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Aula de (Re)estrenos:

Introducción

Seis jóvenes compositores madrileños y uno hispano-cubano, nacidos entre 1957 y 1969, todos ellos formados en el Departamento de Composición del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid (además de en otros centros no menos prestigiosos, antes y después), conforman el programa de este Aula de Reestrenos nº 59. No es un concierto más,  a pesar de que haya en él cuatro estrenos absolutos (en realidad, cinco, como se señala en las Notas al programa), pues la Fundación Juan March celebra con él el vigésimo aniversario de la creación del Aula de Reestrenos allá en el lejano diciembre de 1986.

    Hemos pedido a uno de nuestros colaboradores habituales, Carlos-José Costas, quien ha asistido a prácticamente todos los conciertos programados bajo este rótulo en estos últimos 20 años (y a algunos más), que escriba una reseña lo más objetiva posible y en la que primen, sobre todo, los números y las listas. A las 59 "Aulas" ha añadido los estrenos de algunos encargos hechos por la Fundación Juan March, y algunos de los Homenajes que hemos rendido a músicos españoles, generalmente compositores, aunque también ha habido algún intérprete. A él le salen estas cuentas: 127 compositores, prácticamente todos españoles y la mayoría activos a lo largo de todo el siglo XX, con especial énfasis en su segunda mitad, y en los comienzos del XXI, y más de 300 obras programadas, de las cuales 41 fueron estrenos absolutos. Si a estos datos añadimos las interpretadas, grabadas y editadas en las "Tribunas de jóvenes compositores", o las que han conformado algunos de los Ciclos monográficos de los miércoles o de los sábados, o las también incluidas en los Conciertos de mediodía de los lunes, el número es mucho mayor, como puede comprobar cualquier interesado en nuestro portal de Internet.

    De todos modos, la Fundación Juan March nunca ha estado obsesionada por "coleccionar" estrenos, ni reestrenos, de obras españolas, aunque los ha propiciado siempre que ha podido. Lo que ha intentado ofrecer a la sociedad española es una tribuna donde las obras de los compositores españoles, especialmente las de los más jóvenes, puedan ser escuchadas en condiciones decorosas, por intérpretes de prestigio y con absoluta normalidad. El objetivo, sin embargo, era y es mucho más ambicioso, aunque somos conscientes de que no podemos alcanzarlo solos: Se trata de contribuir a la formación de un repertorio español, hoy inexistente, entendiendo por repertorio aquel conjunto de obras que se programan en los conciertos sin necesidad de ningún acicate extramusical (encargo, homenaje, cumpleaños, defunción, etc.). Por eso valoramos tanto la importantísima colaboración que nos presta Radio Clásica de Radio Nacional de España, que ha retransmitido en directo y guardado en sus archivos sonoros la mayor parte de estos conciertos. Y también la que nos ofrecen los compositores, los intérpretes y el público que viene a nuestra sala o que nos escucha a través de la radio. A todos ellos, muchas gracias.
                                  F.J.M.
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INTRODUCCIÓN GENERAL
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Aula de Reestrenos de la Fundación Juan March
Una mirada reposada a sus veinte años de existencia


Planteamiento inicial del proyecto

Dentro de las actividades del Centro de Documentación de la Música Española, la Fundación Juan March ponía en marcha, con un primer concierto celebrado el 10 de diciembre de 1986, su "Aula de Reestrenos", el proyecto que cumple ahora sus primeros veinte años, con un total de 65 hasta el momento, que han formado parte del amplísimo número de los dedicados o no a la música del siglo XX. Como ilustra su nombre, han tenido una intención muy concreta, propia, al margen de otras titulaciones de diversos ciclos, que se definía en la presentación de aquella primera sesión, una presentación que es obligado recordar:
el título de 'Aula de Reestrenos comenzamos hoy una serie de conciertos en los que vamos a oír obras que, por las razones que fueren, no son fácilmente escuchables. Uno de los problemas que sufre la música de nuestros compositores, y no sólo en España, estriba en que, tras su estreno, pueden pasar muchos años sin que ciertas obras vuelvan a escucharse. La desaparición de la etiqueta de novedad que supone una primera audición, la lógica insatisfacción del compositor ante obras que inmediatamente siente como 'antiguas, la pereza de intérpretes y oyentes y la falta de condiciones adecuadas ofrecen como resultado la práctica 'desaparición de muchas composiciones que probablemente no lo merezcan
al menos, estas obras se editan a se graban, es posible estudiarlas, pero en muchas ocasiones, ni siquiera eso ocurre, por lo que nuestro patrimonio cultural queda así, y de nuevo expoliado.
