(y III) Wednesday Series Twentieth-century Spanish piano trios

(y III)

  1. The event took place on
Gauguin Piano Trio . Ramón San Millán, violin. Alice Huang, cello. Tokugawa Mayumi, piano

TERCER CONCIERTO
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ENRIQUE GRANADOS: Trío para piano, violín y violonchelo, Op. 50
   La música de Enrique Granados se identifica, en la concepción general, con la ópera "Goyescas", pero muy especialmente con el piano y no sin fundamento. En el breve catálogo de su música de cámara es aún menor el número de obras que responden rigurosamente al género. Sin embargo, no faltan algunas sonatas, un cuarteto que no ha sido localizado y este Trío. Es una situación que se repite en la música española del siglo XIX a pesar de que pequeños conjuntos, del sexteto al dúo, ofrecían músicas de diversas procedencias en cafés, restaurantes e intermedios musicales.
   Tanto el cuarteto como el trío viven sus posibilidades precarias como símbolos de refinamiento en la cultura musical, que sí había tenido un lugar importante en el siglo XIX y seguían identificándose con el dominio de las formas a la hora de componer. De hecho muchas de las obras del género de los compositores "líricos" del momento, nacieron en sus primeros años a medio camino entre el ejercicio y la prueba de su dominio técnico.
   En el caso de Granados y al margen de sus actuaciones pianísticas, fue intérprete ocasional de música de cámara y elogiada su total integración en los conjuntos, lo que, al parecer, no era frecuente entre los concertistas de piano. En cualquier caso, esas formaciones instrumentales nacían siempre con el extraordinario entusiasmo de sus componentes, y morían tras una corta existencia, por el también extraordinario desinterés del público.
   Como parte de ese repertorio incierto, nace hacia 1884 el Trío de Granados con sus cuatro movimientos, con su planteamiento serio en la forma y con las libertades características de su aliento romántico. Y como se nos antoja, de un Granados igual y distinto, valga la paradoja, pero no menos atractivo en su vuelo expresivo y en sus ideas melódicas.

MARIO ROS: El sueño de un extraño, para piano, violín y violonchelo
   Nacido en Barcelona en 1963, Mario Ros realiza sus estudios de composición con Constança Capdevilla y Carles Guinovart. Durante la década de los 80 dirige el grupo de flautas "Cluster" de Blanes y en 1994 obtiene el Premio de Honor de Composición de Grado Superior en el Conservatorio Superior Municipal de Música de Barcelona. En su catálogo de obras predomina la música de cámara. En este apartado, el grupo "Solistes d'Ibercámera" ha estrenado su "Quintet per a l'avenir", encargo de la Asociación Catalana de Compositores, en la que ingresó en 1993.
   Su obra de mayor envergadura es la cantata "An (Dante) ne la Vita Nouva", sobre textos de Dante Alighieri, para recitador, barítono y orquesta. Sus obras "Cercle", para piano a cuatro manos, y su "Segundo Cuarteto de Cuerda", han sido ofrecidas en concierto y en emisiones de Radio Clásica y Radio 4. Su última obra, "Pneuma", para quinteto de viento, será estrenada por el Quinteto de Zaragoza (Miembros del grupo Enigma), el próximo día 18 de noviembre en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona.
   Como estudioso del serialismo ha realizado un profundo estudio de la obra de Webern y de las últimas de Boulez, trabajos sobre los que ha publicado algunos artículos y pronunciado diversas conferencias. Durante el curso 1993-94 impartió clases de acompañamiento y los del 94 al 96, de instrumentación en el Conservatorio Superior de Música de Barcelona, estos últimos bajo la tutela de su antiguo profesor Carles Guinovart.
   El sueño de un extraño, para piano, violín y violonchelo, fue compuesto en 1996 por encargo de la Fundación Juan March, para la "Tribuna de Jóvenes Compositores", obra sobre la que Mario Ros nos facilita el siguiente comentario: "Es una obra pensada desde una perspectiva particular como trío. En realidad, durante los aproximadamente diecisiete minutos de música, son pocos los instantes en que los tres instrumentos se acompañan en un sentido tradicional del término. Cada intérprete desarrolla, como material básico de su parte, unos elementos temáticos que se configuran como propios y característicos de su instrumento. Los enigmáticos acordes expuestos por el piano con que se inicia la obra, y que podrían simbolizar el principio del sueño, encuentran el arropamiento de las cuerdas, hasta que en esta unión de los distintos instrumentos irrumpe el piano en solitario. Seguidamente una larga cadencia - de casi tres minutos de duración - expuesta por el violonchelo sustituirá la, hasta ese momento, leve preponderancia del piano. La "batalla" inicial ha sido superada. Un estático "molto calmo" invade el paisaje sonoro. En medio de la lenta sucesión de armonías, el violín va ganando protagonismo, imágenes sonoras ya oídas ( o sonadas) parecen reaparecer y sobreponerse en el discurso musical. El sueño ya soñado anteriormente y vuelto a soñar, aunque inevitablemente reconozcamos que aún siendo el mismo sueño no todo es igual. La leve sospecha de que la simple repetición inunda de nuevas tensiones el sueño inicial. Imágenes que reaparecen cargadas de nueva energía hasta que la tensión se deshace con un nuevo fragmento "molto calmo". Estático y seguramente más lejano. Puede que el último momento de reposo del subconsciente hasta poder comprender que, durante el cúmulo de imágenes sonoras aplicadas por la memoria y el tiempo, nuestro sueño era en realidad El sueño de un extraño."

