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Aula de (Re)estrenos:

Introducción

NOTAS AL PROGRAMA

Leonardo Balada y la certeza. Un apunte biográfico

Certeza, sí. La misma certeza que sentimos ante uno de esos momentos en los cuales el arte se convierte en algo trascenEsa sensación que se respira cuando nos acercamos a Las Meninas y nos apoyamos, atónitos, en el alféizar de esa ventana. O mejor aún, esa fascinación que se genera cuando sientes que el Guernica se acerca a ti, seguros que se acerca a nosotros y no al revés. Porque, claro, sabemos que cada obra de arte está pensada para nosotros... o ¿es al contrario? La esencia está por encima de palabras e idiomas, y de eso se trata hoy, de tener la certeza de sentir una música que se acerca para hablarnos sólo a nosotros.

Leonardo Balada es un joven cercano a cumplir sus primesetenta y cinco años (Barcelona, 1933), y esa juventud genera diariamente páginas y páginas de gran música. Dicen que la infancia marca nuestras vidas de forma indeleble. La de Balada se pespunteó en la sastrería de su padre. Ya saben: proporciones, elegancia, precisión, utilidad, belleza... Los primeros recuerdos sonoros se despertaron una mañana en la que los disparos entre iguales hicieron de Barcelona un lupeligroso. La familia cambió la planta alta de la sastrería por la masía silenciosa de los abuelos en Sant Just Desvern. Josep Balada, patriarca familiar, era un personaje atípico. Había sido educado en el recto sendero del pensamiento anarquista en la Escuela Moderna de Ferrer i Guàrdia. Su inquietud intelectual le llevaba, más en cuando que de vez, a las representaciones del Gran Teatre del Liceu. Allí llevó algunas veces a su hijo, Nardo, al que quiso siempre arropar para que el óxido del régimen nacional-católico, devenido de la Guerra Civil, no le manchase la ilusión. Una tarde, padre e hijo llegaron al Conservatorio del Liceu. Allí el niño aprende proporciones, elegancia, precisión y belleza (o ¿eso era en la sastrería?). El joven Balada estudió Bachillerato al calor de la estufa de casa y con la ayuda de profesores amigos de la familia. Graduado en solfeo, piano, armonía y teoría de la música, además de flamante bachiller, Nardo se conviren Leonardo una mañana fría, colgado de los picos de La Seu dUrgell. Durante la primera retreta del servicio militar, le dijeron que, en aquella impuesta España, no podía haber personas con nombres no cristianos y menos aún de flor.

De vuelta a casa, telas y trajes se cernían sobre el futuro del sastre músico. Así era la senda de la vida. Pero un cliente, de ciertas conexiones en el mundo musical de la ciudad, reabrió las ventanas de la ilusión. Aquel hombre tenía cierta cofamiliar en Nueva York que podría facilitar una beca y allanar su estancia allí, lo que significaría definitivamente convertirse en compositor. Una tarde de 1956 llegó Leonardo Balada a la ciudad de los rascacielos, sin saber inglés, con un guardarropa amplio (en casa del herrero, cuchara de hierro), un dólar diario por beca y la aspiración intacta de llegar a estrenar en el Liceu. El tiempo se precipitó entonces. Balada aprendía a mordiscos y la nostalgia de su casa le llevó a frelos círculos españoles de la ciudad. Carles Fontseré o Jaume Miravitlles transformaron las tardes neoyorquinas en esperanzadas tertulias catalanas. Comprendiendo que no se vivía de llenar partituras con ejercicios, comenzó a ejerde crítico y corresponsal cultural para la revista Ritmo y periodista cultural en la publicación hispana Amigos, que le llevó un gran día frente a Salvador Dalí. Fue el principio de una colaboración afectuosa que culminó con ambos creaen el Philarmonic Hall (actual Avery Hall, en Lincoln Center) realizando un "happening" desmedido y antológien el cual Dalí pintaba, metido en una estructura transy Balada dirigía una pequeña orquesta de cámara. Alargando noches de trabajo sin descanso, estrenó aquellas primeras obras que nadaban en aguas académicas y deudode las vetas neobarrocas propias de aquella música espaque comenzaba su lento declinar.

