1/4 Wednesday Series The voice in the twentieth century

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  1. The event took place on
Elena Gragera, mezzosoprano. Anton Cardó, piano

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NOTAS AL PROGRAMA
PRIMER CONCIERTO
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El ciclo se abre con una prospección en paralelo de la liederística alemana y española de la primera parte del siglo XX. Insólita combinación, pero en modo alguno inútil, ya que, en arte, siempre son bienvenidas las confrontaciones. Puede ser tan didáctico estudiar y analizar en paralelo creaciones más o menos coetáneas producidas en distintas latitudes, aunque nazcan de principios y obedezcan a naturalezas diferentes, como realizar el examen de obras y autores directamente relacionados entre sí, bien por herencia o influencia, bien por similitud de fines y de resultados. Hay algo que separa fundamentalmente a los compositores hoy programados y es la pertenencia a diversas tradiciones. Por un  lado la germánica, en cuya órbita se encuentran los integrados en la primera mitad del concierto, más o menos coetáneos y en algún y pequeño caso -Zemlinsky- en parte afines a los postulados de la escuela de Viena de Schoenberg y discípulos. Por otro la hispana, con sus parentescos con la francesa y sobre todo con sus conexiones con una historia de música popular que aflora en no pocos casos.

Hans Pfitzner
    Sólido y preparado compositor, tan austero como conservador -y hasta reaccionario, tanto musicalmente como políticamente-, Pfitzner tenía a sus más avanzados contemporáneos por decadentes conectados con el estilo malsano de Liszt. Lo suyo era, recibiendo una herencia que conectaba con lo mejor del romanticismo alemán, servir temas alusivos a la natutraleza, la melancolía, el amor, la errabundez; es decir, muy schubertianos. El lenguaje, por supuesto, tonal, era siempre de excelente factura y delineación. En sus lieder posteriores, del op. 29 al op. 41, entre 1922 y 1931, su visión se hace más concentrada, austera e irónica.
    Son dos buenos ejemplos de su bienhacer los dos lieder programados, que pertenecen a la op. 33 y a la op. 40. Du milch junger Knabe, que es el nº 3 de los ocho que constituyen aquél, alterna, en un  cambiante 3/8, una sección rápida (Schnell) y otra lenta (etwas langsamer), en una bien medida construcción sobre tres estrofas ABA. El acompañamiento pianísico, variado, colorista, cargado de humor, nos dice más que lo que expresa el texto, como subraya Hans Rectanus. El poema había sido tratado ya por Brahms y Wolf. El ciclo, titulado Alte Weisen (Canciones antiguas), sobre poemas fantásticos de Gottfrfied Keller, fue dedicado por Pfitzner al matrimonio de cantantes Maria Ivogün y Karl Erb, que habían estrenado en 1917 su ópera Palestrina.
    Seis lieder conforman el op. 40 de este músico nacido curiosamente en Moscú. El que hoy escuchamos, Wanderers Nachtlied, lleva letra de Goethe, que ha sido ya empleada por otros compositores. Este Sehr langsam es la típica marcha lenta, característica en un texto similar, que concluye bajo mínimos con un escalofriante pianísimo y en la zona más grave de la voz: Komm in meine Brust! Esperanzada llamada a la muerte. Los acordes misteriosos y espaciados del comienzo dejan oír ya el motivo en cuarta que recorrerá toda la canción. Las austeras armonías parecen querer detener la marcha de la voz. Plegaria dulce en re mayor que define bien el arte del músico.

Alexander von Zemlisnky
    Emparentado con Schoenberg, de quien fue cuñado y profesor, llegó a ser en cierto modo un precursor, aunque realmente nunca se propuso traspasar los límites de la tonalidad ensanchada que partía de Brahms en opinión de Goublaut. Sus lieder, muy abundantes, variados y cargados de una especial sensibilidad armónica, se inscriben en la órbita romántica de su tradición vienesa. Hoy tenemos ocasión de escuchar el primero y el sexto y último del ciclo de Seis canciones de la op. 13, de 1913 sobre textos extraídos del libro Quinze Chansons de Materlinck publicado en 1900 en traducción alemana de Oppeln-Bronikowski. Las piezas presentan una síntesis del arte de Zemlinsky y son desde luego su obra lírica nuclear, situada en un punto crucial de su carrera. El había estado muy pendiente en su momento a dos obras francesas anteriores nacidas de la inspiración del poeta belga, admirado también por otras muchas personalidades de Viena: Pelléas et Mélisande de Debussy y Ariane et Barbe bleue de Dukas.
    Los lieder fueron escritos para voz y piano entre 1910 y 1913 y orquestados entre 1913 y 1924. La primera canción, que es también la que abre el ciclo, Die drei Schwestern wollten sterben, que recoge el episodio de las tres hermanas ciegas de Mélisande, tiene estructura tripartita. Comienza en menor, como una tradicional balada medieval. Muy hábilmente, el autor yuxtapone diatonismo y cromatismo al evocar, por ejemplo, el mar en un pasaje tumultuoso. Hay evidentes resonancias mahlerianas (a Los niños muertos sobre todo). La segunda pieza, que es la sexta y última, Sie Kam zum Schloss gegangen, está muy conectada con la muerte y se nos presenta a la manera de una marcha fúnebre. Dos temas base juegan en el discurso; el segundo, muy simple, de cuatro notas, de carácter muy mahleriano, es recogido por la voz y aparecerá de nuevo al cierre. Canción muye bella y climática en la que se advierte el magnífico trabajo armónico, temático y contrapuntístico del compositor.

