Ciclos de Miércoles:

Introducción

Este breve ciclo musical ha sido programado con motivo de la exposición Turner que aún disfrutamos en nuestras salas. Ligado al ciclo Britten: Música de cámara y canciones que celebramos en abril de este mismo año, nos proponemos ahora el asedio del despertar de la música inglesa tras los dos siglos de atonía que transcurren desde la muerte de Purcell (a quien dedicamos uno de nuestros ciclos en Enero de 1995) a finales del siglo XVII hasta el último tercio del siglo XIX.

No hay, pues, en este ciclo música de la época de Turner. En esa época, cuando Inglaterra tuvo un crecimiento industrial y comercial sin precedentes y florecieron allí las ciencias y las letras, no hubo sin embargo un movimiento artístico similar: Constable y Turner son excepciones y, desgraciadamente, en música no las hubo. Inglaterra, con Londres a la cabeza, mantuvo un vida musical espléndida, semejante a la de las mejores capitales europeas, pero con músicos del continente. Algunos residieron allí largos años (Clementi, Cramer, Moscheles) y otros viajaron a Inglaterra con frecuencia (Spohr, Mendelssohn, Berlioz, Liszt... y prácticamente todos los grandes intérpretes). Los compositores ingleses quedaron literalmente aplastados por los gustos "continentales" del público.

Precedidos por los esfuerzos de Hubert Parry (1848-1918) y de Charles Stanford (1852-1929), los seis compositores que integran este ciclo (por orden cronológico de nacimiento, Elgar, Delius, Coleridge-Taylor, Ireland, Bridge -el maestro de Britten- y Bax) dieron pasos firmes y seguros para consolidar una voz musical propia en el concierto de las naciones del siglo XX. La que habían tenido las islas, y bien esplendorosa, desde el otoño de la Edad Media hasta el Barroco, con ese estallido maravilloso de la época isabelina, la de Shakespeare.

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