En 1960 la Juilliard School of Music le vistió con ropas de compositor ilustre y, como tal, regresó a casa con la cerde los sueños cumplidos. En los cursos musicales de Santiago de Compostela, el flamante compositor entró en contacto con la temperatura real académica de la música esque se asomaba a la nueva década. Entre clase y clase conoce a Narciso Yepes, con quien entablará una fructífera relación. El hastío y la promesa de un cielo más abierto llevaa Balada de regreso a Nueva York. Allí ejerce de profesor de lengua castellana a tiempo completo, de música a tiemparcial y de compositor a ratos perdidos. Los estrenos se suceden, al tiempo que la certeza de un cambio tan nececomo el agua para el sediento. Casado con una actriz irlandesa, sus regresos europeos amplían fronteras personaAsí conoce a Roberto Gerhard y a Salvador Bacarisse, al tiempo que sus conciertos para piano (1964) y para guitarra (1965) le ponen frente a lo inevitable: hay que dar un salto, el salto a la vanguardia.

Esa certeza no se produce sino después de un largo proceso de reflexión estética que le conduce a un desembarco frenéen las tierras de la vanguardia. En 1966 Geometrías nº 1 y Guernica abren la nueva senda. La música de Balada se hace densa, dúctil y fresca. El estreno de Guernica en New Orleans revive fantasmas del pasado y sitúa a Balada frente a un esque, junto de las nuevas técnicas de vanguardia anhela comunicar. Inmerso en aguas procelosas, aparece Sinfonía en negro (1969), inicio de un nuevo y extenso proceso de reestética. Para Balada, las técnicas de vanguardia no resultaban válidas por sí mismas. Eran sin duda un medio, un gran medio, pero no un fin. La música de los sesenta parecía hambrienta de ese halo de energía humana capaz de translas estatuas de Miguel Ángel en algo vivo. El asesinato de Martin Luther King le llevó a bucear en el mundo de la música emanada directamente de la tierra, arrostrada ante el sentimiento del individuo, de sus aspiraciones y sus deudas.

Del conflicto ético que se produjo entre la filosofía anarquisy el capitalismo feroz surgió otra de sus claves creativas: la permanente repercusión de los grandes problemas éticos en su producción. Guerra, tiranía, desigualdad, codicia... todo empapa bajo las notas. Así, aquella María Sabina (1969) cargada de fuerza expresiva y denuncia, le llevó a su primer trabajo sobre texto inédito. Al otro lado de la mesa se situó Camilo José Cela, el primero de muchos grandes escritores con los que Balada ha trabajado con más o menos fortuna pero siempre con profesionalidad y sintonía. El estreno esfue una monumental batalla que escaldó a Cela e inmás si cabe, a Balada.

Los años 70 se inician con la llegada del compositor a la ciudel acero, Pittsburgh, en calidad de profesor de compoFue Carnegie Mellon University la que le vistió con traje de catedrático y la que se prestigia anualmente con su presencia. Cada curso, jóvenes compositores de todo el mundo acuden a sus clases haciendo de Leonardo Balada símbolo de excelencia educativa. También la ciudad insla Steel Symphony (1972), dedicada a la orquesta de la ciudad y una de las mejores del país. Allí, Balada inició un proceso de explotación extrema de los recursos sonoros del gran conjunto. La sinfonía en sus manos se colorea de manera singular. El control de los recursos tímbricos y un trabajo motívico que no abunda en el desarrollo lineal, cala marca del compositor catalán. Ya asentado en Estados Unidos y junto a su segunda mujer, Joan, regresa a España más a menudo y comprueba que la salud musical de aquel país maltrecho de hacía quince años mejora ostensiSu música suena en las actividades del ALEA de Luis de Pablo, y en las orquestas nacionales. Pero de algún modo Pittsburgh le ofrece las ventajas de un retiro espiritiempo para componer, pocas distracciones y libertad de movimientos. Las posibilidades de regreso no son tan fuertes como su independencia. Pero su estilo y su particuvisión de la cultura española le hacen el más nacional de los compositores de su generación.