Richard Strauss
    El músico bávaro estuvo escribiendo canciones por espacio de 78 años. Sin embargo su dedicación al género es esporádica e irregular, por secuencias o secciones temporales; método contrario, por ejemplo, al seguido por Schubert o Brahms, dos de sus maestros del pasado. Quizá a consecuencia de ello -y también por la popia naturaleza del arte straussiano, tan contradictorio e incluso tan incoherente, tan plagado, sobre todo desde 1900, de retornos- encontramos en su producción de lieder tanta diversidad temática, variedad estructural y diferencia de calidad de un grupo a otro. Siempre partiendo de unas bases creadoras que, ni siquiera en su etapa expresionista de finales y principios de siglo, en ningún momento pierden de vista el norte romántico de sus predecesores. El soporte literario de sus canciones es variadísimo. Pocos conjuntos de ellas son consagrados a un solo poeta (a diferencia de Wolf o de otros autores anteriores), lo que contribuye a conceder a su obra unos contrastes y un valor caleidoscópico extraordinarios y, también, en ocasiones, una cierta calidad paradójica. De sus aproximadamente 150 lieder escuchamos hoy tres.
Wer wird von der Welt verlangen pertenece a los seis de la op. 67, tres de los cuales llevan letra de Goethe, de su Bücher des Unmuts (Libros de los malos humores) de Westöstlicher Divan (Diván occidental-oriental). No cabe dudar del encanto que el compositor otorga a esta "pequeña caja de cinismo", como define al poema Norman del Mar, quien apunta a que en el pasaje más rico de sonoridades de la canción, situado en la parte central, se contiene un directa alusión a la conversación del Ama y la tintorera del comienzo del segundo acto de La mujer sin sombra, ópera estrenada un año más tarde, 1919. Una cita que viene muy al pelo considerando cuál es el tema del lied. Es el piano quien lleva en todo caso la voz cantante, el que va marcando el desarrollo temático en esta fina, breve y conversacional canción.
En septiembre de 1904 se representó en Berlín El alcalde de Zalamea de Calderón de la Barca. Para la ocasión Strauss había escrito, en abril del mismo año, dos canciones. Son dos piezas, Liebesliedchen y Lied der Chispa, no demasiado singnificativas, que no llevan número de opus y en las que el acompañamiento original estaba previsto para guitarra. La primera estaba destinada a un tenor solo; la segunda es para una mezzo acompañada por un coro de soldados.
Othmar Schoeck
    De 1903 a 1955 este compositor suizo no dejó de escribir lieder. Es una figura en cierto modo marginal de las corrientes que circulaban por la Europa de la época. Pero sólo hasta un punto: Schoeck se revela como un perfecto continuador de los románticos alemanes. Su lirismo a flor de piel, su capacidad para el matiz psicológico, su juego armónico y melódico favorecían la construcción de piezas llenas de contenido y de sentido, en las que lo declamatorio presta un gran papel y en donde la sutil estilización es otro arma para lograr la emoción. Goubault nos recuerda está manifestación de Schoeck en orden a la creación de un un lied bien hecho: "Desde el primer o los primeros compases debe estar formada la célula generadora, en la que esté concentrada la esencia única del lied. Todo acontecimiento musical es el resultado de las fuerzas musicales contenidas en ese motivo nuclear."
    Los Cinco Epigramas venecianos pertenecen a la op. 19b, de 1906-15, constituida por 13 lieder sobre poemas del Diván occidental-oriental de Goethe. No se encuentran probablemente entre los mejores lieder de Schoeck, que más adelante alcanzaría mayor madurez y que aquí se sitúa en la estela de Schumann o Brahms. Son canciones breves. La primera, marcada Rasch (vivo, acelerado), pasa como un suspiro con sus acordes en cuartas como soporte de un canto no exento de premura, afirmativo y contundente en 3/4 y fa sostenido. La segunda, en 6/8 y la menor, pasa como un cuchicheo con una contrastado acompañamiento. Un decidido impulso mueve a la tercera, en 2/4, fa menor, muy ritmada, mientras que la cuarta, en el mismo metro y si mayor, brevísima, vuelve al recogimiento y termina ensimismada y en la zona grave de la voz. La que cierra el corto ciclo está en un claro la mayor y en un balanceante 2/4 acunado por los acordes arpegiados y una mano izquierda sinuosa.

