Ciclos de Miércoles:

Introducción

En 1840, sin que nada ni nadie pudiera predecirlo, compuso Robert Schumann un gran número de canciones, la mitad aproximadamente de su impresionante catálogo en este género del lied, tan díficil después de Schubert. Como muchas de estas canciones de 1840 son inequívocamente amorosas, hay que relacionarlas con las vicisitudes de su accidentado noviazgo con Clara Wieck, muy pronto Clara Schumann. Pero a lo largo de ellas hay tiempo y espacio para profundizar en todas las relaciones que un amor romántico -y por tanto un poco desgraciado hasta en los momentos de dicha- establece entre mujer, hombre, y naturaleza: Crepúsculos, noches, amaneceres, veranos, inviernos, primaveras y otoños, flores, árboles, pájaros y todo el rico arsenal de recursos simbólicos para apresar lo inefable.

En este ciclo repasaremos las principales canciones -no todas- que Schumann compuso en ese año prodigioso. Ya hicimos una cala similar con el Schubert de 1828, el año de su muerte. No todos los años, ni en el siglo XIX ni en ningún otro, fueron igual de fecundos.

 

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