otra parte, muchos de los obstáculos que una primera audición puede suponer para la comprensión de una obra musical pueden verse paliados con el paso del tiempo. Es seguro, en todo caso, que oírlas de nuevo y a cierta distancia del momento en que fueron creadas, y por otros intérpretes, puede contribuir a que quienes las escucharon entonces las entiendan mejor ahora. Y si no se tuvo la oportunidad de oírlas cuando se estrenaron, ahora se tiene de nuevo, con el valor añadido de que el conocimiento de otras músicas más recientes del mismo compositor puede también contribuir a una más fácil aproximación entre creador y oyente.
las obras que hoy escuchamos forman parte de los fondos de nuestro Centro de Documentación de la Música Española Contemporánea. Como hemos dicho en otras ocasiones, hemos concebido este Centro no sólo como un mero depósito documental que esté a disposición de los interesados en nuestra música, sino como un lugar de encuentro entre compositores, intérpretes, investigadores y oyentes. La edición de catálogos, la edición y grabación de partituras, los encargos de composiciones, la Tribuna de Jóvenes Compositores y el Aula de Reestrenos, entre otras actividades, quieren hacer del Centro de Documentación un órgano no sólo que la recoja sino que también la genere."
Estos objetivos se confirmaban en el segundo de los conciertos del "Aula" y se ampliaban con una importante aclaración al señalar que "quiere ser también un marco en el que se presenten por primera vez en Madrid composiciones recientes ya estrenadas en otros sitios."
Y en una primera impresión, la mirada a lo que ha sucedido en estos veinte primeros años del "Aula" confirma que el propósito de su creación se ha cumplido en los contenidos y en las lógicas proporciones. Confirman esa primera impresión algunos datos concretos. Para empezar, como ya se ha dicho, que a lo largo de estos años se han celebrado 65 conciertos, que no han tenido una cadencia fija sino que han estado vinculados a la actualidad, respondiendo a acontecimientos concretos, como homenajes a compositores e intérpretes, estrenos de encargos, aniversarios o centenarios. De tal modo, que, en diversas ocasiones, se prescindió de la referencia al "Aula" para situar algunos conciertos en estos mismos ámbitos. En cualquier caso, los objetivos de esos conciertos coincidían con los generales de este apartado concreto de las actividades del Aula. Por eso, hay que profundizar en lo logrado inequívocamente en la música española del siglo XX que de un modo genérico se conocía como "contemporánea", y hay que decir que "se conocía" porque el Festival de Música de Alicante de 2006 ya ha suprimido este improcedente calificativo que ha sido aplicado como identificación a la música a todo lo largo del siglo pasado y amenazaba con perpetuarse en un sin sentido.

Los conciertos
En total han sido, efectivamente, 65 los conciertos celebrados en los veinte años del Aula, en los que se han interpretado obras de 127 compositores, de los que la mayoría corresponde a creadores españoles. Hay algunas excepciones porque unos pocos no forman parte de los nacidos en el siglo XX,  y también hay otros, no españoles, que aparecen en las programaciones por causas ajenas al proyecto, debido a aportaciones de los intérpretes y a singularidades de los contenidos de determinados programas. Los españoles anteriores al siglo XX, son muy pocos y tienen en los intérpretes su firme apoyatura..La presencia de obras de compositores españoles anteriores, tras algunas en los muy primeros años del siglo, de Isaac Albéniz, Francesc Allió y Ruperto Chapí, permiten la entrada en la relación de Gabriel Rodríguez, (Valencia, 1829) desaparecido casi en el mismo umbral del cambio, en 1901, gracias a un "Aula" a cargo del tenor Joan Cabero, acompañado al piano por Manuel Cabero.
Plenamente fuera del siglo aparece el clarinetista, compositor y autor de un Manual para el instrumento, Antonio Romero (Madrid, 1815-1885); del que se recuperó su Fantasía para clarinete y piano sobre temas de Lucrecia Borgia, de Donizetti, en un concierto de Enrique Pérez Piquer, con Aníbal Bañados al piano. Y para cerrar este apartado, un compositor gallego, Marcial del Adalid (1826-1881), algunas de cuyas obras integraron el recital del pianista Antonio Queija Uz, nacido en Cuba pero instalado desde hace más de diez años en España.
