menu horizontal
Botón que abre el buscador
Botón que enlaza al Calendario
Conciertos del Sábado:

Introducción

Ernesto Lecuona (Villa de Guanabacoa, 6-VIII-1895 - Santa Cruz de Tenerife, 20-XI-1963) es sin duda el más popular de los músicos cubanos de nuestro siglo. Formado en el Conservatorio Nacional de Cuba, inició una brillante carrera internacional como pianista clásico que pronto fue dejando a un lado para desarrollar sus dotes de compositor y director de orquestas clásicas (fundó la primera Orquesta Sinfónica de La Habana, que aún subsiste, en los años 40) o de orquestas de entretenimiento (los legendarios Lecuona Cuban Boys), así como las de empresario musical y teatral.

Conocedor y heredero de la tradición pianística y sinfónico-teatral de la Cuba decimonónica (deliciosamente estudiada por Alejo Carpentier, entre otros), Lecuona introdujo en el nacionalismo musical cubano no sólo los acentos criollos del pasado hispánico sino los colores y polirritmias de la música afrocubana. Y aprovechó admirablemente la moda que otras músicas "caribeñas" provocaron en los Estados Unidos de Norteamérica, así como los nuevos mecanismos de difusión de la música: los rollos perforados de las pianolas, los cilindros de los organillos callejeros, la incipiente industria del disco y, sobre todo, la radiodifusión. Todos ellos, además de los medios tradicionales (el teatro musical, los bailes y conciertos populares), sabiamente manejados, le convirtieron en uno de los músicos más populares de su época, la belle époque de los "felices" años de entreguerras, la de Cole Porter o Gershwin.

Lecuona quiso, y consiguió, acercarse a mucha gente con un arte popular dotado de la dignidad que nacía de un buen conocimiento del oficio. E instaló en la memoria colectiva algunas de esas melodías que el mundo canta sin saber quién es su autor. Algunas de ellas son españolas, ya que Lecuona estuvo aquí muchas veces, fue miembro de nuestra Sociedad de Autores Españoles, y aquí murió, y si el Canto Siboney es uno de los motivos musicales de una película italiana (Amarcord, de Federico Fellini), la Malagueña de Lecuona -el último episodio de la Suite Española (Andalucía)- ha dado la vuelta al mundo en tantas versiones como intérpretes.

Lecuona fue un autor muy prolífico: Más de 850 obras han sido catalogadas recientemente, de las que alrededor de 500 son vocales, 156 son pianísticas, unas 80 son teatrales, cerca del centenar son orquestales, compuso música para unas 11 películas y también abordó alguna música de cámara. Muchas de estas músicas, obviamente, son diferentes versiones de las mismas obras, y también hay que decir que conocieron infinidad de adaptaciones, transcripciones, orquestaciones y otros tipos de manipulación por parte de colaboradores o, simplemente, de depredadores musicales.

Es pues imposible resumir el arte de Lecuona en solo dos conciertos, pues el segundo de este Ciclo lo hemos dedicado a tres antecesores suyos del siglo XIX. Nos hemos limitado a espigar algunas de sus canciones, unas cuantas romanzas de zarzuelas, operetas y revistas, y una breve pero sustanciosa antología de su piano, el género hoy más apreciado por la crítica internacional y donde posiblemente logró algunas de sus mejores obras.

Subir

Fundación Juan March
Contactar
Castelló, 77 – 28006 MADRID
+34 91 435 42 40
https://www.march.es/