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Ciclos de Miércoles:

Introducción

El ciclo Ars Gallica: Un siglo de música de cámara francesa fue pensado como complemento de la exposición Figuras de la Francia moderna, pero la solidez de estas músicas, la nobleza de propósitos de sus autores y la brillantez de los resultados obtenidos hacen su escucha completamente autónoma.

A lo largo del siglo XIX, la Francia moderna quedó progresivamente aislada en lo musical por el enorme empuje de la música instrumental germánica y de la ópera italiana. Lo mismo ocurría en toda Europa, es decir, en todo el mundo, por lo que las reacciones no se hicieron esperar. Aunque en este ciclo oiremos tres obras anteriores, fueron los sucesos de la guerra franco-prusiana y de la Comuna los que provocaron la reacción francesa con la creación en 1871 de la Société Nationale de Musique. Ocupada en los años finales del siglo por César Franck y sus seguidores, una nueva reacción origina la creación de la Société Musicale Indépendente en 1910. Son otros los músicos y los estilos (Debussy y Ravel, nada menos), pero siguen persiguiendo el mismo objetivo: Hacer música francesa reconocible inmediatamente como tal.

Aunque la batalla se dió también en el sinfonismo, en la ópera y en la canción de concierto, este ciclo se ciñe exclusivamente a la música de cámara (o a la versión camerística de una obra en realidad concertante, el Poema de Chausson). Junto a obras muy conocidas, presentamos algunas rarezas, como el Quinteto de Onslow. Son once obras de nueve excelentes compositores que situaron la música instrumental francesa a un altísimo nivel.

Fundación Juan March


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INTRODUCCIÓN GENERAL

Ars Gallica

La historia necesita fijarse en el tiempo. La del Ars Gallica lo hace el 25 de noviembre de 1871. Habrá que volver sobre esta fecha alguna otra vez pues es entonces cuando diversas voluntades se ponen de acuerdo con el fin de inventar una música nueva. Y este asunto de la reunión de varios es importante, porque hasta ese momento, quién más quién menos, luchaba por imponer en solitario lo que únicamente será posible hacer con el empuje de todos. Más claro. Años después, en 1900, el compositor Camille Saint-Saëns lo explicará del siguiente modo: de 1870, un compositor tan demente como para arriesgarse en el terreno de la música instrumental no tenía otro medio para hacer interpretar sus obras que organizar en persona un concierto e invitar al mismo a sus amigos y a la crítica [...] El auténtico público, es decir, el buen burgués, no reconocía más música que la ópera [italiana] y la opéra comique francesa, que incluía obras compuestas para Francia por distinguidos extranjeros. Había un culto universal, una auténtica idolatría, por la 'melodía' o, para ser más exactos, por un tonillo que pudiera recordarse con facilidad. Algo tan magnífico como el tema del movimiento lento de la Octava sinfonía de Beethoven se le consideraba con toda seriedad 'álgebra de la música'". O dicho de otro modo: "No pienso escribir una sonata, y mucho menos un cuarteto, porque no tendrían la más mínima posibilidad de que fueran interpretados". Gabriel Fauré lo escribe en 1871.
¿Por qué todo ha de cambiar el 25 de noviembre de ese mismo año? Pues porque es entonces cuando se presenta la Sociètè National de Musique dispuesta a fomentar la creación de una música instrumental, más concretamente, de cámara, pero escrita por autores franceses. Ya matizaremos este dato y sus diversas peculiaridades. Por el momento convendrá observar, aunque sea brevemente, el contexto en el que se consolida La Nationale, según denominación popular. El 10 de mayo de 1871 concluye la guerra entre Francia y Alemania ("la guerra franco-prusiana") ante la que se vive la humillación de la derrota con la pérdida de Alsacia y Lorena, y la ocupación parcial por parte de los prusianos hasta que se vea cumplido el pago de una fuerte indemnización. Al tiempo estalla la insurrección de la Comuna de París de la que surgirá una república monárquica que no conseguirá la restauración y que dará paso a un largo período de cambiante inestabilidad del que, paradójicamente, surge un espíritu nuevo dispuesto a barrer a una sociedad anclada en la frivolidad, la corrupción y la desigualdad. En ese final de siglo, París se convierte en un microcosmos de la Europa de entonces y, al poco, en un centro cultural en el que se establece un tradición vanguardista de las artes. Aparecen los poetas simbolistas, al tiempo que l a pintura cambia desde la influencia japonesa que se pone de moda en 1870 hasta la consagración impresionista, cuatro años después. De la dignidad y representación exigida por la burguesía adinerada, surge una libertad despreocupada ante la que no cabe un espíritu que armonice todas las artes. El simbolismo plantea un tono pesimista frente al optimismo del impresionismo o el sentido crítico del naturalismo. Y en paralelo se ponen en marcha los proyectos urbanísticos del barón Georges Hausmann que, entre 1853 y 1870, impone los grandes bulevares, las amplias calles y un centro estratégico alrededor de la Grand Opéra de Charles Garnier inaugurada en 1875 con sus salones, escaleras y espacios para el esparcimiento del público. Lo apuntaba Saint-Saéns, l a ópera era el género rey hasta el punto de que la francesa logra mantener su identidad por encima del verismo italiano o el wagnerismo. Sólo hay que recorrer las cátedras del conservatorio y los sillones del Institut des Beaux-Arts todos ellos ocupados por operistas. En ese contexto apenas Hector Berlioz, Charles Gounod y Georges Bizet logran imponer algunas partituras orquestales que han de luchar contra la barrera de muchas asociaciones como los Concerts Populaires de Musique Classique, dirigidos por Jules Étienne Pasdeloup, que excluían expresamente la música francesa.