Las obras de compositores no españoles aparecen en dos conciertos con motivaciones muy diferentes. El primero corresponde a un "Homenaje a Antonio Arias-Gago Mariño" (1909-1988), violinista, profesor, maestro de un importante grupo de intérpretes de violín y viola. Fue becado por la Fundación Juan March para que prosiguiera un proyecto que había iniciado en 1934, una Antología de estudios para Violín, de la que en 1986 se publicó el noveno y último volumen. Este concierto-homenaje incluía una Sonata en Mi mayor, de Haendel; el primer tiempo del Concierto en La menor nº 7, de Pierre Rode (1774-1830); Canción de amor, Fritz Kreisler (1875-1962); el Trío Sonata de la Ofrenda musical, de Bach, y también una pieza española, la Romanza Andaluza, de Pablo Sarasate, del grupo ya comentado de los que alcanzaron los comienzos del siglo XX, con su muerte en 1908. La interpretación estuvo a cargo de Víctor Martín, violín; Miguel Zanetti, piano, y Antonio Arias-Gago del Molino, flauta.  Dentro de este mismo apartado se encuentra una sesión de "Homenaje a Joan Guinjoan" (Ruidoms, Tarragona, 1931), a cargo del "Taller de Interpretación de Música Actual", que dirige José Luis Estellés. En la segunda parte del concierto que estaba centrado en el Homenaje, se interpretaron tres obras de Joan Guinjoan: Puzzle, Self-Paráfdrasis y G.I.C, y, en la primera, una de las piezas capitales en el arranque del lenguaje de la música en el siglo XX, la Sinfonía de cámara nº 1, Op. 9, de Arnold Schoenberg en la versión para quinteto de Antón Webern.
En el juego de los términos "estrenos" y "reestrenos", del total de las más de trescientas obras interpretadas, 41 fueron estrenos absolutos, lo que refuerza la importancia de la aportación del conjunto a la música española llevada a cabo a través de este ciclo de conciertos de la Fundación Juan March. Cerca de ciento treinta compositores han figurado en las programaciones que con muy pocas excepciones forman parte de nuestra música en el siglo XX y si bien el número no alcanza a la totalidad de la actividad creadora en los últimos veinte años, si representa un muy amplio muestrario de ese período. Junto con las características básicas del ciclo, las motivaciones ya señaladas de programas concretos han completado su visión general. Se trataba, además de las puntualizaciones apuntadas en la definición del proyecto, de un estar presente en la vida musical centrada en Madrid, residencia de la Fundación, completando el panorama de la vida musical en el marco de posibilidades de una sala para conciertos de cámara. Por ello, todo un amplio abanico de posibilidades han servido de pretexto para una buena parte del total. En este sentido, adquiere especial importancia la tarea llevada a cabo con los "encargos" de obras a diversos compositores, que han utilizado los más variados motivos, desde los realizados para un concierto dedicado a un solo compositor, a los repartidos entre un grupo de ellos para atender una forma musical determinada, con la posibilidad de incluir en el proyecto a un solista o a un conjunto.

Encargos
La alternancia de los reestrenos con los estrenos de encargos y los estrenos que no procedían de encargos de la Fundación, han prestado al conjunto de los programas una variada participación en la vida musical en estos veinte últimos años. Por un lado, se cumplía el objetivo inmediato del proyecto y, al mismo tiempo, se enriquecía con nuevas obras el acervo de nuestra literatura sonora. Para reflejar la imagen de su importancia, parece oportuno destacar el quién y el qué de esos encargos, que seguiremos por orden cronológico:
La primera de estas presentaciones se celebró el 14 de noviembre de 1990. Se trataba de los 12 Tríos para dos violines y percusión de Ramón Barce (Madrid, 1928) que interpretaron Polina Kotliarskaya y Francisco Javier Comesaña, violines, y Javier Benet, percusión. Ramón Barce ponía de manifiesto en sus "Notas" que el utilizar dúos  (e incluso tríos) de instrumentos iguales era una constante en toda su obra.