Semejantes ventajas le sumergen de lleno en un segundo proceso de reflexión estética que concluirá en 1975. Dos obras contendrán las claves de su creación posterior, sus Homenaje a Casals y Homenaje a Sarasate presentan la tervía, que si bien posee sus características propias, se complementa con la anterior. La necesidad de comunicay esa expresividad madura que debía humanizar su esse topa con las melodías surgidas del folclore. Pero no nos llamemos a engaños, Balada no se inspira en el folclore y simplemente lo orquesta. Ese internacionalismo étnico y subjetivo toma como base argumental la filtración y desmade la melodía popular, a la que se priva de su aspecto lúdico y etnográfico, quedándose con lo que hay de esencia humana en ella. Pero el estilo de Balada no cambia de manera sustancial. Su trabajo motívico mantiene sus cabásicas: explosión de texturas, trabajo motívico por formantes identificados y planteamientos globales en virtud de la generación de movimiento según la alternancia esencial de tensión-relajación, forte-piano. La única diferendesde entonces radica en que el material de construcción se basa en melodías que manan del fondo de la tierra y del ser humano.

Deplorando el manierismo, como creador incansable, se deja llevar por sus inspiraciones y los nuevos retos. Así surNo-Res (1974), cantata agnóstica y medioambiental, y Torquemada (1980), donde los aspectos emocionales de denuncia al extremismo religioso de la inquisición generan aún hoy en día un mensaje trascendente. En 1982, el Sunday Times, diario de mayor tirada en Estados Unidos, saludó a Leonardo Balada como uno de los compositores más impordel momento. Dicho reconocimiento llegaba al tiemque su primera ópera, Hangman, Hangman! (1982). El problema de la escena, que tantos cadáveres exquisitos ha dejado durante los últimos cincuenta años, partía de la adde unas reglas del juego. La pretensión de cambiar un género desde dentro produjo inevitablemente frustraciones y abandonos en la vanguardia. Balada firmó su contrato con la ópera comprometiéndose a no alterar sus bases esenciaa cambio de poder contar historias que funcionasen. Así, se han ido sucediendo los títulos y los éxitos que llevaron a cumplir el sueño del estreno en el Liceu con Cristóbal Colón (1989), con textos de Antonio Gala. Aquel viaje operístico gozó de una repercusión mundial, pero también topó con la vergüenza ridícula de lo doméstico. De cualquier modo, Balada continuó aplicando su estilo y lo filtra convenienteen busca de la comunicación como garante, fiel a la validez atemporal de la relación música-texto. Pero como siempre suele suceder en estos casos, lo mejor está por llegar.

No cabe duda que conforme nos acercamos al tiempo acnuestras apreciaciones de las cosas se difuminan entre las brumas de cada mañana. La estética de ese internacioétnico subjetivo, que ha ocupado a Balada duranlos últimos treinta años, parece está sometido de nuevo a un complejo proceso de reflexión. Un proyecto operístico fallido fue el responsable de un tránsito pausado que en la actualidad se va corporeizando en una nueva vía creativa. Pero cada proceso de reflexión estética no ha producido en Balada un borrón y cuenta nueva (salvo quizá el primero), sino que ha supuesto la adhesión de todo lo que de fructíha disfrutado en cada una de las etapas anteriores. Así, Balada comenzó a elaborar una teoría estética basada en un surrealismo con tintes muy particulares. En esta ocasión su revolución no proviene directamente del trabajo motísino de la secuencia de desarrollo de dichos motivos. Con perfiles claros y definidos, Balada recupera melodías reconocibles y toma de ellas su elemento más definitorio y sintético, ya sea un intervalo como en el caso de Spiritual (2002), o el inicio de una canción, Sinfonía nº 6, Sinfonía de las penas (2005), para proceder a una casi imperceptible transformación que no implica sólo a la melodía sino al resto de parámetros, logrando que una melodía mozartiana mute en sardana gracias a ese proceso sutil en Prague Sinfonietta (2003). Pero, sin duda, es Diario de sueños (1995) la primepiedra de toque para esta evolución hacia un particular Surrealismo que se culmina y se autogenera en la sugerenópera Faust-bal, de próximo estreno en el Teatro Real de Madrid con textos de Fernando Arrabal.

