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Sinopsis

LOS DOS CIEGOS

ACTO único

ESCENA I

Aparece Jeremías, un supuesto ciego, que toca el trombón en la Cuesta de la Vega en una fría mañana de invierno. Pero viendo que no viene nadie abre los ojos para beber un poco y ese momento ve que se aproxima un señor con frac y sombrero, así que canta un romance. Sin embargo, el señor no le hace caso y sigue su camino.

ESCENA II

Entonces llega Roberto, otro ciego fingido, que toca la guitarra y se coloca muy cerca de Jeremías, así que los dos supuestos ciegos pronto comienzan a discutir sobre el derecho de cada uno a pedir en ese lugar. Roberto canta con cierta dificultad un romance que inmediatamente es objeto de burla por parte Jeremías; éste, en cambio, canta con esmero su romance para demostrar quién es mejor.

A partir de ese momento los dos falsos ciegos se ponen a cantar a la vez, tratando a toda costa de ahogar la voz del rival. Jeremías y Roberto siguen discutiendo en un dúo hasta quedar exhaustos, así que cuentan entre bromas cuál ha sido el origen de sus respectivas desgracias, mientras comienzan a golpearse.

Los dos falsos ciegos se dan cuenta que alguien se aproxima, por lo que Roberto comienza a cantar un tanguillo y después se suma Jeremías. Sale un caballero que echa una moneda al suelo, así que ambos pelean y discuten para ver quién se queda con ella. Deciden jugarse la moneda a cara o cruz y una vez más intentar engañarse entre sí. ¡Pero en ese momento descubren que ninguno de lo dos es ciego! Además se dan cuenta que son los mismos que el día antes se encontraron en la Puerta de Recoletos, así que deciden formar una sociedad para pedir juntos y acaban cantando una canción andaluza.

 

UNE ÉDUCATION MANQUÉE

ACTO único

ESCENA I y II

Recién llegados de su casamiento, el joven conde Gontran y su esposa Elena están esperando consejos para su noche de bodas. Elena acaba de salir del convento y Gontran de la tutela de su preceptor, Maese Pausanias, quien le ha instruido en todo, salvo en lo concerniente al amor y al matrimonio. Este llega un poco achispado («De este vino generoso, primero me he tomado una copa») y le anuncia a Elena que su tía está esperándola en sus aposentos. Igualmente, informa a Gontran de que su abuelo, enfermo, no ha podido desplazarse, pero que le ha escrito una carta que a continuación le entrega.

ESCENA III

Gontran, a solas, lee la carta de su abuelo («Hijo mío, tu anciano abuelo») que se acaba sin que Gontran haya conseguido resolver ninguna de sus dudas presentes. Desesperado, hace llamar a su preceptor para pedirle consejos sobre su noche de bodas.

ESCENA IV

Elena regresa de la entrevista con su tía, solterona, cuyo único consejo ha sido que sea amable y obediente con su marido. Tras un dúo con este («Pues bien, querida mía, a su maridito») se dan un beso, pero comprenden que tiene que haber algo más para ser marido y mujer.

ESCENA V y VI

Elena, que tiene sueño, se retira a su aposento mientras Maese Pausanias regresa por fin. Gontran se queja y le recrimina por no haberle dado una instrucción completa. Pero Pausanias se defiende insistiendo en que le ha enseñado hebreo, hindú, álgebra, química, griego, trigonometría, metafísica, terapéutica, mecánica, dialéctica, estética, estadística, mitología, metalurgia… («Tras haberos saturado de hebreo»). Gontran le replica una y otra vez que eso no es suficiente. Finalmente, Pausanias admite que no sabe qué responder, porque ha estado siempre demasiado ocupado, y que ese tema no está incluido en el programa de estudios. Sale en busca de un colega para pedirle información y promete regresar inmediatamente.

ESCENA VII y VIII

Gontran, de nuevo a solas, echa pestes contra su preceptor y, mientras se declara una tormenta, confiesa su frustración («Cuando el cielo se cubre así»). Cuando los truenos retumban, Elena entra precipitadamente en la estancia con un ligero camisón y explica que tiene miedo de la tormenta. Gontran, turbado por su belleza y por lo atractiva que le parece con esa prenda, le dice que el mejor medio para no sentir miedo es que permanezcan los dos juntos de la mano («Hagámonos pequeños»). Entonces ambos, acercándose progresivamente, acaban besándose una y otra vez y terminan por encontrar las respuestas a sus preguntas.

ESCENA IX

Los dos jóvenes esposos son interrumpidos por Pausanias, que regresa, demasiado tarde, con la respuesta que se esperaba de él. Gontran le ordena irse, pues ya no lo necesita. Tras solicitar la indulgencia del público y regresar brevemente al dúo anterior cae el telón.

 

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