El 30 de enero 1991 fue un instrumento el que definía la unidad de los encargos en concierto titulado "Nuevas sonatas para guitarra", a cargo de Gabriel Estarellas. Gabriel Fernández Álvez (Madrid, 1943) ofreció su Sonata poética", Valentín Ruiz (Jaén, 1939) su Sonata de las soleares, Claudio Prieto (Muñeca de la Peña, Palencia, 1934) la Sonata 9 (Canto a Mallorca), y Tomás Marco (Madrid, 1942) su Sonata de fuego. Cuatro estrenos que estuvieron acompañados de un reestreno, la Sonata para guitarra, de Antonio José (1902-1936).
Poco tiempo después, el 27 de febrero de 1991, se recuperaba el criterio del primer concierto con el estreno de una obra de un solo compositor, José Luis Turina (Madrid, 1952) el de su Cuarteto con piano, una combinación instrumental que, como señalaba el autor en su comentario, no presenta un amplio repertorio.  Lo interpretaron Francisco Romo, violín; Pablo Rivière, viola; Salvador Escrig, violonchelo (miembros del Cuarteto Arcana) y Menchu Mendizábal.piano
El 4 de diciembre del mismo año se ofreció otra posibilidad combinatoria, una segunda parte del concierto dedicada a un encargo, precedido en la primera de tres reestrenos de otras tantas obras de Luis Blanes Arqués (Alicante, 1929), Agustín Bertomeu (Rafal, Alicante, 1929) y José García Román (Gabia la Grande, Granada, 1945). El encargo, para cuarteto de saxofones y dos percusionistas, llevaba por título El nacimiento de los astros y correspondía al compositor vitoriano nacido en 1964 Antonio E. Lauzurica. La interpretación estuvo a cargo del Cuarteto de saxofones Orpheus con Francisco Tello Galarza y Jesús Fernández Fernández en la percusión. Según su autor, trata de "enfrentar dos bloques de sonoridades homogéneas pero de características totalmente diferentes entre sí".
Y el año se cerró con el resultado de un encargo a Angel Oliver, nacido en Moyuela, Zaragoza, en 1937,  que murió en Madrid en 2005. Era su Trío (Homenaje a César Frank en el centenario de su muerte), que estrenó el Trío Mompou, integrado por Luciano G. Sarmiento, piano; Joan Lluis Jordá, violín, y Mariano Melguizo, violonchelo. En sus "Notas" el autor comenta que en los "tres movimientos intervienen diversos temas que el compositor belga utilizó en alguna de sus obras".
Jesús Villa Rojo, nacido en Brihuega en 1940, es el autor del encargo estrenado el 17 de febrero de 1993, Canta, pájaro lejano, sobre poemas de Juan Ramón Jiménez, para voz, flauta, clarinete, violín, violonchelo y piano, que contó con la soprano Pura Mª Martínez y el Grupo LIM. De la obra dice el autor en su comentario "La representación instrumental y musical del canto de los pájaros hace tiempo que me venía interesando, y el encargo de la Fundación March de una obra de cámara se convirtió en la ocasión idónea para introducirme en ese fascinante mundo de las sutilezas del sonido."
El mismo año, 1993, en concreto el 31 de marzo, llega a la Fundación Juan March el estreno de otro de sus encargos, esta vez a un compositor catalán, Josep Soler, nacido en 1935 en Vilafranca del Penedès, Barcelona. Bajo el título común de Mater dolorosa, reúne dos textos de otros tantos autores: Evocation, de Albert Giraud y Le Martyre de Saint-Sebastian de Gabriele dAnnunzio, compuestos para mezzosoprano, violonchelo y piano que estrenaron, respectivamente Silvia Leivinson, Rafael Ramos y Jorge Robaina.  En sus comentarios el compositor aclara con relación a los textos: "El hecho de que hayamos escogido estos dos poemas, que ya fueron empleados en dos de las más hermosas obras maestras de nuestro siglo, es, desde un punto de vista poético o literario y musical, un homenaje al mundo ético y estético que estas obras y sus autores representan."
