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Ciclos de Miércoles:

Introducción

György Ligeti nació en Diciosanmartin (hoy Tirnaveni), en la Transilvania húngara (hoy rumana) el 28 de mayo de 1923. En este año que ahora finaliza toda la Europa musical ha celebrado con múltiples actividades y conciertos el setenta aniversario del compositor nacionalizado austríaco, uno de los creadores más importantes de la música de nuestro siglo. Parece, pues, una excelente ocasión para escuchar algunas de sus músicas, no demasiado frecuentes entre nosotros, recuperando algunas de sus obras juveniles y ofreciendo el estreno en España de algunas de las más recientes, como los últimos Estudios pianísticos.

Ligeti fue un músico desconocido mientras permaneció en su Hungría natal. Apenas instalado en Viena (1956), y tras empaparse en las nuevas corrientes de la música europea, una sola obra (Apparitions, 1959), presentada en el Festival de la SIMC celebrado en Colonia en 1960, le colocó en el vértice de todas las miradas. Con otra obra orquestal, Atmosphéres, estrenada en el Festival de Donaueschingen en 1961, instaló su nombre en el repertorio de la música contemporánea. Desde entonces, no ha dejado de componer y de enseñar en los más prestigiosos foros, comenzando con los famosos cursos de Darmstadt.Obras como el Requiem (1965), Lux aeterna (1966), Lontano (1967), su Segundo cuarteto (1968) o la música teatral Le grand macabre (1978) son ya parte indispensable del patrimonio musical de nuestra época.

En este breve ciclo podremos repasar, a través de la integral escrita para piano solo, piano a cuatro manos,dos pianos, y clave, todas las etapas estilísticas de Ligeti.

De su etapa juvenil, que coincide con sus estudios de composición en el Conservatorio de Kolozsvar con el profesor Farkas, escucharemos tres obras para piano a cuatro manos: El Allegro (1942?), la Heiterer Marsch (Marcha alegre, de 1942) y el Estudio polifónico de 1943.

De su etapa húngara (tras el final de la primera guerra mundial y hasta 1956 en que marcha a Viena), años en los que se gradúa en la Escuela Nacional de Música de Budapest (1949) donde luego es profesor de Armonía, Contrapunto y Análisis desde 1950, oiremos los dos Caprichos de 1947 y la Invención de 1948 (para piano solo), la Sonatina y las Drei Hochzeitstänze (Tres Danzas nupciales) escritas para piano a cuatro manos en 1950, y, sobre todo, las once piezas recogidas en el título de Música Ricercata (1951-1953), verdadero resumen de todo lo anterior y una de las más importantes obras del autor y de la música pianística de su tiempo.

De su etapa austríaca (en realidad, germánica internacional), que es la que le ha situado en la cúspide de la música de nuestro tiempo, escucharemos las tres obras destinadas al clave: Continuum (1968), Passacaglia ungherese y Hungarian Rock, ambas de 1978. Y el resto de la obra pianística: Las Drei Stücke (Tres piezas) para dos pianos de 1976, y la colección completa de los Doce Estudios pianísticos, es decir el bien conocido Primer cuaderno (1 a 6) de 1985, y el Segundo cuaderno, que comenzó a escribir en 1988 (Estudios 7 y 8), siguió luego en 1989 y 1990 (Estudios 9 y 12) y ha completado este mismo año (Estudios 10 y 11).

En resumen, más de medio siglo de actividad creativa, desde las primeras obras influidas por los nacionalistas, de Musorgsky a Bartok y Kodaly; las de su etapa de Budapest en la que, a través del Bartok más abstracto, Stravinsky o Alban Berg (Suite lírica) logra un oficio ya muy personal; y las de su larga y aún no finalizada etapa austríaca en la que entronca con la nueva música europea sin perder un ápice de su personalidad.

Este conjunto de obras constituyen todo lo que ha escrito Ligeti para tecla y cuerda. Hemos sentido la tentación de programar también las cuatro obras organísticas (tres, en realidad, puesto que el Omaggio a Frescobaldi es una transcripción del nº 11 de Música Ricercata), pero diversas dificultades técnicas nos lo han impedido.

En algunos catálogos antiguos aparecen también dos obras triples que nos han planteado algunos problemas de identificación. Los Drei Objekte de 1976, para dos pianos, son en realidad las Drei Stücke con otro título pero el mismo contenido. Y las Trois Bagatelles de 1961, publicadas en Ligetidokument (ed. O. Nordwall, Estocolmo, 1968), constituyen en realidad una pequeña broma a los seguidores de Cage y a la moda del " happening". Dedicadas a David Tudor, la primera consiste en una única nota (do sostenido grave de mano izquierda) que con la indicación de «dolcissimo» y la precisión metronómica de corchea = 40-48, dura lo que el intérprete desee. La segunda es aún más escueta: silencio absoluto, pero "molto espresivo" y "l'istesso tempo"(a la misma velocidad). La tercera, por fin, tiene idéntico contenido pero a un tempo "Più lento" y con un gran calderón (lunga!) final. Si el intérprete se encuentra inspirado, puede ofrecer una cuarta bagatela como propina: también silenciosa, pero recuperando el " tempo primo"... Como el Poema sinfónico para 100 metrónomos, de 1962, se trata de bondadosas ironías sobre ciertos excesos de la vanguardia que, no sin el interés por observar sus resultados en el oyente, Ligeti desecha luego para proseguir su camino. Tienen tal vez sentido en otros contextos, pero no en el marco del pequeño ciclo que hemos organizado para festejar el setenta aniversario de uno de los clásicos del siglo XX.

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