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Lunes Temáticos: Escenas de niños

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Es muy probable que, entre la extensa literatura pianística infantil, las obras más conocidas sean las Kinderszenen Op. 15 (Escenas de niños) de Robert Schumann y el Children’s corner (El rincón de los niños) de Claude Debussy. Compuestas en 1838 y 1908 respectivamente, las dos colecciones comparten algunos rasgos básicos. Ambas coindicen, por ejemplo, en presentar una escritura generalmente asequible en el plano técnico (aunque trufada con pasajes de notable exigencia) pero no por ello exenta de refinamiento estético, confirmando así una premisa de enraizada tradición: la belleza musical no está reñida con la sencillez técnica. Con todo, el elemento compartido más visible es su articulación en una serie de piezas breves cuyos títulos evocan imágenes relacionadas con el mundo de la infancia. Las trece piececillas de Schumann se titulan: “De lejanas tierras”, “Curiosa historia”, “El escondite”, “Súplica infantil”, “Felicidad completa”, “Suceso importante”, “Ensueño”, “Junto a la chimenea”, “El caballo de cartón”, “Demasiado serio”, “El coco”, “Niño adormeciéndose” y “Habla el poeta”.

Que todas estas piezas estén espiritualmente conectadas con la infancia no implica que fueran concebidas para ser interpretadas por niños. El propio Schumann declaró que habían sido compuestas, más bien, como “recuerdo de las personas que habían crecido”, y fue Clara quien con frecuencia las interpretó siguiendo la sugerencia de su marido: “Tendrás que guardarte los efectos [virtuosísticos] y dejarte llevar por una gracia sencilla, natural”. Las Kinderszenen, repletas de sutilezas compositivas, esconden en su aparente espontaneidad el ingenio de los grandes compositores. La pieza que abre la colección es un buen ejemplo de esta síntesis. Una melodía apacible transcurre balanceándose sobre unos tresillos que desgranan, en su parte central, acordes sorpresivos. El mismo espíritu tranquilo rige “Niño adormeciéndose” (nº 12), una especie de nana que transcurre por armonías cada vez más vagas conforme avanza el sueño, hasta concluir suspendida en un acorde final de subdominante. La exploración de enlaces armónicos casi oníricos también es evidente en Ensueño” (nº 7), quizá la pieza más popular de la serie, mientras que en “Habla el poeta” (nº 13) el tiempo parece detenerse. Por contraste, otras piezas con un carácter más animado se van intercalando, como “Una curiosa historia" (nº 2) o “El escondite” (nº 3) de carácter juguetón evidenciado por las notas en stacatto.

Frente a todos estos rasgos comunes, el Children’s corner de Debussy se distingue por una dosis de humor más perceptible. El “Dr. Gradus ad Parnassus”, por ejemplo, es una especie de burla descarada sobre los aburridos ejercicios mecánicos que los aprendices de piano están obligados a realizar, rememorando (de forma exagerada) el Gradus ad Parnassum de Clementi. La ironía asoma de nuevo en “Golliwoogg’s cake-walk”, una danza rítmica con clara influencia del jazz –entonces en sus comienzos– que repentinamente se ve interrumpida por una motivo pomposo que muchos oyentes reconocerán como el famoso tema del Tristán de Wagner. “Jimbo’s Lullaby” es una canción de nana construida sobre una escala pentatónica, pero para dormir a un gran elefante de pausados andares, mientras que “The snow is dancing”, otro magnífico ejemplo de ambientes etéreos en la obra pianística de Debussy, recrea los días de invierno en que los niños ven desde la ventana el constante caer de los copos. También “The Little shepherd” podría decirse que representa otro hallazgo compositivo del compositor francés: la melodía lejana, sin principio ni fin definidos, de tintes pastorales y nostálgicos.

La Sonatina (1903) de Ravel y las Cuatro piezas españolas (1907-08) de Falla, ambas terminadas en Francia, son cronológicamente cercanas al Children’s Corner. La primera no debe entenderse, como a veces ha ocurrido, como una obra arcaizante, sino como una actualización de procedimientos compositivos clásicos a través del lenguaje moderno en la ebullición estética del París de principios del siglo XX. El “Modéré” está construido sobre una forma sonata aunque abreviada en su dimensión. Quizá sea el “Mouvement de Menuet” central el elemento más nítidamente clásico, con un ritmo ternario marcado, si bien completamente revestido de la particular armonía de los impresionistas franceses, la cual sigue estando muy presente en el “Animé” final, una especie de tocata virtuosística.

La conexión de las Variaciones KV 265 de Mozart con el mundo infantil está en el tema que adopta como punto de partida: la canción de niños francesa “Ah vous dirai-je, maman”. Compuestas en 1781-82, las doce variaciones que suceden a la presentación de la melodía popular enfatizan, con fines didácticos y dificultad progresiva, distintas aspectos de la escritura pianística: alternancia de manos, ornamentación melódica, pasajes en escalas y en corcheas en cada una de las manos o distintos tipos de fraseos. En definitiva, un pequeño compendio que, a través del divertimento, sintetiza las habilidades que un joven pianista debía aspirar a lograr.
Fecha: 7 noviembre 2011
Lugar: Salón de actos de la Fundación Juan March
Hora: 19:00 horas
Intérpretes:
Entrada libre

CICLO: La infancia en la música

Programa en PDF de "La infancia en la música"

Programa del ciclo:

  • (I) Doblan las campanas de párvulos (3 octubre)
    • Pilar Vázquez, mezzosoprano, y Elisa Rapado, piano
    • Obras de G. Mahler y H. Wolf
  • (II) Escenas de niños (7 noviembre)
    • Juan Pérez Floristán, piano
    • Obras de R. Schumann, W. A. Mozart, M. de Falla, C. Debussy y M. Ravel
  • (III) Villancicos del Barroco portugués (12 diciembre)
    • Sete Lágrimas Filipe Faria y Sérgio Peixoto, voz y dirección; Tiago Matias, vihuela, guitarra barroca y laúd y Rui Silva, percusión
    • Obras anónimas y de D. Dias Melgaz, P. de Cristo, G. Fernandes, G. Sanz, J. de Anchieta, E. Carrapatoso y Sete Lágrimas
  • (IV) Natividad y Epifanía en el Medievo (9 enero)
    • Schola Antiqua, Juan Carlos Asensio, dirección
    • Cantos para el día de Navidad, de la "Misa de los locos" y para la Epifanía
  • (V) Cuentos (6 febrero)
    • Carmen Deleito y Josep Mª Colom, piano a cuatro manos
    • Obras de G. Fauré, M. Ravel, E. Grieg y G. Bizet
  • (VI) Nanas (5 marzo)
    • Daniela Lehner, mezzosoprano, y José Luis Gayo, piano
    • Obras de R. Schumann, J. Nin-Culmell, J. Rodrigo, V. Wallace, A. Copland, B. Britten, C. Guastavino y A. Ginastera
  • (VII) Niños rusos (9 abril)
    • Ksenia Dyachenko, piano
    • Obras de P.I. Tchaikovskly, S. Prokofiev, G. Sviridov y D. Kabalevsky
  • (y VIII) Los niños del coro (7 mayo)
    • Pequeños cantores (Ana González, dirección); Laura Sánchez, piano y Cuarteto de Cuerdas de la JORCAM
    • Obras de A. García Abril, D. Azurza, W. Lutoslawsky, F. Poulenc, B. Britten, E. Rautavaara y B. Bártok
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