En un recital de piano a cuatro manos del Dúo Zanetti-Turina, celebrado el 12 de enero de 1994, se integraron tres obras en su primera audición en Madrid y dos estrenos absolutos escritos especialmente para ambos intérpretes. Las tres primeras correspondían a Joaquín Rodrigo, Juglares, en la versión del autor; Fandangos, Fados y Tangos, de Tomás Marco, y Partita sobre un tema de Alban Berg, de Josep Soler, y, por lo que se refiere a los estrenos absolutos, a Miguel Ángel Coria (Madrid, 1937) y a Gabriel Fernández Älvez (Madrid, 1943)  En el primer caso se trata de unas Variaciones sobre un tema original, que los intérpretes apostillan en su comentario como "muy sustanciosas las notas que él escribe sobre las Variaciones que hoy se estrenan como diría Hans Sachs, 'con la tinta todavía húmeda'". Por su parte, Gabriel Fernández Álvez, por lo que se refiere a su Concierto para piano a cuatro manos, aclara que está articulado en tres secciones precedidas de una introducción, y los intérpretes señalan, por su parte, que "a pesar de su título, no lleva acompañamiento orquestal alguno."
El 21 de febrero de 1996 le llega un turno demorado de estreno a una obra del compositor, pianista y pedagogo Pedro Sáenz, nacido en Buenos Aires en 1915 y muerto en 1995. Eran sus Variaciones en La menor, para flauta dulce y clave. Álvaro Marías, acompañado al clave por Rosa Rodríguez - en otras piezas del programa intervenía también Miguel Jiménez, violonchelo-  tuvo a su cargo este estreno, parte de su "responsabilidad" como discípulo del autor. En las "Notas" dejó su testimonio: "En 1991 Pedro Sánchez me sorprendió con el regalo de su Variaciones, una obra que hace honor a su excelente oficio y a su gran musicalidad. Los primeros intentos de estrenar la partitura no tuvieron éxito y, posteriormente, la enfermedad y muerte del compositor argentino aplazaron tristemente la primera interpretación de esta página, que su autor nunca llegó a escuchar, y por la que siento, lógicamente, una singular afección."
Para cerrar 1996, el 18 de diciembre, en una sesión del Aula que casi coincidía con los primeros diez años del Ciclo, la Fundación Juan March reunió siete obras de música española, seis reestrenos y un estreno absoluto, en interpretaciones del Dúo de pianos integrado por Ángeles Rentería y Jacinto Matute. Los reestrenos presentaban Cinco piezas infantiles, de Joaquín Rodrigo (Sagunto, Valencia, 1901-Madrid, 1999); Flamenquerías, de Carlos Suriñach (Barcelona, 1915) Danzas andaluzas, de Manuel Infante (Osuna, Sevilla, 1883-París, 1958); Marco para un acorde de Tomás, de Manuel Castillo (Sevilla, 1930-Sevilla,2005); Fandangos, Fados y Tangos, de Tomás Marco Madrid, 1942), y Triana, de Isaac Albéniz (Camprodón, Gerona, 1860-Cambo-les-Bains, Francia, 1909), en arreglo de Enrique Granados, y el estreno De Memorias... y recuerdos, de Gabriel Fernández Álvez (Madrid, 1943). El estreno, comentado por su autor, reúne un homenaje a Falla, un recuerdo a la esposa fallecida del amigo y el cumplimiento de un encargo que suma su esfuerzo a la literatura musical concebida para dos pianos.
Una nueva sesión del Aula de Reestrenos, celebrada el 19 de noviembre de 1997, estuvo dedicada a la obra integral para piano de Antón García Abril (Teruel, 1933), en versiones de Leonel Morales. Pero tras la Sonatina, de 1954; Preludio y Tocata, de1957; Sonatina del Guadalquivir, de1982, y Balada de los Arrayanes, de 1996, se incluía un nuevo Preludio de Mirambel, el nº 2, estreno absoluto, dedicado al intérprete y junto esta novedad, otros Preludios, los núms. 3, 5, 6, 1 y 4. El primero nació en 1984 y la colección, como se referencia, fue completándose a lo largo de los años y no ha seguido el orden numérico en su composición.