Erich Wolfgang Korngold
    Checo de origen, pero vienés, este músico, verdadero niño prodigio, obtuvo sus primeros grandes éxitos en la ópera: Violanta y Die tote Stadt, escritas en un lenguaje straussiano con ribetes mahlerianos, le dieron crédito y fama. Trasladado a Hollywood en 1934, llegó a ser un célebre compositor de bandas sonoras (recordemos la de Robin Hood de Michael Curtiz). Comenzó a escribir lieder a los 14 años. Los dos que escuchamos hoy son muy posteriores, ya de su época americana, de 1947, e ilustran su apogeo ecléctico. Hermosas melodías, acordes populares sencillos, ambigüedades armónicas están en la estructura de estas piezas y de las otras tres que completan el ciclo de la op. 38. Hay también en ellas, somo apunta Cecelia H. Porter, algo del juego frívolo de la opereta. En Glückwunsch el piano dibuja una melodía sobre la que se expande la voz en un fácil y continuo desarrollo. Alt-spanisch, que evoca la espera de una muchacha a su amado, se inicia de forma arpegiada y mantiene el esquema estrófico. Hay en su orientalismo un tanto facilón ecos de Madama Butterfly de Puccini.

Gottfried von Einem
    Aunque nacido en Suiza, este compositor debe ser tenido también a todos los efectos como austríaco. Hasta su muerte, acaecida hace poco, en 1996, defendió presupuestos, en algún caso teñidos de un leve expresionismo, más bien postrománticos. Era, como tantos otros autores, un ecléctico de pluma segura que triunfó sobre todo en el mundo de la ópera. La Muerte de Dantón, estrenada en el Festival de Salzburgo de 1947, le dio renombre. Empezó más bien tarde a componer lieder. Sus Ocho cantos de Hafiz, op. 5, no llegan hasta 1945. Hoy vamos a escuchar tres de las 16 Japanische Blätter op. 15. Estas 16 hojas japonesas son brevísimas composiciones, a modo de haiku, tratadas de manera diáfana y transparente con las notas justas. En general no poseen mucha variedad melódica y en algunos casos utilizan recursos propios de la escritura oriental. Los acompañamientos a veces imitan cuerdas pinzadas y recurren con frecuencia a un acusado cromatismo. Los textos son de tradicionales autores japoneses.
    Destaca de manera especial entre estas tres piezas Sehnsucht nach der Nachtigall, que es a cappella, en una línea de canto que desemboca en una dolce vocalise.

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    Hay que trazar ahora una línea invisible para trasladarnos a la parcela de la canción española, que ocupa la segunda parte del programa y que aparece representada por cuatro significativos nombres de compositores y por el de tres fundamentales poetas: Antonio Machado, Juan Ramón Giménez y Rafael Alberti.

Joaquín Rodrigo
    El levantino, hombre de sólida formación parsisina y heredero de la tradición española, que él supo estilizar con suma habilidad, fue un estupendo autor de canciones, siempre llenas de gracia, de hallazgos formales, de frescura. Su ciclo Con Machado, que fue estrenado en Sevilla el 4 de octubre de 1972 por María Orán y Rafael Gómez Senosiaín, consta de diez poemas. Hoy escuchamos los números 5, 6 y 10. Los sueños es muy breve y funciona como una invención a dos voces, como señala Joaquín Arnau. Cantaban los niños entraña figuralismos imitativos de la fuente. Canción del Duero, machadiana por los cuatro costados, es una pieza gongorina, con estribillo, en donde luce el lado refinado del músico, lejos de las constantes castizas de otras obras.

Jesús García-Leoz
    Este músico navarro, uno de los nacionalistas más preclaros de nuestro panorama, desaparecido prematuramente, sintió siempre la atracción de la poesía española, tanto la de Lorca, a quien dedicó varias canciones, como de otros autores, así Machado. Fue discípulo de Joaquín Balsa, de Conrado del Campo y predilecto de Joaquín Turina, con quien compuso varias bandas sonoras de cine, que también creó en solitario hasta hacerse un nombre indiscutible de la especialidad. Recuérdese la que escribió para Bienvenido Mr .Marshall de Berlanga. Cultivó asimismo la zarzuela y el ballet. Las Seis canciones sobre versos de Antonio Machado, estrenadas el mismo año de su muerte, en 1953, revelan una madurez y belleza de líneas extraordinaria, que sabe combinar lo popular con lo serio en una escritura muy equilibrada que da siempre cabida a la raíz más auténtica de la música pretérita.

Federico Mompou
    La delgadez intensa de la escritura, el transparente arropamiento armónico, con tan original manejo de la digitación, de la separación de acordes y de la resonancia coadyuvan a dotar a la creación de este compositor barcelonés de un aura extraña y atrayente, que participa curiosamente de elementos propios del impresionismo de Debussy y del romanticismo -quintaesenciado- de Chopin pasados a través del cedazo de una sensibilidad e inteligencia muy modernas. En su obras para canto y piano, no especialmente numerosas, la fusión de ambas voces suele ser grande. Las dos canciones programadas sobre versos de Juan Ramón son del mismo año, 1945. En Llueve sobre el río nos sorprenden hasta cierto punto las pronunciadas disonancias en un discurso lleno de finura expresiva. Pastoral da paso a la voz en semideclamado sobre arpegios; luego el piano realiza su tranquilo y cantabile comentario. En la repetición la voz solista irrumpe con más fuerza, pero al final, tras otro interludio pianístico, se recoge sobre sí misma muy líricamente.

