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Ciclos de Miércoles:

Introducción

El 29 de noviembre de 1930 se presentó en la Residencia de Estudiantes de Madrid un Grupo de jóvenes compositores (de entre 24 y 35 años de edad) como representantes de lo que ellos mismos denominaron "música moderna" española. Este Grupo, conocido posteriormente en la historiografía musical como Grupo de los Ocho o Grupo de Madrid, estuva formado por Salvador Bacarisse (1898-1963), Fernando Remacha (1898-1984), Gustavo Pittaluga (1906-1975), Julián Bautista (1901-1961), Juan José Mantecón (1895-1964), Rosa García Ascot (1902-2002) y los hermanos Halffter: Rodolfo (1900-1987) y Ernesto (1905-1989). La historia de la música tradicionalmente se había contado, hasta esa fecha, a partir de grandes nombres: grandes compositores que representaban y resumían toda una época. En España encontramos esa tradición en figuras como las de Isaac Albéniz, Enrique Granados o Manuel de Falla. La novedad aquí radica en que, por primera vez, un Grupo de autores se unió con ideales estéticos comunes para mostrar sus obras de manera conjunta. A partir de ese momento, la crítica e historiografía musical tuvieron que posicionarse ante el hecho de que un Grupo de compositores pudiera representar una época.

Tras la guerra, la vida de estos autores discurrió por caminos distintos y separados geográficamente. Rodolfo Halffter y Rosa García Ascot se exiliaron a México, Julián Bautista se marchó a Buenos Aires y Salvador Bacarisse lo hizo a París. Gustavo Pittaluga, desde Washington, viajó a diversos países de América Latina: Cuba, Chile, Argentina, Brasil, Venezuela y México, mientras que Fernando Remacha tuvo un dramático "exilio interior" en su Tudela natal (Navarra), al igual que Juan José Mantecón, quien se apartó del mundo musical de la capital y se dedicó a dar clases particulares de música en su domicilio de Madrid. Por su parte, Ernesto Halffter continuó viviendo en Portugal (donde ya se había instalado antes de la guerra), desde el que tuvo un contacto cordial con el régimen franquista, dedicándose, durante años, a finalizar Atlántida, obra póstuma de su maestro Manuel de Falla. Sin embargo, los años en los que se enmarcan estos conciertos son anteriores a la Guerra Civil: prácticamente todas las partituras que en él aparecen son de la década de los años veinte, periodo fundamental para el desarrollo del lenguaje musical de estos jóvenes autores.

Además de obras de los citados autores, en este ciclo se incluyen algunas piezas de compositores cercanos al Grupo que dibujan el panorama de manera más completa. Aparecen así partituras de Adolfo Salazar (1890-1958), mentor intelectual del Grupo en los primeros años, Óscar Esplá (1889-1976), compositor que, junto a Manuel de Falla, fue un referente para estos jóvenes compositores, y Jesús de Bal y Gay (1905-1993), quien, por su estética musical y entorno (era el coordinador de la programación musical en la Residencia de Estudiantes de Madrid), podría pertenecer también al Grupo, aunque nunca participó en sus actividades.

A pesar de las diferencias en los detalles, que serán destacadas en las notas a los diferentes programas que componen este ciclo, la mayor parte de las partituras que compusieron estos autores parten de una estética común. Algunos de los elementos fundamentales de unión son la búsqueda de una belleza clásica, la intrascendencia, la simplicidad, la ausencia de elementos grandilocuentes propios de la estética romántica y la ausencia de la idea de desarrollo temático en la organización formal de las distintas obras. Aunque estos compositores no realizaron muchas actividades en conjunto, y a pesar de que las distintas vicisitudes político-históricas provocaron una evolución en sus carreras que impiden poder hablar de Grupo como tal mucho más allá del propio concierto de presentación, lo cierto es que, en un determinado momento de la historia, estos autores se presentaron en un mismo acto, y que, su obra, sin necesidad de ser mitificada o sobredimensionada, ofrece un panorama significativo de lo que era la modernidad musical en el Madrid de la época.