En el siglo XXI, Balada se ha abierto a un universo de una madurez estética extraordinaria que no va reñida con una pérdida de productividad. Con una gran cantidad de su múllenando las estanterías de las tiendas especializadas de todo el mundo (gracias a su contrato con el sello discoNaxos), Balada es hoy en día un compositor de talla y reconocimiento mundiales. Asiste desde la lejanía, y con la sonrisa puesta, a las disputas domésticas entre iguales preservando su independencia y su libertad. Una segunda juventud le sobreviene al creador catalán en sus primeros setenta y cinco años con un estilo asentado, de respiración pausada y con altas dosis de intencionalidad en cada una de las nuevas inspiraciones. Él continúa componiendo en la mejor tradición del artista indeleble. Sus obras son perpero se hacen de todos cuando las escuchamos con interés, porque tenemos la certeza de que están compuestas sólo para nosotros.

Retrato sonoro a tres

No es Leonardo Balada un autor que haya frecuentado en muchas ocasiones el género camerístico. Su pensamiento musical encuentra en la gran orquesta la horma de su zaaunque sus acercamientos a la literatura camerística son una caja de sorpresas. Hoy acompañaremos a Balada por algunos de los caminos que han marcado su universo creaNos asomaremos al canto esperanzado del espiritual al tiempo que nos apostaremos en las trincheras del frente redel 36 de la mano de las Brigadas Internacionales. Finalmente, Diario de sueños nos mostrará la poética persode un surrealismo luminoso y apasionante.

Para Balada el uso de materiales preexistentes no es un fin, sino un medio. No compila, recrea; no armoniza, filtra. Elimina todo lo que de trivial pudiera tener una melodía poy lo convierte en aporía, en máxima, en esencia poéEl creador se mueve en el filo de la navaja, negocia las curvas en el punto justo en el que una melodía, por bella y sencilla, corre el peligro de seducirnos. Tal es la invitación de Spiritual (2002) y Caprichos nº 3 (2005), obras ambas adaptadas desde originales concertísticos. Por el contrario, Diario de sueños, obra de génesis y creación original para trío de violín, violonchelo y piano, es un ejercicio mucho más abstracto. Música que avanza sin retorno posible y que mantiene la cordura con un motivo que reafirma la certeza del yo. En suma, Balada funda con esta obra su propio suparticular, mediterráneo, poético y daliniano.
Siendo en origen parte del Concierto para violonchelo y ornº 2 (2001), Spiritual es, sin duda, uno de los regalos que el catálogo penúltimo de Balada nos ofrece. Su material surge directamente del primer movimiento del concierto, siendo completada la versión que aquí nos reúne en sepde 2002. Tanto la obra como el concierto están deal violonchelista Michael Sanderling. En Spiritual, Balada nos presenta un cello evocadoramente humano y para ello toma como pretexto un espiritual negro que inshondamente y que trasciende límites convirtiéndose en canto vital. La titánica labor de encerrar la orquesta dentro de los límites del piano es para Balada un alarde técnico.

En Spiritual, el compositor elabora su concepto de etnicisubjetiva con una melodía subdivida en dos semifrases. Ambas se despliegan por toda la obra procurando siempre mantener su identidad básica, pero siempre contenidas por técnicas compositivas contemporáneas. Sin desarrollos trala obra se inicia con un despliegue de acordes en los cuales quedan insertas las notas nucleares de la escala modal del espiritual. La irrupción del cello, con cuartos de tono y suspirantes glissandi, presenta ya desde el inicio ese factor de canto humano inherente a este tipo de melodías, mientras que el piano acompaña y consolida el proceso de desarrollo que tiene al ritmo como objeto. La obra avanza de forma palpable tomando por momentos las veredas del jazz, pero contrapesada por el discurso más contemporáneo.
  
También Caprichos nº 3 (2005) surge fruto de una adapLa obra original, para violín y orquesta de cámara, fue estrenada y dedicada al violinista Andrés Cárdenes. La obra evoluciona en función de sus cinco breves movimiencada uno de ellos inspirado en una melodía surgida de las trincheras de la Guerra Civil española. Los movimientos impares tienen como pretexto melodías sacadas del acervo popular español, mientras que los pares recuerdan cantos de voluntarios extranjeros. La obra se enmarca en un ciclo que, bajo el título de Caprichos, Leonardo Balada inició en 2003 y que hoy en día continúa.

