(V) Wednesday Series "A MI QUERIDO AMIGO HAYDN"
CUARTETOS DE HAYDN Y MOZART

(V)

  1. The event took place on
Cuarteto Saravasti . Gabriel Lauret and Diego Sanz, violin. Pedro Sanz, viola. Enrique Vidal, cello

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QUINTO CONCIERTO
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Haydn: Cuarteto en re mayor Op. 33 núm. 6, Hob.III:42
    Sin duda, este es en principio el más ligero o, si se quiere, el menos profundo de toda la serie de los cuartetos opus 33. Lo que no impide que el Vivace assai inicial esté construido con una asombrosa complejidad formal, dentro de un desarrollo monotemático en el que llaman la atención algunos tonos de "caza". El tema de ocho compases se prolonga en un amago de desarrollo y acepta en su discurso posterior diversas variantes que se salen de la ortodoxia como, por ejemplo, interrupciones imprevistas en el desarrollo, ratificando así, incluso en una partitura como ésta de menor calado expresivo, la idea de que Haydn era un revolucionario moderado (¿o un moderado revolucionario?) que escribía cosas de alguna manera premonitorias de períodos más avanzados de la historia de la música y, lo que es más sorprendente, no inmediatamente posteriores. En cualquier caso, el movimiento discurre por cauces muy lineales, sin dar la sensación sicológica de vivace en ningún momento y terminando, como tantas veces en Haydn, casi "sin hacer ruido".
    El Andante se presenta en medio de una cierta atmósfera romántica, dentro de una forma tipo aria que parece un tanto obsoleta pero que deja la puerta abierta a la expresión cálida de los pasajes a solo del primer violín. El que hace las veces de movimiento "tranquilo" de esta serie, por evitar en esta ocasión el término lento, tiene toda la apariencia de una sencilla serenata construida en forma de melodía acompañada.
    Alguna que otra reminiscencia de la música popular se desliza en el Scherzo (Allegretto), una pieza de breve duración que se aleja de la vieja filosofía del minueto para adentrarse cautelosa pero firmemente, como sucede en otros ejemplos de esta colección, en el espíritu del scherzo que con Beethoven adquirirá nuevas dimensiones dramáticas. Curiosamente, el papel del minueto parece adjudicado aquí al trío central, en el que adquiere especial protagonismo el violonchelo.
    El finale, un Allegretto, se mueve formalmente en un terreno muy caro a Haydn, el de la doble variación basada en dos temas, uno mayor y otro menor. Las sucesivas variaciones se reparten equitativamente entre los distintos instrumentos del cuarteto, con una cierta tendencia a la polarización de los extremos, siempre en un clima agradable y relajado, como regodeándose en el placer de la escritura, hasta concluir con el aire un tanto naïf que se respira en los dos últimos compases.