Bajo esta perspectiva es como aparece el Grupo de los Ocho vertebrando el presente ciclo de conciertos. Desde su actividad como Grupo, en torno a 1929-1931, apenas si se ha vuelto a tener en consideración a estos ocho autores en su conjunto, por lo que este ciclo supone, en gran medida, un reencuentro de los compositores. Las circunstancias políticas, la Guerra Civil española y el señalado exilio hicieron desaparecer a algunos de estos autores del panorama musical español y su actividad como Grupo quedó prácticamente borrada de las distintas historias de la música.

Lugares de encuentro

Para comprender el nacimiento del Grupo debemos aproximarnos a dos espacios fundamentales del Madrid de la época: la Residencia de Estudiantes y la emisora Unión Radio; así como a dos personas importantes para la modernidad musical madrileña del momento: Adolfo Salazar y Manuel de Falla. Sobre todos ellos flota una idea básica en la gestación del Grupo y en la propia revitalización de la sociedad del momento: la juventud. La idea de que sólo la fuerza de la juventud podría renovar el mundo político-cultural español cobró especial fuerza en estos años, idea que planea sobre la propia recepción de las obras de estos compositores. La mayor parte de las obras que aparecen en este ciclo están escritas por jóvenes que rondan los veinte años de edad.

Aunque ninguno de los integrantes del Grupo fue miembro de la Residencia de Estudiantes, la institución sirvió como lugar de encuentro entre sus componentes. En los conciertos de esta institución se presentaron por primera vez las obras de Juan José Mantecón y los hermanos Halffter. Allí los Halffter fueron presentados a Adolfo Salazar. Al piano Pleyel de la Residencia se sentaban a tocar Lorca, Gerardo Diego y Ernesto Halffter para hacer "competiciones" de música popular; en definitiva, el centro era un lugar de encuentro para los jóvenes modernos de Madrid, por lo que no extraña que fuera la Residencia de Estudiantes el espacio elegido por el Grupo para presentarse al público madrileño. La propia institución representaba unos ideales cercanos a la estética de la nueva música: juventud, modernidad, deporte y un cierto dandismo en sus formas y costumbres.

En la Residencia de Estudiantes, además, tuvieron lugar dos conferencias-concierto de Poulenc y Milhaud que muy probablemente animaron a los propios compositores españoles a presentarse como Grupo. Darius Milhaud, el 20 de abril de 1929, ofreció una conferencia bajo el título "Las tendencias de la joven música francesa contemporánea"; y Francis Poulenc, en abril de 1930, ofreció otra con un título bastante similar: "Las tendencias de la música francesa contemporánea". Estas dos conferencias debieron motivar fuertemente a los jóvenes creadores en Madrid para realizar, en noviembre de 1930, la suya propia sobre la música moderna en España.

Por otro lado, la emisora Unión Radio fue un espacio incluso más importante que la Residencia para el encuentro y gestación del Grupo. Desde 1926 (sólo dos años después de la inauguración de la emisora), el encargado de las actividades musicales de Unión Radio fue Salvador Bacarisse. En estos primeros años la radio funcionaba casi a manera de "caja de música", y aunque la mayor parte de la música que se emitía no era moderna, lo cierto es que Bacarisse consiguió hacer un pequeño hueco en la emisora para interpretar música propia y de sus compañeros de Grupo. Se conservan incluso materiales gráficos con miembros del Grupo en los despachos de la emisora.