En La plaza del pueblo, nos encontramos ante una adaptade la canción popular El café de Chinitas, muy conocipor la armonización llevada a cabo por Federico García Lorca. El movimiento se inicia con un ostinato rítmico que genera un clima eléctrico y dramático. Del motivo sólo se elabora su primera semifrase y pronto se funde con un motianterior de acordes que ascienden por terceras y cuartas. Con In memoriam, Balada nos presenta el primer homenaje a la internacionalidad de las brigadas. Para este recuerdo reuna melodía que originalmente surgió de la resistenfrente a los nazis -Die Moorsoldaten (Los soldados del pantano) fue escrita y estrenada en el campo de concentrade Börgermoor (Alemania) en agosto de 1933- . Está capor su naturaleza de progresión armónica, bajo un pulso permanente de semicorcheas en continuo ascenso desde el Do 3 y hasta el último Do 6 (paradoja numérica del año 36). En Si me quieres escribir, un compás de amalgama, adaptado a la naturaleza de la conocida melodía, inicia el movimiento con la particularidad de ser enunciado por pardel piano. Al contrario que con el movimiento precedente, el componente descendente es prioritario. Con Lamento, el homenaje penetra en un clima de profunda añoranza graa la melodía irlandesa The Bantrys girl lament. Popular como pocas, la melodía ha tenido una larga vida y no potítulos. Su historia en la Guerra Civil estuvo ligada a la XV Brigada Internacional, Batallón Lincoln, y los restos de un batallón irlandés derrotado y asimilado. La canción orise convirtió en Jarama Valley y en manos de Balada se ensimisma hasta la pura emoción. Finalmente una Jota es la encargada de concluir la obra. Se trata de una nueva visita de Balada al ritmo y a la estructura melódica de esta forma, que queda al servicio de una escritura flexible y virtuosa donde el violín elabora y dialoga con el piano en un final brillante y diáfano.

En la segunda parte, Balada comparte con nosotros su Diario de sueños, creación de 1995 (revisada en 1998) encardel Centro para la Difusión de la Música Contemporánea (CDMC). La obra fue estrenada en el Encontre de Com-positors de Palma de Mallorca por el Trío Artis en septiemde 1997. Ya el título onírico nos transporta a un universo particular en el cual determinadas células sonoras, que no se presentan como estructuras cerradas sino como episoincontrolados, comienzan un anárquico fluir por las materias del sueño. Los desarrollos de estos episodios son graduales y nunca reiterativos, conduciendo al oyente a esnuevos desde sutiles procesos de transición soldados por la nota Si. Las perfiladas relaciones tímbricas provocan que los dos instrumentos de arco mantengan siempre su incon respecto al piano. Estructuralmente la obra se podría dividir en secciones diferenciadas por espacios soparticulares donde se dan cita la comedia, lo grotesco, lo sentimental, lo bailable o lo oscuro en una suerte de gran fresco onírico. Como hilo conductor aparecen una serie de células motívicas que sirven de soldadura entre las seccioAsí el primer motivo, una pequeña escala ascendente en semifusas se encarga de transportarnos a los distintos estadel sueño, referencia del yo permanente y protagonista inevitable de cada sueño. Poco después el segundo motivo, más rítmico y con aspiración de hocquetus, es el encargado de soplar hacia cada uno de los horizontes del sueño.

Pero dejemos que cada cual se identifique y se mantenga alerta, que haga suya la música de este viaje a lo más prode cada uno, pues de una cosa podemos estar seguros: Balada ha compuesto cada una de estas obras pensando en cada uno de nosotros. Esa es una de las verdades del arte.