JOAQUÍN TURINA: Círculo ... Fantasía para piano, violín y violonchelo, Op. 9
   Los bienios 1925-26 y 1932-33 marcan el nacimiento de los dos primeros "tríos" de Turina, para piano y cuerda, que vuelve de nuevo a esta combinación instrumental cuando el 29 de mayo de 1936 concluye Círculo ... Pero en los diez años que han transcurrido desde el primer Trío el compositor ha afirmado muchas características de su personalidad creadora y este nuevo acercamiento se produce con otros puntos de vista. En primer lugar, el nacionalismo es eje de la mayor parte de sus obras y lo va a ser hasta la última. En segundo lugar, la estructura cíclica en la que participa como discípulo de Vincent D'Indy le sirve para afirmar la coherencia interior de esta y otras muchas obras. Y, finalmente, su integración en la música entre programática y poemática, le inclina a la busca de un cierto "argumento" literario.
   Con estos elementos como puntos de partida nace Círculo ..., que califica, muy ajustadamente, de "fantasía", dividida en tres secciones cuyos títulos nos desvelan que estamos ante una ejemplificación musical de círculo o ciclo solar: Amanecer (Lento), Mediodía (Allegretto quasi andantino) y Crepúsculo (Allegro vivace). Los posibles "ecos" de una guitarra y el andalucismo que baña las tres secciones y muy especialmente la segunda, no admiten dudas sobre su personalidad, pero la propia idea de la obra, y los títulos de esas secciones, nos remiten sin equívocos a su paso por París. Algo que está en el desarrollo cíclico por un lado y en el ambiente "impresionista" que nos describe, un ambiente que cierra el "círculo" cuando retoma el motivo del Amanecer para concluir el Crepúsculo.
   El 29 de mayo de 1936, la fecha de terminación de este último "trío" de Turina no era la más propicia para alcanzar su estreno, si tenemos en cuenta que faltaba menos de dos meses para que comenzara la guerra civil española. Por ello debió esperar al término de ésta para que Enrique Aroca, Enrique Iniesta y Juan Ruiz-Casaux la presentaran el 1 de marzo de 1942 en el Ateneo de Madrid.


MANUEL CASTILLO: Trío nº 2, para piano, violín y violonchelo
   Sevillano de 1930, formado en su ciudad natal, en Madrid y en París, Manuel Castillo presenta una trayectoria clara dedicada a la enseñanza y a la composición. En la primera ha ocupado diversas cátedras y desde 1964 a 1978 la dirección del Conservatorio sevillano que desde 1992 ha pasado a denominarse Manuel Castillo. Como compositor ha dedicado atención a casi todos los géneros y con cierta asiduidad a la música de cámara, en un trazado que enlaza con el nacionalismo para situarse dentro de las nuevas tendencias. En 1991, con motivo del estreno de su "Segunda Sinfonía", declaraba: "Se me ha considerado integrante de la generación del 51; Luis de Pablo, Cristóbal Halffter y yo tenemos la misma edad, y de verdad que todos, incluyendo también a García Abril, Bernaola y otros, compartíamos un sentido de ruptura frente a los valores dominantes en aquella época."
   Sus dos "tríos" nacen con cierta proximidad en el tiempo. El primero, de 1983, es un encargo de la Universidad norteamericana de Laramie, y este segundo está fechado en septiembre de 1987. Fue estrenado por el Trío Opus 8 en el Círculo de Bellas Artes de Madrid el 29 de mayo de 1988. Consta de un solo bloque aunque dividido internamente en tiempos que en cierto sentido hacen referencia a la tradicional presentación de Allegro-Lento-Allegro.
   Una introducción, a cargo del piano, sirve para presentar los materiales interválicos que generan todo el desarrollo de la obra. Un tema sirve, al unísono, para dibujar el primer allegro. En el movimiento lento central, el nuevo tema es presentado por el violonchelo y recogido por el violín. Y, para concluir, una versión personal de la estructura del rondó clásico. El autor la define del siguiente modo: "Es en síntesis una obra cuyo principal objetivo es la claridad y el tratamiento individualizado de los tres instrumentos. Tampoco me he propuesto a priori sistemática alguna en el uso de las alturas, aunque el lenguaje es predominantemente cromático."

      1. Enrique Granados (1867-1916)
      1. Trío con piano Op. 50
      1. Mario Ros Vidal (1963)
      1. El sueño de un extraño, para piano, violín y violonchelo *
      1. Joaquín Turina (1882-1949)
      1. Círculo... Op. 91 (Fantasía para piano, violín y violonchelo)
      1. Manuel Castillo (1930-2005)
      1. Trío nº 2 para piano, violín y violonchelo
  1. * Estreno absoluto