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Conciertos del Sábado:

Introducción

El piano tañido por dos intérpretes (el piano "a cuatro manos" según expresión popularizada a partir de la denominación alemana, o "Piano Duet", "Klavier Duett", etc...), así como su antecedente del clave a cuatro manos, es un fenómeno ligado a la "hausmusik", la música hecha en casa por músicos no profesionales ("conocedores y aficionados") para su propio placer. En épocas en las que aún no existían los medios audiovisuales de reproducción de sonido, era frecuente transcribir para piano solo obras sinfónicas, camerísticas o teatrales especialmente famosas; pero estas transcripciones requerían demasiada destreza o, si se reducían o facilitaban demasiado, no conseguían los efectos deseados, por lo que fueron también muy numerosos los arreglos para piano a cuatro manos.

Este ciclo de cuatro conciertos no insiste -salvo en un par de casos- en esta literatura, muy encantadora por cierto, sino en obras que fueron ideadas para el dúo de pianistas tocando en un mismo instrumento. Es lógico que comience con Mozart y Schubert, autores de un buen número de obras de este tipo en las que, junto a piezas de no excesiva ambición, incluyen obras que se codean con total naturalidad con las mejores de su catálogo. Y termina, ya en nuestro siglo, con la Sonata de Poulenc y la célebre Rapsody in Blue de Gershwin, buen ejemplo de "transcripción", ya que la obra fue ideada para piano y orquesta de jazz (en todo caso, la orquestación no era original del autor).

Pero hemos querido mostrar también algunas obras de compositores españoles, algunas inéditas aún -las dos sonatas de Félix Máximo López-, en apretada antología que comienza en el siglo XVIII y acaba con una obra, la de Mª Antonia Escribano, muy reciente. También en el capítulo español presentamos una obra bien conocida, La Procesión del Rocío de Joaquín Turina, en transcripción desde el original orquestal.

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