CATÁLOGO SELECCIONADO DE OBRAS

1961 Suite nº1 (12') Guitarra. Encargo y estreno, N. Yepes,
New York. Ed.: Columbia Music Co.
1962 Concerto for Cello and nine players ( 15') Encargo
de Gaspar Cassadó. Estr. N. Rosen y Pittsburgh
New Music Ensemble. Ed.: General Music-EMI.
1965 Concierto para guitarra y orquesta nº1 . Encargo
y estreno N. Yepes, Orquesta Filarmónica de Ma-
drid, Odón Alonso, dir. Ed.: General Music - EMI;
repr. G. Schirmer Inc.
1966 Guernica (11') Orquesta. Estr. New Orleans Philar-
monic, W. Torkanowsky, director. Grab.: CD. New
World Records; CD Naxos Records. Ed.: EMI;
repr. G. Schirmer Inc.
Geometrías nº 1 ( 9') Fl, Ob, Cl, Fg, Tpt, Perc. Estr.
Festival Barcelona, dir. Franco Gil. Grab.: CD
Albany Records. Ed.: General Music-EMI.
1967 Analogías (7') Guitarra. Encargo y estreno N. Yepes.
Grab.: LP, N. Yepes, Deutsche Grammophon. Ed.:
Beteca Music.
1968 Sinfonía en Negro Homenaje a Martin Luther King)
Orquesta. Encargo, estreno y grabación, Or-
questa RTVE, E. Gª Asensio, dir. CD Albany
Records-Troy. Ed.: General Music-EMI; repr.
G. Schirmer Inc.
1969 María Sabina versión íntegra - 35 vers. reducida)
Tragifonía para narradores, coro mixto y orques-
ta. Texto: C. J. Cela. Estr. Carnegie Hall, New
York (1970), San Francisco (reducción) L. Balada,
dir. Grab.: CD Naxos Records. Ed.: G. Schirmer.15
1970 Las moradas Coro y conjunto instrumental.
Encargo Bellas Artes (Madrid). Estr. Ávila.
Ed.: Unión Musical Española.
1972 Persistencias, Sinfonía concertante para guitarra
y orquesta (22') Encargo y estreno, N. Yepes,
O.N.E., Madrid y Tokyo. J. López-Cobos, dir.
Ed.: G. Schirmer.
Steel Symphony (19') Estr. Pittsburgh Symphony
Orchestra, D. Johannos, dir. Grab.: P.S.O.,
L. Maazel, dir. CD New World Records.
Ed.: G. Schirmer Inc.
Cumbres. Sinfonía breve para Banda. (13') Estr.:
Carnegie Hall, New York. Carnegie Mellon Band.
Grab.: CD Albany Records-Troy. Ed.: General
Music-EMI.
Elementalis (7') Órgano. Encargo. Dirección Gral.
Bellas Artes (Madrid). Estr. Palau de la Música
Catalana, Barcelona, M. Torrent. Ed.: G. Schirmer.
1974 Ponce de León (24') Narrador y orquesta. Estreno
José Ferrer, narrador, New Orleans Philhar.
Werner Torkanowsky, dir. Ed.: Belwin-Mills;
repr. G. Schirmer.
Concierto para piano, viento y percusión (15')
Encargo Carnegie Mellon Univ. Estr. Carnegie
Hall, New York Carnegie Mellon Wind. Ensble.,
H. Franklyn, pno. R.Strange, dir.. Grab.: CD New
World Records. Ed.: G. Schirmer Inc.
No-Res (40') Tragifonía para narrador, coro mixto y
orquesta. Encargo Fundación. Juan March.
Estreno Palau Música, O.B.C y Coro Nacional de
España, L. Foster, dir. Grab.: CD Naxos Records.
Ed.: G. Schirmer Inc.
Apuntes (12') Cuarteto de guitarras. Premio
Concurso Internacional "Ciudad de Zaragoza".
Estr. Quartet Tarrago. Grab.: CD Quantum
Records, Paris. Ed.: G. Schirmer.16
1975 Homenaje a Casals Orquesta. Premio Ciudad de
Barcelona 1976. Estr. P.S.O., D. Johanos, dir. Grab.:
CD Albany Records; Naxos Records. Ed.:
G. Schirmer Inc.
Homenaje a Sarasate (7') Orquesta. Premio Ciudad
de Barcelona 1976. Estr. P.S.O. Grab.: Albany
Records; Naxos Records. Ed.: G. Schirmer Inc.
1976 Concierto para cuatro guitarras y orquesta (19')
Encargo y estreno Tarrago Quartet, O.B.C .,
A. Ros-Marbà, dir. Grab.: CD Naxos Records.
Ed.: G. Schirmer.
Three transparencies of a Bach Prelude (12')
Violoncello y piano. Encargo Bellas Artes,
Madrid. Estr. Corostola, Vlc. Grab.: LP Grenadilla
Records. Ed.: G. Schirmer.
1977 Tres anécdotas- Concertino para castañuelas y
orquesta (10') Encargo y estreno, L. Tena,
Philharmonia Orchestra de Londres, Andrew
Davies, dir. Ed.: G. Schirmer Inc.
Transparency of a Chopins First Ballade (10')
Piano. Encargo, Dartmouth College. Estr. A. di
Bonaventura. Grab.: CD, New World Records.
Ed.: G. Schirmer.
1979 Preludis obstinants (9') Piano. Encargo y estreno,
Alicia de Larrocha. Ed.: G. Schirmer.
1980 Torquemada (25') Barítono, coro y conjunto instru-
mental. Texto de L. Balada. Encargo R.N.E.
Estr. Pittsburgh. Grab.: CD New World Records.
Ed.: G. Schirmer.
1982 Hangman, Hangman! (50') Opera de cámara en un
acto (libreto de L. Balada en inglés, castellano y
catalán). Estr. Festival Internacional de Barcelo-
na. Ed.: G. Schirmer. Grab.: CD Naxos Records.
Ed.: G. Schirmer.17
1984 Zapata Ópera en dos actos. Encargo de la San
