(I) Wednesday Series DIMITRI SHOSTAKOVICH EN SU CENTENARIO

(I)

  1. The event took place on
Piano Dúo . Mireia Fornells and Joan Miquel Hernández Sagrera, piano

____________________________________________________________________________

NOTAS AL PROGRAMA
_________________________________________________________________________
PRIMER CONCIERTO
____________________________________________________________________________
Tres Preludios y Fugas Op. 87

    La admiración de Shostakovich por la obra de Bach se manifiesta a lo largo de toda su producción, ya sea en forma de explícitas referencias, ya recorriendo caminos más o menos laberínticos, o bien utilizando modelos y estructuras plasmadas directamente del maestro cantor. En 1950 asiste como principal delegado soviético al bicentenario de Bach en Leipzig. Habían pasado cinco años desde la finalización de la Guerra Mundial, y dichas conmemoraciones se constituyeron en un pretexto para afianzar culturalmente la entidad de la nueva República Democrática Alemana bajo dominio soviético. La antigua provincia de Sajonia, con sus tres ciudades principales - Lepizig, Dresde y Chenmitz- pasó a denominarse Karl Marx Stadt. En el concurso pianístico que se celebró paralelamente a los conciertos tocó la joven pianista Tatiana Nikolaeva, que entonces contaba 26 años de edad y era alumna del Conservatorio de Moscú. Shostakovich la oyó tocar y se quedó sorprendido con la interpretación del Clave bien temperado. A la vuelta casa, concretamente el 10 de octubre de ese mismo año, emprende una vasta obra pianística que constaría de 24 preludios y fugas como un evidente homenaje a Johann Sebastián Bach. Bajo ciertos ecos de Glazunov y acudiendo cautelosamente a determinados elementos del folclore ruso, el compositor trata de reproducir imágenes e impresiones musicales abstractas sobre formulas perfectamente estructuradas. Mientras Bach en el Clave progresa por semitonos con sus correspondientes menores -Do mayor-Do menor, Re bemol mayor- Do sostenido menor, etc.-, Shostakovich se atiene al círculo de quintas, alternando el modo mayor con el relativo menor. El resultado es un mosaico sonoro que funciona como una unidad, permitiendo al oyente olvidarse del calculado y perfecto entramado de la colección. El ciclo fue terminado en la primavera de 1951 y estrenado el 23 de diciembre de ese mismo año en la entonces ciudad de Leningrado (hoy San Petesburgo) por Tatiana Nikolaeva .
El Preludio y fuga número 7, de carácter ligero y amable,constituye unas de las piezas más cercanas al espíritu bachiano. El breve preludio está envuelto en una atmósfera lograda por largos pedales, pero el sujeto de la fuga a tres voces se fundamenta sobre las tres notas de un acorde perfecto, de rápido y sólido desarrollo.
El Preludio número 8 nos recuerda el impulso de la Segunda Sonata para piano. Sobre un juego de staccattos, se dibuja una grácil melodía rusa que da lugar a una larga fuga a tres voces, donde la insistencia de un mismo motivo deriva en misterioso clima de gran intensidad dramática y angustiosa, diseñado por bellos y marcados pasajes contrapuntísticos.
El Preludio número 5 parte de un tema arpegiado, sencillo y sereno, de cierto tono popular, al que se opone una fuga tremendamente complicada en su escritura y difícil en su ejecución, que constituye uno de los ejemplos más finos de todo el conjunto.

Concertino para dos pianos  en La menor, Op. 94

    Más de treinta años después de haber escrito la Suite para dos pianos, Shostakovich compone un Concertino para estos dos instrumentos con la intención de poder interpretarlo con su hijo Maxim, que acababa de cumplir quince años. Y es éste el encargado de estrenarlo en Moscú, el 20 de enero de 1954, con Alla Maloletkova. Durante los años 30, el autor había actuado con frecuencia como pianista en las salas cinematográficas, ilustrando musicalmente las películas mudas. En esta obra trata de recuperar ese perfume, otorgándole a la obra un carácter dinámico y elocuente que, en muchos momentos, nos sugieren escenas e imágenes de la época. Una breve introducción en Adagio, que nos recuerda al segundo movimiento del Concierto número 4 de Beethoven -sobre todo por el contraste conseguido entre una serie de enérgicas octavas y un dulce plegaria casi en silencio- se resuelve casi violentamente en un Allegretto formado por dos temas populares. Mientras uno de ellos parece una canción campesina, el otro nos evoca el mundo del trabajo, próximo a los planos fílmicos de los movimientos de masas tan recurrentes del cine soviético de la época. El tema del Adagio, que posee los atributos melancólicos de las melodías rusas, vuelve a aparecer hacia la mitad de la obra y justamente al final, antes de la coda. Aunque no se trata de una página excesivamente virtuosística, sí que, tanto por su equilibrio concertante como por su vivacidad y brillantez, supone más que un importante ejercicio de la literatura escrita para dos pianos.


