(I) Wednesday Series Twentieth-century Spanish piano trios

(I)

  1. The event took place on
Trío Arbós. Miguel Borrego, violin. José Miguel Gómez, cello. Juan Carlos Garvayo, piano

PRIMER CONCIERTO
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JOAQUÍN TURINA: Trío nº 2 en si menor, Op. 76
   Son tres las obras que dedica Joaquín Turina a la combinación del piano, violín y violonchelo, dentro de su amplia producción camerística. Dos de ellas, las últimas, figuran en este ciclo, pero al volver a la forma tras los dos primeros tríos recurre a otra denominación, lo que comentaremos en su momento. Con el primer "Trío" consiguió el Premio Nacional de Música de 1926 en una sucesión de reconocimiento especial de su música en este apartado camerístico, algo que tenía un primer antecedente con el éxito de su "Quinteto en sol menor", para piano y cuarteto de cuerda, su Op. 1, que había inaugurado su catálogo en 1907.
   Este segundo Trío fue compuesto entre julio de 1932 y febrero de 1933 y fue estrenado el 17 de noviembre de este último año por el Trío Neerlandés, que ya había incorporado el primero a su repertorio. Tras el estreno absoluto llegó el de Madrid, en los estudios de Unión Radio el 26 de noviembre de 1934, a cargo de Ember, Iniesta y Ruiz-Casaux.
   En la clasificación, posible y frecuente, de las obras de Turina, dentro y fuera de lo "español", estamos en este caso en un planteamiento y una acentuación al margen del nacionalismo. La gran corriente de la música de cámara del siglo XIX, comprobable en los movimientos primero y tercero, resulta más significativa que alguna referencia española que ni siquiera alcanza a marcar como zortzico el compás 5/8 del segundo movimiento. El primero, estructurado con la forma sonata, tiene fuerza y color centroeuropeo, aunque sea precisamente esa forma la que nos traiga a la memoria acentos de otros compositores españoles. El segundo movimiento, con su doble juego A, molto vivace, y B, lento, es -podría decirse-  más turiniano y, por tanto, más personal en su brevedad. Por último,, el "final", más libre, es resumen de lo anterior a través de sus siete secciones, secciones que cierran un "Allegro vivo", que sirve de brillante y claramente "romántica" Coda.

LUIS DE PABLO: Trío

   Aunque Luis de Pablo (Bilbao, 1930) no se sirve siempre del nombre de la forma o del habitual en una formación instrumental concreta, varias de sus obras se integran plenamente en el apartado de música de cámara. Eso sucede con alguno de sus cuartetos, con los dúos y otras formaciones o plantillas, pero en el caso de los tríos se sirve de esta calificación, en el que escribe en 1978 para violín, viola y violonchelo y en el que escucharemos hoy. Entre uno y otro nace "Caligrafías", también como éste para piano y cuerda, como homenaje a Mompou. Fue en 1988 y así llegamos al de 1993, estrenado en Cremona por el Trío Matisse el 16 de noviembre de ese mismo año.
   Está dividido en tres secciones encabezadas por título sugeridor del contenido: "Esbozo de Arabesco", "Trampantojo" y "Melodías de Perspectiva". Hay una relación continuada entre ellos a través "de la presencia frecuente de una misma nota, que actúa así como pivote sonoro", descripción que hace José Luis García del Busto en su aportación a la "Guía de Música de Cámara" y que califica, en general, como "música depabliana". Y esa relación se fundamenta en el movimiento central, eje de la obra, al que se yuxtaponen los dos exteriores, con utilización de material común, de sugerencias propias para las alturas, cambios de medidas y otros efectos que aseguran un tejido o conglomerado con puntos comunes. Es algo que, efectivamente, forma parte del modo de hacer de Luis de Pablo en muchas de sus obras, como parte de su concepción estructural de la música. Una constante que pese a la distancia en la intención y en el tiempo, nos trae a la memoria el comentario del compositor a su "Trío para cuerda" de 1978: "La escritura instrumental es quizá su aspecto más rico, así como el trabajo combinatorio a que el material resultante da lugar." Algo que se cumple igualmente con este nuevo Trío.