Diego Opera. (en inglés). Ed.: Beteca Music.
1986 Cristóbal Colón (120') Ópera en dos actos. Libreto
de A. Gala. Encargo, Gobierno de España. Estr.
Gran Teatre del Liceu, Barcelona, con J. Carreras
y M. Caballé. 1989. Ed.: Beteca Music.
1991 Divertimentos (15') Orquesta de cuerdas. Encargo
CDMC-Madrid. Estr. Royal College of Music
String Ensemble. Londres. Grab.: CD Albany
Records; CD Naxos Records. Ed.: Beteca Music.
1992 Celebración (13') Orquesta. Encargo 'Concert Mil.
lenari. Estr. Orquesta Sinfónica de Praga, Jiri
Belohlavek, dir. Grab.: CD Naxos Records.
Ed.: Beteca Music.
Sinfonía nº 4 "Lausanne" (17') Orquesta. Encargo
y estreno, Orquesta Cámara de Lausanne.
J. López-Cobos, dir. Grab.: CD Albany Records-
Troy; CD Naxos Records. Ed.: Beteca Music.
1993 Música para oboe y orquesta. Lamento por el
Seno de la Tierra (22') Encargo y estreno P.S.O.,
L. Maazel, dir. C. de Almeida, oboísta. Grab.: CD
New World Records. Ed.: Beteca Music.
1995 Diario de sueños (22') Vln., Vlc., Pno. Encargo
CDMC. Estr. Trío Artis, Encontre Internacional
de Compositors, Palma Mallorca. Ed.: Beteca
Music.
1996 La muerte de Colón (1h 45 min.) Ópera en dos
actos. Encargo del National Endowment for
the Arts, Washington D.C. y Caja de Madrid.
Libreto de L. Balada. Estr. versión concierto
Carnegie Mellon Opera, Robert Page, dir.,
Ed.: Beteca Music.18
1997 The Town of Greed de cámara tragicómica
secuela de Hangman, Hangman!
(ca. 35'). Libreto de L. Balada sobre una idea de
L.Balada y A. Midani. Estr. Teatro de la Zarzuela,
Madrid, 2007. Grab.: CD Naxos Records.
Ed.: Beteca Music.
1998 Folk Dreams (19') Suite orquestal en 3 movimientos
Line and Thunder-Shadows-Ecos. Estr. Orquesta
Sinfónica Nacional de Irlanda, Colman Pearce,
dir. Grab.: CD Naxos Records. Ed.: Beteca Music.
1999 Concierto para piano y orquesta Nº 3 (20') Estr.
Rosa Torres Pardo, pno. y Orquesta Sinfónica
Radio Berlin, R. Frühbeck, dir., 2000. Grab.: CD
Naxos. Ed.: Beteca Music.
2000 Passacaglia (10') Orquesta. Encargo y estreno,
Concurso Internacional de Dirección - Orquesta
de Cadaqués, Neville Marriner, dir. Grab.: CD
Naxos Records. Ed..: Tritó S.L.
2001 Concierto para cello y orquesta nº 2, New Orleans
(19') Estr. 2002, Berlín por la Orquesta Sinfónica
de la Radio de Berlín, M. Sanderling cello,
R. Frühbeck de Burgos, dir. Grab.: CD Naxos
Records. Ed.: Beteca Music.
Dionisio: in memoriam (30') Narrador, coro y
orquesta. Textos de Dionisio Ridruejo. Encargo y
estreno, Festival de Otoño de Soria. Ed.: Beteca
Music.
2003 Sinfonía nº 5 "American" (23') Orquesta. Encargo
y estreno P.S.O., H. Graf, dir. Grab.: CD Naxos
Records. Ed.: Beteca Music.
Prague Sinfonietta (10') Orquesta. Encargo
y estreno, Festival Internacional de Torroella,
Czech Sinfonietta, Ch. McMunroe, dir. Grab.: CD
Naxos Records. Ed.: Beteca Music.19
Caprichos Nº 1 Guitarra y orquesta de cuerda
o cuarteto de cuerda. Encargo del Austin
Classical Guitar Society. Estr. 2006, Eliot Fisk,
guitarra y Cuarteto Miró. Ed.: Beteca Music.
2004 Caprichos Nº 2 (14') Violín y orquesta de cuerda o
cuarteto de cuerda y arpa. Ed.: Beteca Music.
Contrastes (6') Piano. Encargo del Concurso
Internacional de Piano Ciudad de Jaén de 2005.
Ed.: Beteca Music.
2005 Caprichos Nº 3 (dedicado a las Brigadas Interna-
cionales) (23') Violín y orquesta de cámara.
Estr. 2005, A. Cárdenes y la Pittsburgh
Symphony Chamber Orchestra. Ed.: Beteca
Music.
Sinfonía nº 6 "Sinfonía de las penas" (23') Orques-
ta. Encargo y estreno O.B.C. Ed.: Beteca Music.
2006 Concierto para tres cellos y orquesta "Concierto
Alemán" (23') Encargo y estreno, M. Sanderling,
Orquesta Sinfónica de la Radio de Berlin. Ed.:
Beteca Music.
Voices nº 2 (8') Coro a cappella. Estreno Coral de
Cámara de Pamplona. Ed.: Beteca Music.
Una pequeña música nocturna en Harlem (12')
Encargo y estreno Hungarian Chamber
Symphony Orchestra, Alberto Santana, dir.
Ed.: Beteca Music.
Caprichos nº 4 "Quasi Jazz". (25') Contrabajo y
orquesta. Encargo y estreno, Pennsylvania Arts
Council, J. Turner y P. S. Chamber Orchestra,
A. Cárdenes, dir. 2008. Ed.: Beteca Music.
2007 Faust-bal Ópera en dos actos. Libreto Fernando
Arrabal. Encargo Teatro Real de Madrid.
Ed.: Beteca Music.20
BIBLIOGRAFÍA SOBRE LEONARDO BALADA
AAVV.
Voz: "Balada Leonardo", edición internacional de Whos Who in Music.
Cambridge, Great Britain.