Oscar Esplá
    No puede negarse la enorme importancia de Esplá en la música española. Fue un compositor en buena medida autodidacta, compañero de muchos viajes, amigo da la mayoría de los miembros de la generación de la república, presidente en 1931 de la Junta General de Música. Su estética, no precisamente rompedora, se situó con el tiempo en un prudente pero avizor eclecticismo, que no comulgaba desde luego con el serialismo ni con experimentos vanguardistas más o menos arriesgados -en realidad ninguno de los autores españoles de esta sesión-. Sus bases estaban en la órbita de compositores como Saint-Saëns y en particular Max Reger, de los que recibió enseñanzas y de los que en todo caso se separó. Después de todo era hombre de su siglo y al tanto de las corrientes que lo cruzaban.
    Sus Canciones playeras, quizá su fruto vocal más logrado, escritas en 1929 para soprano y orquesta, fueron estrenadas en Madrid por Laura Nieto y la Sinfónica Arbós dirigida por su titular. Dedicadas al pintor Emilio Varela, utilizan poemas de Alberti. Son excelente muestra del lenguaje fino, colorista, bien medido y equilibrado del autor, siempre gustoso de organizar el discurso sonoro sobre firmes bases tonales y con llamada al diseño, la figuración, el ritmo de carácter popular; particularmente de su tierra levantina. Estas piezas respiran ese vivificante aire por los cuatro costados. Rutas brinda un tema de carácter cortesano, dieciochesco, desenfadado, sometido a un delicado trabajo modulatorio al que se pliega la voz. En Pregón, de aroma muy folklórico, se alternan dos temas melódicos sobre ritmo ternario y se da paso a numerosas apoyaturas y a un justo juego melismático en una estructura ABA. El sabor de Levante aparece de nuevo en Las 12 en una escritura de evidente dificultad vocal e instrumental. Es página rápida, de compás ternario, dotada de un canto adornado y saleroso. El contraste viene dado por el clima tranquilo y expectante de El pescador sin dinero en un discurso más bien contemplativo expuesto tras una larga introducción pianística que crea ya una atmósfera de emoción contenida bañada de luz popular. La canción se repite íntegramente. El cierre es de nuevo una pieza alegre, Coplilla, muy danzable y que recuerda por momentos al Vito -armonizado por Nin-. Antonio Iglesias subraya la utilización del ritmo de la jota de Levante y el trabajo contrapuntístico del acompañamiento sobre la copla.

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TEXTOS DE LAS OBRAS CANTADAS
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H. PFITZNER

Du milchjunger Knabe (Keller)
    Du milchjunger Knabe, wie siehst du mich an?
Was haben deine Augen für eine Frage getan?
Alle Ratsherrn der Stadt und alle Weisen der Welt
Bleiben stumm auf die Frage, die deine Augen gestellt.
Ein leeres Schneckhäusel, schau liegt dort im Gras,
da halte dein Ohr dran, drin brümmelt dir was.

Tú, joven crío (Keller)
    Tú, joven crío, ¿qué me estás mirando?
¿Qué pregunta han hecho tus ojos?
Todos los regidores de la ciudad y todos los sabios del mundo
enmudecen ante la pregunta que plantean tus ojos.
Mira, allí sobre la hierba, yace vacía una pequeña caracola.
Pega tu oreja a ella y escucha su murmullo interior.


Wanderers Nachtlied (J.W. Goethe)
    Der du von dem Himmel bist, alles Leid und Schmerzen stillest,
den, der doppelt elend ist, doppelt mit Erquickung füllest,
ach, ich bin des Treibens müde! Was soll all der Schmerz und Lust?
Süsser Friede, komm, ach komm in meine Brust!

Serenata nocturna del caminante (J.W. Goethe)
    Tú que estás en el cielo, que alivias todas las penas y dolores,
con doble confortación colmas al que doblemente afligido está.
¡Ah, cansado estoy de vagar! ¿Por qué todo este dolor y placer?
¡Dulce paz, ven, ay, ven a mi pecho!


A. ZEMLINSKY

Die drei Schwestern (Maeterlinck)
    Die drei Schwestern wollten sterben, setzten auf die güldnen Kronen,
gingen sich den Tod zu holen. Wähnten ihn im Walde wohnen.
Wald, so gib uns, dass wir sterben, sollst drei güldne Kronen erben.
Da began der Wald zu lachen und mit einem Dutzend Küssen
liess er sie die Zukunft wissen.
    Die drei Schwestern wollten sterben, wähnten Tod im Meer zu finden,
pilgerten drei Jahre lang. Meer, so gib uns, dass wir sterben,
sollst drei güldne Kronen erben.
Da began das Meer zu weinen, liess mit dreimal hundert Küssen
die Vergangenheit sie wissen.
    Die drei Schwestern wollten sterben, lenkten nach der Stadt die Schritte;
lag auf einer Insel Mitte. Stadt, so gib uns, dass wir sterben,
sollst drei güldne Kronen erben.
Und die Stadt tat auf die Tore und mit heissen Liebesküssen
lieb die Gegenwart sie wissen.