JOSÉ MARÍA SÁNCHEZ-VERDÚ: Trío II

   Nacido en Algeciras, Cádiz, en 1968, José María Sánchez-Verdú comienza su formación musical en Granada, después pasa a Madrid y se licencia en Derecho en la Universidad Complutense mientras completa sus estudios de composición, dirección y musicología en el Real Conservatorio, obteniendo el Premio Extraordinario de Contrapunto y Fuga (1990) y el Premio Fin de Carrera de Composición (1994). Sigue después cursos internacionales en Siena, Darmstadt, París y La Haya, hasta que en 1997 es compositor becario en la Academia de Bellas Artes en Roma. Hasta la fecha ha recibido diversos encargos y obtenido varios premios por sus obras en España (Fundación J. Guerrero, 1994; "Cristóbal Halffter", 1995; finalista en el Premio SGAE con dos obras en 1996) y ha sido seleccionado por la Gesellschaft für Neue Musik de Colonia y el "Ensemble Modern" para el II Nachwuchsforum 1997 en Alemania. En la actualidad está becado por el DAAD/la Caixa, y reside en Alemania, donde realiza estudios de postgrado en composición y dirección en la Hochschule für Musik und Darstellende Kunst de Francfort del Meno.
   En relación con su Trío II, para violín, violonchelo y piano, comenta: "La obra ha sido escrita en Alemania entre finales de 1996 y principios de 1997, como encargo de la Fundación Juan March para su "Tribuna de Jóvenes Compositores". Está integrada por cinco movimientos que presentan un desarrollo casi orgánico de su material musical. Los movimientos son: I.- Ritual. II.- Passacaglia. III.- Rhythmische Schatten (Sombras rítmicas).  IV.- Elégie. V.- ... in aeternum.  Este Trío II recoge aspectos de especial interés en mi estética musical. El tratamiento instrumental y sus posibilidades tímbricas con el corazón y el eje de la obra (multifónicos, resonancias, piano preparado, especiales formas de ataque, "scordature")
  ...La estructura a través de cinco movimientos crea un arco arquitectónico que funcionaría como un organismo vivo. En su materia musical he huido de convencionalismos y he tratado de evitar toda concesión a una estructura tradicional vacía y desprovista de sentido histórico,  probando crear un mundo sonoro que sea válido, original y personal. El discurso musical se podría asemejar al moldeado de un ánfora de barro, especialmente estilizada y recubierta de un extraordinario manto de refinadas piezas de orfebrería con diferentes colores, brillos, sombras, luces y volúmenes. Tal universo se derramaría en el tiempo y ante nuestra percepción en forma de sonidos que juegan con la imagen, el espacio, la memoria, el olvido, el silencio". El Trío II está dedicado al Trío Arbós.

ENRIQUE FERNÁNDEZ ARBÓS: Tres Piezas españolas, Op. 1
   El maestro Arbós, cuyo nombre vinculamos siempre a sus años al frente de la Orquesta Sinfónica de Madrid, fue -como se dice en casos similares- "cocinero antes que fraile". Nacido en Madrid en 1863, en 1876 consigue el primer premio de violín en el Conservatorio, en la clase de Jesús de Monasterio, que será uno de los componentes que le acompañen en un cuarteto con el que recorre diversos países europeos. Es una doble dedicación como instrumentista y como especialista en la música de cámara, con partituras de Haydn, Mozart, Beethoven como base de su repertorio. Así pasan sus años en Alemania y en Bélgica hasta que busca una nueva especialización, la de director de orquesta que marcará el resto de su actividad musical con la permanente preocupación por enriquecer el repertorio con nuevos títulos del pasado y, sobre todo, de su tiempo.
   El Arbós violinista se convierte en uno de los impulsores de la Sociedad de Conciertos, algo que prosigue en los podios y que habría de restarle tiempo a la hora de dedicarse a la composición. Y encontramos estas Tres Piezas españolas, conocidas también como Trío, Op. 1, en su tiempo en Alemania, concretamente en 1884, tal vez pensando en el trío integrado por el propio Arbós, Rubio y Rey Colaço, este último pianista y compositor portugués. La obra se publica al año siguiente en la firma Bote & Bock como Trois piéces dans le genre espagnol pour Violon, Violoncelle et Piano.
   Planteadas dentro del nacionalismo romántico, Arbós prefiere no utilizar el término trío, con su significado de forma clásica, para sus tres secciones: Bolero, Habanera y Seguidilla gitana. Esta presentación estaba más próxima al contenido real y contaba con un público familiarizado con ritmos utilizados igualmente por compositores no españoles. El interés despertado en los últimos años por la música de cámara del siglo XIX español, ha permitido recuperaciones importantes, entre las que ocupa un lugar destacado esta incursión en el género de un músico completo como Arbós, violinista, director y compositor, figura esencial de la música española en la transición entre los dos últimos siglos.

      1. Joaquín Turina (1882-1949)
      1. Trío nº 2 en Si menor Op. 76
      1. Luis de Pablo (1930)
      1. Trío, para violín, violonchelo y piano (1993)
      1. José María Sánchez-Verdú (1968)
      1. Trío II *
      1. Enrique Fernández Arbós (1863-1939)
      1. Tres Piezas españolas Op. 1
  1. * Estreno absoluto