Coincidiendo con el final de lo que Víctor Hugo llamó el "año terrible" (1870-1871) se crea la Sociètè National de Musique, el primero de una serie de proyectos puestos en pie con el propósito de restaurar un espíritu nacional por entonces muy diezmado. El fin es claro: contraponer la seriedad a la frivolidad operística, tratar de apaciguar la influencia de la música alemana (aunque esto no sea más que una declaración inevitable que habrá que poner en cuarentena) mediante la creación de un repertorio instrumental francés regido por los principios del orden y la claridad. La reacción es lógica dada la primacía de la música extranjera fomentada, hasta entonces, por asociaciones como la Société des derniers quatours de Beethoven (1852) y la Société de Sainte-Cécile (1848). Pero la música alemana será una fuente de inspiración inevitable y hasta un recurso formal en manos de compositores como Edouard Lalo, que toca a Beethoven, a Schumann y a Haydn mientras es viola del Cuarteto Armingaud, o en espíritus despiertos como el de Paul Dukas capaz de concretar la herencia centroeuropea en su Sinfonía en Do.
En cualquier caso la necesidad de aplicar una Renouveau tendrá en César Franck y Camille Saint-Saëns a sus principales valedores, dos compositores tan distintos que una vez serenado el impulso inicial acabarán por provocar la primera escisión. La Société Nationale de Musique inicia su andadura bajo el lema Ars Gallica y alrededor del profesor de canto Romain Bussine, primer presidente, y los compositores Camille Saint-Saëns, vicepresidente, y Alexis de Castillon, secretario. En la junta directiva figurarán Henri Duparc, Charles Lenepveu y el violinista y director de orquesta Jules Auguste Garcin. Entre los primeros asociados estarán Edouard Lalo, César Franck, Gabriel Fauré y Jules Massenet. Y ante ese ambiente unitario hay que señalar la presencia de una personalidad independiente, Emmanuel Chabrier, ajeno a cuanto allí se plantea y mosquetero solitario al tratar de imponer sus obras.
La Société Nationale de Musique promoverá la realización de conciertos de cámara y también de algunos orquestales, el más importante el del estreno de Prélude à l'apres-midi d'un faune (1894) de Claude Debussy. Antes, en 1886, los seguidores de César Franck pretenderán abrir la programación a obras no francesas provocando las protestas de Saint-Saëns y Bussine, además de la de sus propios seguidores alentados por Chausson. Franck se erigirá en presidente permaneciendo hasta 1890 cuando será sustituido por su alumno Vincent d'Indy, quien le había acompañado como secretario de la institución. La regresión hacia un repertorio cada vez más conservador llevará a algunos disidentes como Fauré y Ravel a fundar la Société Musicale Indépendante en 1910. Para entonces hay un debate de fondo a dilucidar entre lo a cadémico y lo lúdico, la seriedad de antaño o la sencillez del presente en un tiempo , antes y después de la primera gran guerra, en el que lo que importa es mejorar la vida por medio del arte.
Pero tal y como se explicaba al principio, la Sociéteé Nationale de Musique trascenderá sus propios límites y a la manera de un árbol extenderá las ramas multiplicando el efecto. A partir de ese momento se crean n umerosas sociedades de música de cámara como la Société des Instruments à Vent (1879), Société Moderne des Instruments à Vent (1895) y la Société Diemer-van Waefelghem (1895), una pionera en la interpretación de la música antigua con instrumentos originales. En paralelo s urgen otras dedicadas a la interpretación del oratorio, a la manera de las inglesas, por ejemplo la Société de l'Harmonie Sacrée que presentará obras de Haendel y la Pasión según San Mateo. También escuelas privadas como la École Niedermeyer, que cuenta entre su profesorado con Saint-Saëns y de la que será alumno Fauré, y que desde tiempo atrás apoya la causa del canto llano y la polifonía sacra tradicional. O la Schola Cantorum (1894) fundada por Vincent d'Indy sobre los principios compositivos desarrollados por César Franck. El efecto de la Société Nationale de Musique permanece más allá de sus propias realizaciones aun cuando estas bastarían para reconocer el portentoso empeño de unos pioneros con fe. Es lo que este ciclo de cuatro conciertos trata de explicar y que para una mejor comprensión se ordena en la siguiente tabla:
\cellx54401829 Onslow: Quinteto núm. 15, opus 381859 Lalo: Cuarteto, opus 451864 Saint-Saëns: Trío, opus 181871Creación de la Société Nationale de Musique
Director: Camille Saint-Saëns1876 Fauré: Sonata, opus 13 núm. 11879 Fauré: Cuarteto con piano, opus 151886 Se nombra presidente a César Franck1886 Franck: Sonata para violín y piano1890 Muere César Franck
Se nombra presidente a Vicent d'Indy
1896 Chausson: Poema, opus 251902 Roussel: Trío, opus 21910 Se funda la Société Musicale Indépendente1914 Ravel: Trío1915 Debussy: Sonata para violonchelo y piano1917 Debussy: Sonata para violín y piano

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