Las tres hermanas (Maeterlinck)
    Las tres hermanas deseaban morir, se ciñeron las coronas de oro
y fueron a buscar la muerte. Creyeron que vivía en el bosque.
Bosque, danos la muerte y heredarás tres coronas de oro.
Así comenzó el bosque a reír y, con una docena de besos,
les hizo conocer el futuro.
    Las tres hermanas deseaban morir, creyeron hallar la muerte en la mar
y peregrinaron durante tres años. Mar, danos la muerte
y heredarás tres coronas de oro.
Así comenzó la mar a llorar y, con tres veces cien besos,
les hizo conocer el pasado.
    Las tres hermanas deseaban morir, dirigieron sus pasos hacia la ciudad;
se hallaba en el centro de una isla. Ciudad, danos la muerte
y heredarás tres coronas de oro.
Y la ciudad abrió sus puertas y, con ardientes besos de amor,
les hizo conocer el presente.

Sie kam zum Schloss gegangen (Maeterlinck)
    Sie kam zum Schloss gegangen die Sonne erhob sich kaum
sie kam zum Schloss gegangen, die Ritter blickten mit Bangen
und es schwiegen die Frauen. Sie blieb vor der Pforte stehen
die Sonne erhob sich kaum, sie blieb vor der Pforte stehen,
man hörte die Königin gehen und der König fragte sie:
Wohin gehst du? Gib acht in dem Dämmerschein!
Wohin gehst du? Harrt drunten jemand dein?
Sie sagten nicht ja noch nein. Sie stieg zur Fremden hernieder
gib acht in dem Dämmerschein, sie stieg zu der Fremden hernieder
sie schloss sie in ihre Arme ein.
Die beiden sagten nicht ein Wort und gingen eilends fort.

Llegó ella caminando al palacio (Maeterlinck)
    Llegó ella caminando al palacio cuando el sol apenas asomaba,
llegó ella caminando al palacio, los caballeros miraron con recelo
y callaron las mujeres. Se detuvo ella ante el portón
cuando el sol apenas asomaba, se detuvo ella ante el portón.
Se escuchó andar a la reina y el rey le preguntó:
¿Adónde vas? ¡Ten cuidado con las luces del alba!
¿Adónde vas? ¿Te aguarda alguien abajo?
Ella no dijo ni un sí ni un no. Descendió hasta la extraña,
ten cuidado con las luces del alba, descendió hasta la extraña,
la abrigó en sus brazos.
Las dos no dijeron palabra y se alejaron aprisa de allí.

R. STRAUSS

Wer wird von der Welt verlangen (Goethe)
    We wird von der Welt verlangen, was sie selbst vermisst und träumet
rückwärts oder seitwärts blikkend, stets den Tag des Tags versäumet?
Ihr Bemühn, ihr guter Wille hinkt nur nach dem raschen Leben,
und was du vor Jahren brauchtest, möchte sie dir heute geben.

Quién exigirá del mundo (Goethe)
   ¿Quién exigirá del mundo lo mismo que él extraña y anhela
mirando hacia atrás o a un lado, siempre perdiendo la claridad del día?
Su esfuerzo, su buena voluntad, sólo puede renquear tras la vida que corre veloz,
y aquello que hace años necesitaste, bien pudiera dártelo hoy.

Liebesliedchen (Calderón)
    Hör mein Liebesliedchen ziehn Isabel,
Isabel, du schöne Frau. Draussen blüht der Rosmarin,
seine Blümchen sind so blau, Bienchen Fliegen aus und ein,
Blütentau besprüht, morgen wird es Honig sein, was so blau geblüht!

Canción de amor (Calderón)
    Escucha sonar mi canción de amor, Isabel,
Isabel, hermosa mujer. Fuera florece el romero,
sus florecillas muy azules son, las abejitas van y vienen,
esparciendo el polen, ¡pues mañana será miel lo que hoy tan azul florece!

Lied der Chispa (Calderón)
    Es war ein Bruder Liederlich in Andalusiens Landen,
der sich auf Hau'n und Degenstich wie keiner sonst verstanden.
Halloh, halloh, mal so, mal so.
    In einem Spielhaus fand er dann zur Nacht was ihn erboste,
Chinilla nicht, sein Liebchen an, wie sie mit Carlokoste
Halloh, halloh, mal so, mal so.
    Der Carlo war ein wetterstrahl, aus Wolkenschacht geboren,
er sprang vom Stuhl und schlug den Stahl dem Kömmling um die Ohren.
Halloh, halloh, mal so, mal so.