Por último, y en menor medida, hay que citar otros dos espacios relacionados con la gestación del Grupo: el Conservatorio de Música y Declamación de Madrid y el Club Femenino Lyceum. En el Conservatorio se conocieron y estudiaron juntos tres de los ocho compositores del Grupo: Fernando Remacha, Salvador Bacarisse y Julián Bautista. En el Club Femenino Lyceum, un espacio gestionado por mujeres donde tuvieron lugar algunas actividades relacionadas con la vanguardia (como la polémica conferencia de Alberti, que jocosamente narra en sus memorias), tuvo lugar en junio de 1930, cinco meses antes del concierto en la Residencia, una conferencia-concierto con música de seis de los futuros ocho miembros del Grupo. En este acto, que podemos denominar concierto pre-presentación, intervinieron: Juan José Mantecón, Gustavo Pittaluga, Salvador Bacarisse, Julián Bautista, Fernando Remacha y Rodolfo Halffter. No es de extrañar que los dos compositores que faltaron fueran Rosa García Ascot y Ernesto Halffter, ya que ambos mantuvieron una relación especial con el Grupo, aunque por distintas razones. Rosa García Ascot apenas había compuesto obras en 1930 y, en realidad, era considerada más pianista que compositora. Por su parte, Ernesto Halffter, en 1930, era el joven compositor más reconocido e interpretado en Madrid, al que incluso la Orquesta del Palacio de la Música le dedicó un concierto íntegro con sus obras en 1927. Ernesto, en estos años, contaba con el apoyo caluroso y entusiasta del crítico más influyente del periodo, Adolfo Salazar, por lo que no necesita de la publicidad del resto de sus compañeros para dar a conocer sus composiciones.

Adolfo Salazar y Manuel de Falla

Como se ha destacado anteriormente, Adolfo Salazar y Manuel de Falla fueron referencias estéticas imprescindibles en la creación de un ideario común para estos compositores. Adolfo Salazar, desde las columnas del periódico El Sol, fue un crítico básico en la introducción, a principios de siglo xx, de las vanguardias europeas (fundamentalmente Debussy, Ravel y Stravinsky). En sus textos Salazar marcó el camino que debían seguir los jóvenes compositores, quienes, fundamentalmente en la década de 1920, leían sus críticas y comentarios musicales con gran detenimiento. El problema de Salazar con el Grupo fue su exclusivismo y amor sin límites hacia la figura de Ernesto Halffter. El crítico que pudo legitimar a estos compositores mediante sus influyentes crónicas en El Sol en realidad nunca se preocupó del Grupo como tal y centró toda su labor de propaganda en encumbrar a Ernesto Halffter. Este hecho, unido a su moderada posición tras el estallido de la Guerra, terminó provocando polémicas y problemas con el resto de los miembros. La crítica de Salazar a partir de la década de 1930 dejó progresivamente de tener la influencia de la que había gozado en los años anteriores, pero aún así resulta un personaje fundamental para comprender la línea estética de los compositores del Grupo en sus primeros años.

Por último, Manuel de Falla será el gran referente de estos compositores. Su nacionalismo universalista, el neoclasicismo de obras como El retablo de maese Pedro y El Concerto para clave, fueron ejemplos esenciales seguidos por los jóvenes compositores. Además, existió una relación directa entre Falla y algunos miembros del Grupo como Ernesto Halffter y Rosa García Ascot, ambos alumnos particulares del compositor durante estos años.

La mayor parte de las obras incluidas en este ciclo de conciertos están fechadas, como ya se ha destacado, en la década de los veinte, años básicos para el desarrollo de una nueva estética y lenguaje musical en Madrid. Aunque el concierto de presentación del Grupo tuvo lugar en 1930, en él se interpretaron fundamentalmente obras de la década anterior, por lo que más que el inicio de una etapa, este concierto hay que analizarlo como la culminación de una época de renovación e innovación del lenguaje musical que tuvo lugar en la década anterior.

SELECCIÓN BIBLIOGRÁFICA

- Carol A. Hess, Manuel de Falla and modernism in Spain, 1898-1936.

Chicago, The University of Chicago, 2001.

- María Palacios, La renovación musical en Madrid durante la

dictadura de Primo de Rivera: El Grupo de los Ocho (1923-1931).

Madrid, Sociedad Española de Musicología, 2008.

- Adolfo Salazar, Música y músicos de hoy. Madrid, Editorial Mundo

Latino, [1928].

- La música en la Generación del 27: homenaje a Lorca, 1915-1939,

Comisario de la Exposición: Emilio Casares Rodicio. Madrid,

Instituto Nacional de Artes Escénicas y de la Música, [1986].

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