Mario Clavell, flauta; Carlos Seco, viola, y Eugenio Tobaina, guitarra, componentes del Synaulia Trío, fueron los intérpretes del concierto del "Aula" en el que ofrecieron cinco obras que les habían sido dedicadas por sus autores y un reestreno, Hizpide, del bilbaíno, nacido en 1968, Ramón Lazkano. Entre las obras dedicadas a los intérpretes aparecía en primer lugar una de Antonio Lauzurika, (Vitoria, 1964), titulada El cristal y la llama junto con cuatro estrenos. De Gabriel Erkoreka (Bilbao, 1948) Romance-Pavana, que según explica "está basada en dos obras pertenecientes al libro de música para vihuela 'El Maestro de Luys Milán; Jorge de Carlos (Madrid, 1952) Euskal fantasía, Trío Op. 27. aclara que "un motivo rítmico y otro temático del País Vasco y de innecesaria referencia sirven de base o punto de partida para la configuración y desarrollo, respectivamente de sus dos movimientos". Y ya en la segunda parte del programa, tras la recuperación de Hizpide, de Lazkano, los dos últimos estrenos. De José María Sánchez Verdú (Algeciras, Cádiz, 1968) Kitab 3, título que significa "libro" en árabe, unido al 3 que hace referencia al número de instrumentos que intervienen, en este caso flauta, viola y guitarra y que forma parte de una colección o ciclo. Por último, el Trío núm. 1, de Jesús Torres (Zaragoza, 1965). Obra escrita para flauta en Sol, viola y guitarra, que rcibió el Premio Valentino Bucchi de Roma en 1997.
El 7 de octubre de1998 un "Homenaje a Ramón Barce" servía a la vez para el recuerdo de algunas de sus obras y para un estreno que el programa de mano definía como en "primera audición". De tal modo que la primera parte, a cargo de Eulalia Solé estaba dedicada al piano, con Cuatro Preludios en nivel Do sostenido y esa primera audición de su Sonata nº 1. En la segunda intervenían María José Montiel, soprano; Jesús Villa Rojo, clarinete, Gerardo López Laguna, piano, y Alfredo Anaya, percusión, con Eterna y Hacia mañana, hacia hoy, dos obras para voz y conjunto instrumental. Volviendo a la Sonata, se puede decir que presenta articulaciones sin excesos, vinculadas en lo externo a la tradición española y en lo interno a la fuerza de la música por la música, es decir, la de la música pura.
Estrenos, pre-estrenos y reestrenos se sucedieron el 31 de mayo de 2000 en una intervención del Grupo Cosmos que dirige Carlos Galán. Ocho obras en total en un programa que abría Arcadia, de Tomás Marco, de 1975, para una plantilla abierta que ha conocido muy diversas versiones. Seguía el estreno absoluto de Acrílico y óleo sobre papel nº 4, de 1999,de Alejandro Moreno (1960), que como cada una de las piezas de esta serie constituye un intento de trasladar al tiempo los trazos, formas y superficies encerradas en un cuadro de José María Arrilaga. La segunda parte del concierto incluía el nº 1 de esta serie, ya estrenada en 1999.
El madrileño de 1964 Laureano Estepa presentaba su obra Música para una agrupación infrecuente, que responde, como él mismo señala, a su modo hacer "de gran concisión y brevedad temporal", que fue estrenada en las jornadas de "Música en Primavera" del Teatro Juan Bravo de Segovia por el Grupo Cosmos, que dirige Carlos Galán (Madrid, 1963), que ofrecía a continuación el "pre-estreno" de su Ryoan, Op. 50, Música matérica XII, que situaba en su comentario "en el cenit de su periplo estético" en aquel momento, partiendo de la convicción de que con la música matérica había alcanzado un profundo grado de compromiso ético y artístico." Fue la obra que cerraba la primera parte del programa que incluía otra suya en la segunda, el estreno absoluto de su Oda a una voz amordazada, Op. 47, en la que intervenía el trombonista Indalecio Bonet. Tras quitar la sordina al instrumento "Se dejan escuchar - vibrantes e intensas-  las notas que canta la mezo al final de 'El amor brujo: 'Ya está despertando el día.
Antes de esta pieza, la segunda parte comenzaba con A dash of mace (Cinco variaciones sobre siete ambientes), ("Una pizca de macis", un sexteto escrito por el compositor hispano-suizo Markus Breuss (1956) que la describe como  "un denso collage de pequeños fragmentos de naturaleza muy variopinta. Después de las obras ya comentadas de Galán y Moreno, cerraba el programa Basin street blues, una reconsideración del clásico de S. W. Spencer realizada por el compositor santanderino Pelayo Fernández Arizabalaga (Santander,1949).