Mozart: Cuarteto en la mayor K. 464
    Desde el momento en que Mozart comenzó a componer sus dos últimos cuartetos dedicados a Haydn, el K. 464 y el K. 465, fechados en el corto espacio de cinco días, el 10 y el 14 de enero de 1785, ya tenía claro que iban a ser dos obras íntimamente unidas, de la manera en que lo serían después los dos primeros quintetos de cuerda. Sin embargo, pocas veces en su producción camerística se produce una distancia expresiva tan grande entre dos partituras, entre la enigmática austeridad del K. 464 y la fuerza y convicción del K. 465. El Cuarteto en la mayor es probablemente el menos popular de la serie, aunque reúne méritos intrínsecos sobrados. Por ejemplo, el intenso cromatismo, su unidad temática, el gran refinamiento con que trata la conversación musical en el interior del conjunto o su cuidado por la simetría, todo ello bien visible en el comienzo del Allegro inicial. Aquí, el primer violín enuncia el tema con el acompañamiento de los demás instrumentos. Luego, los cuatro en unísono tocan dos veces una especie de contestación, siempre dentro de un juego de repeticiones en tonos diferentes. Todo el movimiento es un ejemplo de trabajo concienzudo sobre el habitual dualismo temático, con especial atención a la fluidez del discurso sonoro.
    El Minueto se basa en combinaciones muy sutiles de las dos frases que aparecen en los primeros cinco compases, en medio de una gran tensión melódica y rítmica. Un detalle muy beethoveniano es la introducción de un compás de silencio después de la primera repetición. Luego llega el trío entre abruptos contrastes dinámicos y asistimos a una modulación desde la mayor hasta mi mayor, mientras la melodía aparece sobre una discreta escala descendente del violonchelo y posteriormente bajo unos sonoros tresillos del primer violín.
    Se ha dicho que este cuarteto era el favorito de Beethoven de toda la colección y posiblemente esa preferencia estuviera fundada en la belleza y la imaginación que se encierran en las variaciones del Andante en re mayor, un largo y ambicioso movimiento lento. Basadas en un tema melodioso y anguloso que, sin embargo, se presta muy bien a un meticuloso tratamiento ornamental, en las variaciones cada instrumento tiene su propia cuota de participación y en la cuarta el tema se disuelve en una nebulosa de semicorcheas en tresillo que lo hacen casi irreconocible. La última variación es una brillante exposición en la que todo el cuarteto medita sobre el tema con un fondo rítmico en staccato en el que van participando todos los instrumentos, primero el violonchelo, luego el resto de sus compañeros, acabando en el primer violín. Esa figura temática vuelve en los últimos compases para poner término a una verdadera obra maestra de la literatura camerística.
    El Allegro final está construido con gran economía del material temático, es decir, que hay pocos elementos melódicos identificables, sustituidos por series rápidas de notas, primero cuatro descendentes cromáticamente desde la dominante y luego un breve motivo de cinco notas. Esas pequeñas células se convierten en el germen de una pieza que es una de las más logradas de Mozart desde el punto de vista estructural. Asistimos aquí a toda una exhibición de genialidad discursiva, representada por ejemplo en la transformación canónica de la melodía inicial, siempre en medio de un denso tejido polifónico. Luego, de manera sorpresiva, aparece una melodía en forma de coral de longitudes insólitas, casi a modo de himno, dejando en el aire una sensación de calma y reposo. En la reexposición se reelabora parte del material anterior hasta que la música se desvanece en las cuatro notas iniciales del movimiento, esta vez tocadas pianissimo, como en un suspiro. Es el único cuarteto de Mozart que termina a media voz.

      1. Franz Joseph Haydn (1732-1809)
      1. Cuarteto nº 33 H.III,42, en Re mayor, Op. 33,6
      1. Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)
      1. Cuarteto en La mayor, Op. X,5, K. 464

  1. Cuarteto Saravasti

    Han actuado recientemente en el Auditorio del Instituto Cervantes de Tokio y para la Embajada de España en Japón. En 2007 ha celebrado su décimo aniversario con la edición del CD Saravasti interpreta a Mozart para el sello Ibersoni., y una serie de actuaciones en Murcia y Túnez, y ofreció dos conciertos en la Fundación Juan March de Madrid dentro del ciclo A mi querido amigo Haydn, retransmitidos en directo por Radio Clásica de RNE. En 2006 actuó en el Instituto Cervantes de Nueva York dentro del ciclo de conciertos España en la Música de Cámara, y por la celebración del año Mozart ofreció Acerca de Mozart, ciclo de cuatro conciertos sobre su obra, además de otros monográficos sobre esta conmemoración en salas, destacando la Sala Velázquez del Museo del Prado delante de Las Meninas.

    Han realizado estudios en España, Francia, Bélgica y Austria con Kikuei Ikeda, Clive Greensmith, Mikhail Kopelman, Ruben Aharonian, Liviu Stanese, John Harding, Jaap Schröder e Igor Sulyga, miembros de los Cuartetos de Tokio, Borodin, Kopelman, Enesco, Vía Nova, Orlando, Smithson y de Moscú. Entre 2001 y 2008 han estrenado obras como Prometeo de Manuel Seco de Arpe y la Suite folklórica sobre temas murcianos de Benito Lauret,  Nueva Visión del Minotauro de Miguel Franco (editado por el sello RTVE-Música), El Sueño del Milenio de Antonio Narejos y el Cuarteto nº4 de Mario Medina, así como Seis Interludios Escénicos para cuarteto de cuerda de José Zárate.

    Son innumerables las instituciones y organismos con los que ha colaborado, destacando el INAEM, el CDMC, Fundación Cajasol-El Monte para Juventudes Musicales de Sevilla, Festival Internacional de Música del Mediterráneo y Clásicos en Verano de la Comunidad de Madrid, Sociedad Filarmónica de Lugo, o las Universidades de Sevilla, Granada, Murcia y Cartagena, lo que les lleva a recibir numerosos galardones.