Canción de la Chispa (Calderón)
    Había un hermano Calavera en tierras de Andalucía,
que sabía como ninguno de palizas y estocadas.
Olé, olé, así y asá
    Una noche, en un teatro, encontró algo indignante,
a Chinilla, su muy amada, coqueteando con el Carlos.
Olé, olé, así y asá.
    Carlos era una centella nacida de entre las nubes,
un salto dio de la silla y el acero entre las orejas del importuno encajó.
Olé, olé, así y asá.


O. SCHOECK

Fünf Venezianische Epigramme
1 - Warum leckst du dein Mäulchen, indem du mir eilig begegnest?
Wohl, dein Züngelchen sagt mir, wie gesprächig es sei.

2 - Eine einzige Nacht an deinem Herzen!
Das andere gibt sich. Es trennt uns noch Amor in Nebel und Nacht.
Ja, ich erleben den Morgen, an dem Aurora
die Freunde Busen an Busen belauscht,
Phöbus, der frühe, sie weckt.

3 - Wie sie klingeln, die Pfaffen! Wie angelegen sie's machen,
dass man komme, nur ja plappre, wie gestern so heut!
Scheltet mir nicht die Pfaffen. Sie kennen des Menschen Bedürfnis!
Denn wie ist er beglückt, plappert er morgen wie heut!

4 - Seh ich den Pilgrim, so kann ich mich nie der Tränen enthalten.
O, wie beseliget uns Menschen ein falscher Begriff!

5 - Diese Gondel vergleich ich der sanft einschaukelnden Wiege,
und das Kästchen darauf scheint ein geräumiger Sarg.
Recht so! Zwischen der Wieg und dem Sarg wir schwanken
und schweben auf dem grossen Kanal
sorglos durchs Leben dahin.

Cinco epigramas venecianos
1 - ¿Por qué lames tu boquita cuando me encuentras de pronto?
Quizás tu lengüecilla me dice lo muy parlanchina que es.

2 - ¡Una sola noche junto a tu corazón!
Lo demás ya vendrá. Nos separa Amor en medio de la niebla y la noche.
Sí, llegaré a ver la mañana en la que Aurora
atisbará a los amigos estrechamente unidos,
en tanto Febo, el madrugador, los despertará

3 - ¡Cómo repican llamando, esos frailes! ¡Cómo se empeñan
en que uno acuda, sólo a repetir como papagayos, hoy como ayer!
No me regañéis a los frailes. ¡Conocen las necesidades humanas!
¡Pues siendo el ser humano feliz, repetirá mañana como hoy!
4 - Cuando veo al peregrino, no puedo nunca contener las lágrimas.
¡Oh, cómo hace dichoso al ser humano un concepto equivocado!

5 - Comparo esta góndola con la cuna que suave se mece,
y la casilla de arriba me parece un amplio ataúd.
¡Así es! Entre la cuna y el ataúd nos balanceamos
y por el Gran Canal flotamos
despreocupados hacia el final de la vida.

E.W. KORNGOLD

Glückwünsch (Dehmel)
    Ich wünsche dir Glück. Ich bring dir die Sonne in meinem Blick.
Ich fühle dein Herz in meiner Brust; es wünscht dir mehr als eitel Lust.
Es fühlt und wünscht: die Sonne scheint, auch wenn dein Blick zu brechen meint.
Es wünscht dir Blikke so sehn suchtslos, als trügest du die Welt im Schoss.
Es wünscht dir Blicke so voll Begehren, als sei die Erde neu zu gebären.
Es wünscht dir Blikke voll der Kraft, die aus Winter sich Frühling schafft.
Und täglich leuchte durch dein Haus aller Liebe Blumenstrauss!

Deseos de felicidad (Dehmel)
    Te deseo felicidad. Te traigo el sol en mi mirada.
Siento tu corazón en mi pecho; te desea algo más que un fatuo placer.
Siente y desea: el sol brilla, aunque tu mirada crea quebrarse.
Te desea miradas tan plácidas como si llevaras al mundo en tu regazo.
Te desea miradas tan plenas de deseo como si hubiera que preñar de nuevo a la tierra.
Te desea miradas tan llenas de fuerza que conviertan el invierno en primavera.
¡Y cada día ilumine tu hogar un ramo de flores saturadas de amor!

Alt-spanisch (Koch)
    Steht ein Mädchen an dem Fenster, in die Ferne schweift ihr Blick.
Blass die Wangen, schwer ihr Herze, singt sie von entschwund' nem Glück:
"Mein Lieb kehrt nicht zurück!"
    Der Abend dämmert sacht, ein Stern ersehnt die Nacht. Und im Winde klinget leise
eine bange Traummusik. Wie ein Echo tönt die Weise:
"Mein Lieb kehrt nicht zurück!".

Español antiguo (Koch)
    Hay una joven junto a la ventana, su mirada vaga por la lejanía.
Pálidas las mejillas, dolorido su corazón, canta de la felicidad perdida:
"¡Mi amor no volverá ya!"
    La noche cae despacio, una estrella anhela la noche. Y en el viento
suena apenas una angustiosa música de ensueño. Como un eco se escucha la canción:
"¡Mi amor no volverá ya!"