La forma, la sonata, y el instrumento, la guitarra, que habían servido de fundamento a un concierto de encargos en 1991, volvían en parte a ser pretexto, con el mismo intérprete, el guitarrista Gabriel Estarellas, y una nueva forma, la partita, para una sesión de estrenos, el 4 de abril de 2001. Cuatro obras nuevas, escritas por encargo para la ocasión, reunieron los nombres Tomás Marco, Salvador Brotons, Claudio Prieto y Manuel Moreno Buendía. La Partita de espejos, de Tomás Marco buscaba una sucesión de piezas "pero que no fueran ni aisladas ni orgánicamente estructuradas como en una sonata sino relacionadas en su independencia." En la Partita dels temperaments, Salvador Brotons Barcelona, 1959) encontró la inspiración en los griegos: "En este caso en la tipología de los cuatro humores o temperamentos de Hipócrates. En esta partita sólo he querido describir brevemente los cuatro tipos de la personalidad humana". Para Claudio Prieto, su Partita del alma "es, sencillamente, una visión íntima contada a través de la guitarra, pero también quiere ser una invitación para quienes deseen compartirla. Por último, en su Partita del silencio perdido, Manuel Moreno Buendía (Murcia, 1932), "pretende rendir homenaje a tan humilde como imprescindible elemento. Está estructurada en seis referencias al silencio que corresponden a otros tantos estados anímicos."
El 20 de febrero de 2002 era de nuevo Gabriel Estarellas el responsable del estreno de "Seis Rapsodias para guitarra", de otros tantos compositores, concierto que se presentaba señalando que hacía unos años había pedido a unos cuantos compositores españoles que le compusieran Fantasías, luego Sonatas, más tarde Sonatinas y Partitas, y que en esta ocasión había solicitado que fueran Rapsodias. Pero eran en todos los casos, sugerencias tan abiertas que habían permitido expresarse libremente a los compositores que habían aceptado el reto, así surgieron las seis que componían el programa. Valentín Ruiz (Jaén, 1939), lo iniciaba con Rapsodia en Plus, título que jugaba con un doble sentido del adverbio como definitorio del acorde de quinta aumentada y el de la intención humorística que recuerda el de "Rapsodia en Blue". Juan Manuel Ruiz (Las Palmas de Gran Canaria, 1968) aportó su Rapsodia Tinamar, topónimo de Gran Canaria, "en una mirada a través de la distancia y el tiempo hacía mi lugar de origen". Para cerrar la primera parte, la Rapsodia diabólica, de Carlos Cruz de Castro (Madrid, 1941), de la que dice el autor: "Tanto el carácter como la realización de la obra refuerzan el significado de los conceptos que le dan título y que sirven de estímulo al proceso creativo."
Sigue en la segunda parte la Rapsodia española de Agustín Bertomeu (Rafal, Alicante, 1929) que aclara que es obra eminentemente tonal, que evoca distintos paisajes de la geografía española. Tomás Marco (Madrid, 1942) aporta por su parte Rapsodia que mira al mar, esto es, aclara, alude a una mirada hacia  el sur, hacia las miradas flamencas del sur. La Rapsodia gitana, de Claudio Prieto (Muñeca de la Peña, Palencia, 1934), cerraba el programa "con la imagen que define a cada pueblo, de lo que percibimos como sus rasgos comunes, siendo a la vez éstos los diferenciadores de otros pueblos."
Un recital pianístico, a cargo de Ricardo Descalzo, retomaba la trayectoria del "Aula" en 2003, el 29 de febrero. De nuevo una confluencia de recuperaciones de obras ya estrenadas junto a estrenos propiamente dichos y la versión completa de una colección de piezas heterogéneas de Jesús Rueda (Madrid, 1961) escritas entre 1995 y 2003, agrupadas como 24 Interludios. El intérprete, en sus notas al programa alude a la fuerte personalidad del compositor y a su conocimiento exhaustivo del piano para situar la colección en el nivel estructural de los Preludios de Chopin y Shostakovich o las Visiones fugitivas de Prokofiev.
Seguía, en la segunda parte, el estreno riguroso de Castilla II, de José Zárate (Madrid, 1972), que estaba pendiente del requisito desde que hubiera sido premiada en diciembre de 1998 en el concurso pianístico Valentino Bucchi celebrado en Roma. El concierto lo completaban dos reestrenos, Tres fragmentos imaginarios, de Gonzalo de Olavide (Madrid, 1934-Madrid, 2005), y Preludio IV, de Jesús Torres (Zaragoza, 1965).
