Es probable que en nuestro país la escucha de esta obra gracias al Trío Arbós sea una auténtica primicia. Siendo así, tanto el público como quien escribe estas líneas la recibirán con expectación y curiosidad.


Saint-Saëns, el pródigo: Trío en fa mayor, Op. 18
    Saint-Saëns fue niño prodigio y longevo, compuso para todos los géneros y llevó a cabo, junto con Lalo, la gran aportación a la música francesa de su tiempo: sentar las bases de la misma a partir del espíritu clasicista (Mozart, sobre todo) y el primer Romanticismo alemán (especialmente Mendelssohn). Pero esas bases no habrían sido suficientes sin otra aportación, la de César Franck, personaje ausente que planea de manera incuestionable en estos conciertos del Trío Arbós.
   Allego vivace.- Fa mayor, ¾. Es el movimiento más amplio de toda la obra, casi igualado por el Andante. Un tema fundamentalmente en corcheas (con semicorcheas ligadas) a cargo del violonchelo marca la atmósfera de gran dinamismo que informa todo el movimiento. De ese tema surgirán motivos posteriores en la misma vena, a menudo mediante valores aún menores. El canto del violonchelo es secundado por el violín, en un contraste de líneas cantabile, y recibe el apoyo de las bulliciosas cascadas de notas del piano. Tenemos la impresión de asistir a una secuencia de variaciones, aunque no se trata exactamente de eso. Pero los desarrollos no permiten hablar de forma sonata.
   Andante.- La menor, 4/4. Se ha señalado en este movimiento la presencia de motivos de Auvernia, anotados por el propio Saint-Saëns en 1863. La secuencia de motivos de carácter lírico, cantabile o danzante se resiste al análisis, pese a la presencia de desarrollos o variaciones concretos. El clima general es soñador, elegíaco a veces, de una belleza intensa y en ocasiones doliente.
   Scherzo: Presto.- Fa mayor, ¾. La síncopa y el puntillo se alían en este breve movimiento para crear un clima de danza irregular en la que, si realmente existe, el Trío es una variante de la temática del Scherzo con la sola oposición de un contraste a ese mismo clima.
   Allegro.- Fa mayor, 2/4. La oposición de violín y violonchelo, comentados más que acompañados por el ingenio del piano, marca este movimiento, en el que una célula formada por una corchea y dos tresillos da para todo un discurso. Cuando el impulso de alguno de los contendientes emprende el vuelo, apoyado casi siempre por los arabescos del piano, ahí se presenta la célula para que las cosas vuelvan al orden. Lo que no impide que, una y otra vez, esos vuelos se emprendan; aunque sea para retirarse ante el impulso de lo que hemos llamado 'célula'.

      1. Edouard Lalo (1823-1892)
      1. Trio nº 3 en La menor, Op. 26
      1. Alexis de Castillon (1838-1873)
      1. Trío en Si bemol, Op. 4
      1. Camille Saint-Saëns (1835-1921)
      1. Trío nº 1 en Fa mayor Op. 18