G. EINEM

An einen Freund (Mitsune)
    Du kommst nur um die Blumen blühn zu sehn bei meinem Hause.
Sind sie erst verwelkt, so weiss ich wohl, dass ich mich Tag umsonst
nach deinem Kommen sehnen werde.

A un amigo (Mitsune)
    Vienes sólo para ver cómo las flores florecen en mi hogar.
Únicamente cuando ya se han marchitado, sé muy bien que todo ese día
esperaré en vano tu llegada.


Sehnsucht nach der Nachtigall (Tomonori)
    Ich will den Frülingswind, o Nachtigall,
mit weichen Blumendüften zu dir senden,
damit sie dir, dir den Weg herüberweisen
in unsere Flur, wir warten schon so lang, lang, lang.

Añoranza del ruiseñor (Tomonori)
    Deseo, oh ruiseñor, enviarte el viento de primavera
con los suaves aromas florales,
para que te enseñen el camino
hasta nuestros campos. Te esperamos desde hace mucho, mucho, mucho.

Noch einmal (Shikibu)
    Noch einmal lass mich, o Geliebter, bevor ich diese Welt verlasse,
dein liebes Antlitz wiedersehen, dass ich es tief in meiner Seele einpräge
und es mit mir nehme ins dunkle Land der Ewigkeit.

Una vez más (Shikibu)
    Una vez más permíteme, oh amado, antes de que abandone este mundo,
volver a ver tu faz querida, para que la grabe profundamente en mi alma
y me la lleve a las oscuras tierras de la Eternidad.


J. RODRIGO

Los sueños (A. Machado)
    El hada más hermosa ha sonreido
al ver la lumbre de una estrella pálida
que en hilo suave, blanco y silencioso
se enrosa la huso de su rubia hermana.
    Y vuelve a sonreir, porque en su rueca
el hilo de los campos se enmaraña.
Tras la tenue cortina de la alcoba
está el jardín envuelto en luz dorada.
    La cuna, casi en sombra, el niño duerme.
Dos hadas laboriosas lo acompañan,
hilando de los sueños los sutiles copos
en ruecas de marfil y plata.


Cantaban los niños (A. Machado)
Yo escucho los cantos de viejas canciones,
Que cantan los niños cuando al corro juegan
Y vierten en corro sus almas que sueñan
Cual vierten sus aguas las fuentes de piedra.
    Con monotonías de risas internas,
Que no son alegres, con lágrimas viejas,
Que no son amargas y tienen tristezas
Tristeza de amores de antiguas leyendas.
    En los labios niños las canciones llevan
Confusa la historia y clara la pena,
Como clara el agua lleva su conseja
De viejos amores que nunca se cuentan.
    Jugando a la sombra de una plaza vieja.
Los niños cantaban. La fuente de piedra
Vertía su eterno cristal de leyenda.
    Cantaban los niños canciones ingenuas.
De un algo que pasa y que nunca llega
La historia confusa y clara la pena.
Sigue su cuento la fuente serena;
Borrada la historia, contaba la pena.

Canción del Duero (A. Machado)
Molinero es mi amante;
tiene un molino bajo los pinos verdes, cerca del río.
Niños, cantad, "Por la orilla del Duero quisiera pasar".
Por las tierras de Soria va mi pastor.
¡Si yo fuera una encina sobre un alcor!
Para la siesta, si yo fuera una encina sombra le diera.
Niños, cantad, "Por la orilla del Duero quisiera pasar".
    En las sierras de Soria azul y nieve,
leñador es mi amante de pinos verdes.
¡Quién fuera el águila para ver a mi dueño cortando ramas!
¡Ay, garabí...! ¡Ay, garabí...! ¡Bailad!
¡Suene la flauta y el tamboril!

J. GARCÍA LEOZ

San Cristobalón (A. Machado)
    Desde mi ventana ¡Campo de Baeza a la luna clara!
¡Montes de Cazorla, Aznaitín y Mágina!
¡De luna y de piedra también los cachorros de Sierra Morena!
Sobre el olivar se vió a la lechuza volar y volar.
Campo, campo, campo. Entre los olivos los cortijos blancos.
Y la encina negra a medio camino de Úbeda a Baeza.
Por un ventanal entró la lechuza en la catedral.
San Cristobalón la quiso espantar al ver que bebía
del velón de aceite de Santa María. La Virgen habló:
"Déjala que beba, San Cristobalón".
Sobre el olivar se vió a la lechuza volar y volar.
A Santa María un ramito verde volando traía.
¡Campo de Baeza! Soñaré contigo cuando no te vea.


Cantares del Duero
Véase: "Canción del Duero"

F. MOMPOU

Llueve sobre el río (J.R. Jiménez)
    Llueve sobre el río. El agua estremece
los fragantes juncos de la orilla verde.
¡Ay! que ansioso olor a pétalo frío.
    Llueve sobre el río. Mi barca parece mi sueño
en un vago mundo. Orilla verde, ¡Ay! barca sin junco
¡Ay! corazón frío. Llueve sobre el río.


