menu horizontal
Botón que abre el buscador
Botón que enlaza al Calendario
Lunes Temáticos: Villancicos del Barroco portugués

Más información

En el mundo ibérico, ningún otro género como el villancico encarna tan bien la música para festejar el nacimiento de Jesús, unas connotaciones navideñas de tal intensidad que han llegado hasta la actualidad. Sin embargo, la historia del villancico —uno de los ejes del concierto de hoy— es más rica y compleja de lo que podrían sugerir las cancioncillas pegadizas que vienen a la mente de los oyentes actuales. El término data de finales del siglo XV aplicado a una forma poético-musical caracterizada por una sucesión de coplas alternadas con un estribillo y por el tratamiento en lengua vernácula de temas rústicos pese a ser un género propio de ambientes cultivados. A esta tradición pertenece el villancico Con amores, mi madre de Juan de Anchieta, un ejemplo refinado de amor cortesano incluido en el conocido como Cancionero de Palacio junto a otros tres villancicos de este autor y a otros del igualmente famoso Juan del Enzina.

A lo largo del siglo XVI, el villancico sufrió su primera mutación de calado: mientras que mantuvo su estructura formal y su temática popular, se transformó en un género devocional y religioso interpretado en las principales celebraciones litúrgicas como la Ascensión, la Epifanía, la Inmaculada y, por supuesto, el Nacimiento. Durante el siglo XVII, la integración del villancico en el entorno religioso corrió paralela a su expansión por el orbe ibérico —el otro eje del concierto de hoy—, desde España y Portugal hasta los vastos territorios americanos alcanzando también las colonias asiáticas, desde la Baja California hasta Cabo de Hornos, desde Filipinas hasta Timor. La presencia de la cultura portuguesa en Mai fali é resulta evidente para empezar en el propio texto, una mezcla intraducible de vocablos portuguesas con otros de lenguas indígenas. Este tipo de intercambios culturales entre la metrópoli y las tierras de llegada fue fértil en el campo de la música, llegándose incluso a componer obras enteramente en lenguas locales. Un ejemplo modélico es el motete Xicochi conetzintle compuesto por Gaspar Fernandes en náhuatl, idioma de los nahuas, un pueblo mexicano descendiente de los aztecas y predominante cuando los españoles alcanzaron estas tierras.

También la obra de Fernandes representa un buen caso para ilustrar la diáspora del villancico. Portugués de nacimiento (según suponemos por la escasa documentación conocida), este compositor pronto se trasladó a Puebla en México siguiendo la estela de otros muchos músicos peninsulares que ansiaban nuevas posibilidades laborales. Allí pasaría el resto de su vida como compositor, con una abundante producción de villancicos, en muchos casos con textos de Lope de Vega, que se difundieron por el resto de México y por Guatemala. Para entonces ya se había implantado la obligación que debía asumir todo maestro de capilla: componer nuevos villancicos para cada una de las fiestas importantes de su iglesia. Las celebraciones más destacadas del calendario litúrgico estaban señaladas por música en lengua vernácula y en tono popular, un estilo más cercano a los fieles, que marcaba una notable diferencia con la música en latín y en stilo antico de uso más cotidiano.

En su periplo global, en un primer momento de la mano de misioneros y conquistadores, el villancico no dejó nunca de perder el tono cercano que tanto éxito le proporcionó entre los feligreses y que sería, a finales del siglo XVIII, una de las principales razones para su abolición, parcialmente frustrada, impuesta por las autoridades eclesiásticas. El deseo de convertirlo en música genuinamente festiva facilitó la creación de textos jocosos con personajes pintorescos que se expresaban en imitaciones cómicas de idiomas. Así, surgió el villancico de negro, de indio, de vizcaíno, de gallego, de guineo, de italiano… Varias obras anónimas de este concierto se insertan plenamente en esta vertiente humorística que los compositores de villancicos pudieron explotar en el villancico como en pocos otros géneros en la historia de la música. Los villancicos Olá zente que aqui samo, En un portal derribado y Sá qui turo zente pleta son y Olá plimo bacião son todos ejemplos de villancicos de negro cuyos textos están llenos de juegos onomatopéyicos. Todas estas obras, anónimos del siglo XVII, forman parte de una de las colecciones de villancicos portugueses más ricas, la conservada en el Monasterio de Santa Cruz de Coimbra, erigido panteón real y una de las instituciones religiosas portuguesas más influyente.

Estos villancicos, de carácter tan marcadamente popular, se van alternando en el programa con canciones tradicionales de cuna cuyo origen y autoría, por definición, es siempre difícil de rastrear. Esta combinación de repertorio, aparentemente extraña, es atípica según las convenciones de la programación musical al uso. Y sin embargo, al escuchar músicas tan distintas que emanan de una misma cultura resulta patente que un carácter idéntico las une: la de festejar el nacimiento con una alegría tierna y contenida.

Fecha: 12 diciembre 2011
Lugar: Salón de actos de la Fundación Juan March
Hora: 19:00 horas
Intérpretes:
Entrada libre

CICLO: La infancia en la música

Programa en PDF de "La infancia en la música"

Programa del ciclo:

  • (I) Doblan las campanas de párvulos (3 octubre)
    • Pilar Vázquez, mezzosoprano, y Elisa Rapado, piano
    • Obras de G. Mahler y H. Wolf
  • (II) Escenas de niños (7 noviembre)
    • Juan Pérez Floristán, piano
    • Obras de R. Schumann, W. A. Mozart, M. de Falla, C. Debussy y M. Ravel
  • (III) Villancicos del Barroco portugués (12 diciembre)
    • Sete Lágrimas Filipe Faria y Sérgio Peixoto, voz y dirección; Tiago Matias, vihuela, guitarra barroca y laúd y Rui Silva, percusión
    • Obras anónimas y de D. Dias Melgaz, P. de Cristo, G. Fernandes, G. Sanz, J. de Anchieta, E. Carrapatoso y Sete Lágrimas
  • (IV) Natividad y Epifanía en el Medievo (9 enero)
    • Schola Antiqua, Juan Carlos Asensio, dirección
    • Cantos para el día de Navidad, de la "Misa de los locos" y para la Epifanía
  • (V) Cuentos (6 febrero)
    • Carmen Deleito y Josep Mª Colom, piano a cuatro manos
    • Obras de G. Fauré, M. Ravel, E. Grieg y G. Bizet
  • (VI) Nanas (5 marzo)
    • Daniela Lehner, mezzosoprano, y José Luis Gayo, piano
    • Obras de R. Schumann, J. Nin-Culmell, J. Rodrigo, V. Wallace, A. Copland, B. Britten, C. Guastavino y A. Ginastera
  • (VII) Niños rusos (9 abril)
    • Ksenia Dyachenko, piano
    • Obras de P.I. Tchaikovskly, S. Prokofiev, G. Sviridov y D. Kabalevsky
  • (y VIII) Los niños del coro (7 mayo)
    • Pequeños cantores (Ana González, dirección); Laura Sánchez, piano y Cuarteto de Cuerdas de la JORCAM
    • Obras de A. García Abril, D. Azurza, W. Lutoslawsky, F. Poulenc, B. Britten, E. Rautavaara y B. Bártok
Vídeos relacionados
Ver vídeo: La infancia en la música. Doblan las campanas de párvulos
Ver vídeo: La infancia en la música. Villancicos del Barroco portugués
Ver vídeo: La infancia en la música. Niños rusos
Ver vídeo: La infancia en la música. Los niños del coro
Subir

Fundación Juan March
Contactar
Castelló, 77 – 28006 MADRID
+34 91 435 42 40
https://www.march.es/