Vals y Polka, para piano a cuatro manos

    A lo largo de su carrera, Shostakovich realizó numerosas trascripciones para piano de piezas y danzas que, por la singularidad  de sus ritmos y melodías, se prestaban a ser interpretadas entre amigos o por intérpretes profesionales que le encargaban personalmente el arreglo para poder incluirlo en los programas de los conciertos. Otras veces, las reducciones pianísticas cumplían solo el papel de ser ejecutadas ante el tribunal de la Asociación de Compositores, que daba el visto bueno - o no- a su pública ejecución. Pero en muchos casos, los arreglos a cuatro manos estaban destinados a ser tocados en familia por el propio autor junto a su hijo Maxim. Como hemos apuntado en la introducción general, Shostakovich se ganó la vida durante varios años como pianista improvisador de las películas de cine mudo. Incluso hubo épocas en la que tocaba en dos salas distintas, teniendo que ir de un sitio para otro a toda velocidad. Acabó harto de esta actividad, prometiendo no volver a repetirla en toda su vida aunque se muriera de hambre. Sin embargo, toda esta experiencia diaria le reportó una enorme facilidad para escribir música de escena y, sobre todo, bandas sonoras que se refleja en más de una treintena de filmes, unos buenos, otros regulares y, la mayoría de ellos, destinados a la propaganda política: La nueva Babilonia, La joven guardia, Hamlet, El gran ciudadano, Otoño en Berlín, El rey Lear o Gente sencilla, por citar solo unos pocos títulos.
    En 1954 compone la banda de El sonido de los grandes ríos (Unidad), cuyo paréntesis explica en el propio título el sentido social de la metáfora. De todo ese material sonoro arregló un vals para piano a cuatro manos que, aunque se trata de una obra menor, tiene su gracia y ayuda a comprender la ductilidad del autor.
    La Polka proviene de la Suite de ballet nº 2, una especie de parodia o hipérbole musical, de carácter sencillo y un tanto bufón, aunque no exenta de cierto lirismo, obra escrita en 1951, al que pertenece el famoso Vals de primavera, extraído a su vez de la película Michurin, de 1948. Los temas de la polka son jocosos y divertidos, compuestos sin pretensiones, y conformados por una serie de modulaciones inapreciables.  