Pastoral (J.R. Jiménez)
    Los caminos de la tarde se hacen uno con la noche
por él he de ir a ti. Amor que tanto te escondes.
Por él he de ir a ti, como la luz de los montes
como la brisa del mar, como el olor de las flores.

O. ESPLÁ

Rutas (R. Alberti)
    Por allí, por allá, a Castilla se va.
A Castilla se va, por allí por allá.
Por allá por allí, a mi verde país.
Por allí por allá, a Castilla se va.
Por allá por allí, a mi verde país.
    Quiero ir por allí, quiero ir por allá
A la mar por allí, a mi hogar por allá.
Por allí por allá, a Castilla se va.
A la mar por allí, a mi hogar por allá.
Por allá, por allí, a mi verde país.


Pregón (R. Alberti)
   ¡Vendo nubes de colores: las redondas, coloradas,
para endulzar los calores!
   ¡Vendo los cirros morados y rosas, las alboradas,
los crepúsculos dorados!
   ¡El amarillo lucero, cogido a la verde rama
del celeste duraznero!
   ¡Vendo la nieve, la llama y el canto del pregonero!

Las 12 (R. Alberti)
    Las doce en la aldea ¡Sal a tu azotea!
El ángel las dió, ¡Sal que salgo yo!
¡Ah! El ángel las dió ¡Sal que salgo yo!
    Las doce, en la aldea ¡Sal a tu azotea!
El ángel las dió. ¡Oh que maravilla tan lejana, oh!
¡Sal a tu azotea, sal, que salgo yo!
    Tu verde sombrilla, mi negro sombrero,
La flor del romero clavada en tu orquilla
¡Ah! mi negro sombrero. Tu verde sombrilla,
La flor del romero clavada en tu orquilla.
   ¡Oh que maravilla tan lejana, oh!
Cierra tu sombrilla ¡Sal que salgo yo!


El pescador sin dinero (R. Alberti)
    Pez verde y dulce del río, sal, escucha el llanto mío:
Rueda por el agua, rueda, que no me queda moneda,
sedal tampoco me queda... Llora con el llanto mío.
No me queda nada, nada, ni mi cesta torneada,
ni mi camisa bordada, con un ancla por mi amada...
Llora con el llanto mío. No me queda nada, nada.
¡Si, llorad, si, todos, si! Con el llanto mío.
Rueda por el agua, rueda.


Coplilla (R. Alberti)
    Un duro me dió mi madre, antes de venir al pueblo,
para comprar aceitunas allá, en el olivar viejo.
Antes de venir al pueblo. Y yo me he tirado el duro
en cosas que son del viento: un peine, una redecilla
y un moño de terciopelo. En cosas que son del viento.


  1. I Lied germánico del siglo XX
      1. Hans Pfitzner (1869-1949)
      1. Du milchjunger Knabe (Keller)
      2. Wanderers Nachtlied, Op. 40 nº 5, de Sechs Lieder (J.W. Goethe)
      1. Alexander von Zemlinsky (1871-1942)
      1. Die drei Schwestern, Op. 13 nº1 de "Gesänge" (Maeterlinck)
      2. Sie kam zum Schloß gegangen, Op. 13 nº 6 de "Gesänge"
      1. Richard Strauss (1864-1949)
      1. Wer wird von der Welt verlangen, Op. 67/4 (Goethe, "Westöstlicher Diwan")
      2. Zwei lieder aus "Der Richter von Zalamea" (Calderón)
      3. Zwei lieder aus der Richter von Zalamea (Calderón): Lied der Chispa
      1. Othmar Schoeck (1886-1957)
      1. Fünf Venezianische Epigramme, Op. 19/b (Goethe, "Westöstlicher Diwan")
      1. Erich Wolfgang Korngold (1897-1957)
      1. Glückwünsch (Dehmel)
      2. Alt-spanisch (Koch)
      1. Gottfried Von Einem (1918-1996)
      1. Japanische Blätter, Op. 15: An einen Freund (Mitsune)
      2. Japanische Blätter, Op. 15: Sehnsucht nach der Nachtigall (Tomonori)
      3. Japanische Blätter, Op. 15: Noch einmal (Izumi Shikibu)
  2. II Canción española del siglo XX
      1. Joaquín Rodrigo (1901-1999)
      1. Con Antonio Machado: V. Los sueños (Antonio Machado)
      2. Con Antonio Machado: VI. Cantaban los niños (Antonio Machado)
      3. Con Antonio Machado: X. Canción del Duero (Antonio Machado)
      1. Jesús García Leoz (1904-1953)
      1. Seis Canciones (A. Machado): II. San Cristobalón
      2. Seis canciones (A. Machado): IV. Cantares del Duero
      1. Federico Mompou (1893-1987)
      1. Dos melodías sobre poemas de Juan Ramón Jiménez
      1. Oscar Esplá (1886-1976)
      1. Canciones playeras (R. Alberti)