Jordi Cervelló, nacido en Barcelona en 1935 ha alternado sus dos especializaciones en la música: su trabajo como compositor y el que ha tenido como intérprete y profesor de violín. De tal modo que el violín ocupa un lugar importante en su actividad creadora y, por esta razón, su música para violín fue el pretexto principal del concierto al Aula celebrado el 23 de abril de 2003. Elena Mikhailova se centró, en  la primera parte, en tres obras de Cervelló para violín solo e intervino en la segunda acompañada al piano por Victoria Mikhailova, con partituras de otros compositores.
De Cervelló figuraron dos reestrenos, Sonatina para violín solo y Sonata in cinque tempi, y el estreno de sus Cuatro capricci par violín solo. De esta conjunción decía en las "notas": "Es para mí un verdadero placer que se incluyan mis tres aportaciones al violín solo. El violín fue mi instrumento y por él he sentido algo especial a lo largo de mi trayectoria compositiva."  La Sonatina está fechada en 1994 y la Sonata, muy anterior, es de 1976. Por lo que se refiere a los 4 Capricci, de 1998,comenta "que se trata de cuatro desenfadadosfragmentos de características distintas: saltarín y burlón el primero, misterioso y deslizante el segundo, irónico y de sabor popular el tercero, brioso y enérgico el cuarto.
Las tres composiciones de la segunda parte del programa son clasificables como "obras de repertorio": Sonata nº 1, Op. 51 en Re menor, de Joaquín Turína (Sevilla, 1882-Madrid, 1949); Dos esbozos, de Joaquín Rodrigo, y Tres Policromías, de Xavier Montsalvatge (Gerona, 1912-Barcelona, 2002), aunque la menor atención que se presta a la música de cámara las hace plenamente elegibles para un "Aula de (re)estrenos"
El dúo integrado por Manuela Vos, flauta, y Beatriz Millán, arpa, conocido como Dúo Vos-Millán, se presentó en el Aula el 4 de febrero de 2004 como ejemplo característico de los "(Re)estrenos)", en que cuenta y mucho la influencia de los intérpretes, algo que ya se había puesto de manifiesto con otros resultados con el Concierto de Mozart con ambos instrumentos como solistas. El repertorio español para esta combinación instrumental no es muy amplio y este Dúo ha propiciado la creación de una serie de obras, de las que aparecen cuatro en este programa. Román Alís, Palma de Mallorca 1951, ofrece la primera de ellas con su Sonatina, Op.205, en un silo movimiento. Los comentarios de Beatriz Millán aclaran que fue compuesta en 2001 a petición del Dúo, "que es la primera obra del compositor en la que el arpa está trabajada como instrumento solista junto a la flauta" y, por último,  que "el lenguaje cromático del compositor se hace evidente en esta obra, haciéndola especialmente difícil para el arpa."
De Rafael Cavestany (Madrid, 1959) se estrenaba Suite Astral, escrita en Ibiza en el año 2000, inspirada en el nombre que tenía el dúo, "Mercurio". Pero cada movimiento evoca cinco planetas distintos, Marte, Venus, Mercurio, Neptuno, Júpiter, y un interludio lunar, que describe un mundo sonoro etéreo. En el caso de Al-Qussab, de Juan A.Medina (Huesca, 1971), se trata del estreno absoluto para flauta y arpa, de 1999, escrita originalmente para guitarra y flauta. El título alude al qussab, un tipo de flauta importante durante la ocupación árabe de la Peninsula. Como último estreno, Haikus

Iniciada en 1986, el Aula de (Re)estrenos ofrece obras de compositores españoles que, por las razones que fueren, no son fácilmente escuchables después de su estreno, provocando en ocasiones la práctica "desaparición" de muchas composiciones que probablemente no lo merezcan.

El Aula de (Re)estrenos no se limita solamente a la reposición de obras más o menos antiguas, sino que es también un marco en el que se presentan por primera vez en Madrid composiciones recientes ya estrenadas en otros sitios, o incluso no estrenadas. Todos los audios de las Aulas anteriores, junto a los programas de mano, las fotografías y otros materiales relacionados, se encuentran accesibles en Clamor. Biblioteca Digital de Música Española


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