____ : Programa para Hangman, Hangman! y The Town of
Greed, Teatro de la Zarzuela de Madrid, 2007.

____ : Estreno mundial de Zapata (Imágenes para
orquesta), de Leonardo Balada, entrevista en
"Revista Ritmo" nº 588, mayo de 1988, año LIX,
pág. 18.

Balada, Leonardo
Carnegie Mellon University, catálogo y ensayo, 1982.

Cureses, Marta
Voz: "Balada, Leonardo", Vol II, pág. 74-79; en
(Casares, Emilio, dir.): Diccionario de la Música
Española e Hispanoamericana. 10 vols. Madrid,
SGAE, 2002. ISBN (obra completa):84-8048-303-2.

Eircson, Raymond
Concert Brass Quintet, en "The New York Times",
20 de marzo, 1980.

Marco, Tomás
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Iniciada en 1986, el Aula de (Re)estrenos ofrece obras de compositores españoles que, por las razones que fueren, no son fácilmente escuchables después de su estreno, provocando en ocasiones la práctica "desaparición" de muchas composiciones que probablemente no lo merezcan.

El Aula de (Re)estrenos no se limita solamente a la reposición de obras más o menos antiguas, sino que es también un marco en el que se presentan por primera vez en Madrid composiciones recientes ya estrenadas en otros sitios, o incluso no estrenadas. Todos los audios de las Aulas anteriores, junto a los programas de mano, las fotografías y otros materiales relacionados, se encuentran accesibles en Clamor. Biblioteca Digital de Música Española


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