Suite para dos pianos en Fa sostenido menor, Op. 6

    De todas las obras tempranas de Shostakovich, probablemente sea la Suite para dos pianos la que goce de mayor popularidad. El autor tenía quince años cuando la compuso, pero a pesar de su juventud, demuestra en ella un profundo conocimiento de la técnica pianística y -más importante aún-  una gran capacidad para transformar en arte sonoro la experiencia del dolor y la pérdida. Su padre acababa de morir de repente en febrero de 1922, y al mes siguiente el joven autor concibió esta obra para dos pianos, con el fin de poder interpretarla él mismo, junto con su hermana María, en memoria de su progenitor. La Suite fue estrenada por el propio compositor y Lev Oborin en el Conservatorio de Moscú, en 1925. Posiblemente Shostakovich escogió la forma de suite para poder dar cabida con soltura y libertad a una serie de temas y melodías provenientes de distintos ámbitos de la música popular que, a su vez, son  enriquecidos por una temprana conciencia creadora. Son motivos que, aunque conservan su independencia, están profundamente ligados entre sí, logrando un cuerpo sonoro lo suficientemente unitario como para perpetrar intensamente en el centro de las emociones. La suite se divide en cuatro partes contrastadas que comienzan por un Preludio (Andantino) donde los dos pianos evocan un toque de campanas como una llamada pertinaz al ritual del recuerdo. Un segundo sujeto delicado y preciso nos invita a recorrer los espacios de la memoria placentera, hasta terminar enlazado con la insistencia del primero. La Danza fantástica (Allegro) es un pasaje ya característico del humor cáustico de Shostakovich. Tremendamente seguro y virtuoso, podría considerarse como la antesala de los pasajes scherzantes que abundan en su mundo sinfónico. El Nocturno (Andante) es un largo y desarrollado movimiento con bastante entidad propia, que retoma el sonar de las campanas del principio de la suite. Una penetrante melodía de corte romántico nos recuerda el mundo de Liszt, casi de manera paródica, con el encanto y la poesía de un joven autor que no mimetiza, sino que se apoya en los giros carenciales del músico polaco para iniciar una mirada personal. El Finale (Allegro) comienza con una especie de fanfarria sobre la que resuenan las campanas, acrecentándose hasta conseguir un ritmo frenético como alegoría de la rapidez de la vida y de su desaparición. Todo cambia de repente y aparece una marcha fúnebre, solemne y melancólica a la vez, que al final se revuelve contra sí misma, terminando en una sorprendente resolución, tensa y dramática, donde el toque de  campanas se confunden aquí con el ritmo del corazón.

      1. Dmitri Shostakovich (1906-1975)
      1. Preludio y Fuga Nº 7 en La mayor, Op. 87
      2. Preludio y Fuga Nº 8 en Fa sostenido menor, Op. 87
      3. Preludio y Fuga Nº 5 en Re mayor, Op. 87
      4. Concertino Op. 94, para dos pianos
      5. Vals y Polka, para piano a cuatro manos
      6. Suite para dos pianos en Fa sostenido menor Op. 6

  1. Piano DúoPiano Dúo Las palabras del crítico X. Chavarria en la Revista Musical Catalana, “cuatro manos y un solo espíritu”, podría muy bien definir el pianismo exquisito de Mireia Fornells y Joan Miquel Hernández, formando desde hace ya una década el Nexus Piano Dúo, una de las formaciones más activas y solicitadas de la música de cámara actual. En paralelo a una brillante carrera pianística por separado, deciden abordar la música para dúo de pianos tras coincidir en las aulas del Conservatorio de San Petersburgo. Sus propuestas incluyen obras maestras del repertorio para esta formación, haciendo especial referencia a la música contemporánea de nuestros compositores como González de la Rubia, Mompou, Montsalvatge y Soler, entre otros. Han realizado conciertos en importantes salas como L’Auditori de Barcelona y el Palau de la Música Catalana, así como diversas giras por todo Francia, Suiza, Italia y Rusia. El dúo ha sido laureado en los mejores concursos estatales e internacionales, y han sido becados por la AIE parar asistir a diferentes cursos internacionales, donde han tenido la oportunidad de trabajar con grandes especialistas como Evgeny Moguilevsky, Brigitte Engerer, Jean-François Heisser y el dúo Benzakoun, entre otros. Entre sus próximos proyectos, destaca la grabación de un disco compacto en reconocimiento a sus diez años de trabajo en común, así como la colaboración como solistas con la Orquesta Sinfónica de Cataluña (OBC).
  2. Mireia Fornells

    Nacida en Barcelona, estudió en el Conservatorio de Badalona con Nati Cubells y con Eulalia Solé y recibíó clases de perfeccionamiento de Leonid Sintsev en el Conservatorio Superior Estatal "Rimsky-Korsakov" de San Petersburgo. Ha obtenido el Primer Premio en el Concurso de Piano "Ciutat de Manresa", y Mención de Honor en el Concurso de Jóvenes intérpretes de Piano de Vilafranca del Penedés. Ha realizado giras de conciertos, tanto de solista como en música de cámara, actuando en el Festival de Música y Danza de Granada, el Palau de la Música catalana, Fundación Juan March en Madrid, Festival Internacional Ticino Música (Suiza) y Festival Internacional de Dei,e0 (Mallorca). Como solista, destaca el concierto ofrecido en la casa natal de Pushkin en San Petersburgo (2001) y la ejecución de la integral de Preludios y Fugas de Shostakovich en la III Semana de Música Contemporánea de Girona.