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Lunes Temáticos: Sevilla 1550. La vihuela y el Nuevo Mundo

Introducción

Sevilla constituyó en el siglo XVI un núcleo fundamental en la música española, tanto en la creación como en la edición, a la vez que el canal privilegiado de comunicación con el Nuevo Mundo americano, recientemente descubierto. La vihuela, que tuvo su cultivo más intenso en esa centruria, pronto se difundiría a Hispanoamérica. El concierto propone recrear la vida musical sevillana de esa etapa en aquella época a través del repertorio para este instrumento.

La asunción tradicional de situar uno de los dos períodos dorados de la historia de la música española en la polifonía vocal religiosa del siglo XVI (el otro sería el nacionalismo de comienzos del siglo XX) se asienta, en alguna medida, en el papel central que tuvo Sevilla en esa centuria. Pese a que esta visión puede aceptar matices, es indudable que la ciudad hispalense fue entonces un núcleo extraordinario de creación musical. Francisco Guerrero y Cristóbal de Morales –dos de los compositores que junto a Tomás Luis de Victoria conforman el triunvirato de polifonistas clásicos– estuvieron estrechamente vinculados a su catedral en la que se asentaba una de las capillas de música mejor nutrida de la península (además de referente organizativo para las catedrales novohispanas). Por su parte, los vihuelistas Alonso Mudarra y Miguel de Fuenllana imprimieron en Sevilla los Tres libros de música en cifras para vihuela (1546) y la Orphénica lyra (1554), respectivamente, confirmando el papel protagonista que entonces tenía la ciudad como centro de edición musical; también en estos años vieron aquí la luz las Sacrae cantiones de Guerrero y la Recopilación de sonetos y villancicos de Vásquez, entre otras colecciones musicales. Pero además, Sevilla era, sobre todo, el canal privilegiado de comunicación con el aún inexplorado Nuevo Mundo, lugar de partida de intérpretes, compositores y constructores de instrumentos que buscaban fortuna en los inmensos territorios americanos.

Este concierto propone recrear la vida musical sevillana de esta etapa de esplendor a través del repertorio para vihuela, instrumento usado en España y pronto difundido en Hispanoamérica, que tuvo su cultivo más intenso en las décadas centrales del siglo XVI, antes de su declive en la centuria siguiente. La vihuela estaba entonces íntimamente asociada a los entornos cortesanos y aristocráticos, como medio de expresión refinada y culta, tañida tanto por intérpretes profesionales como por miembros de la alta sociedad. Los únicos dos instrumentos originales conocidos en la actualidad hacen poca justicia a la popularidad de la que entonces gozó.

El repertorio contenido en los libros de Fuenllana y Mudarra, ejes centrales de este concierto, encarna a la perfección los tres usos principales de la vihuela: obras a solo genuinamente concebidas para este instrumento, arreglos de composiciones vocales y obras para voz con acompañamiento de vihuela. El primer grupo se compone de fantasías y tientos, en las que a partir de una escritura contrapuntística se exploran las posibilidades idiomáticas del instrumento. Posiblemente sea la Fantasía que contrahaze la harpa en la manera de Ludovico de Mudarra la obra de este repertorio más conocida hoy, una recreación del estilo improvisado que tanto practicarían los vihuelistas. A este grupo se añaden las “intabulaciones” –por utilizar el término de la época– de obras vocales, tan intensamente cultivado por Fuenllana. En su Orphénica lyra aparecen más de un centenar de estos arreglos en los que suele evitar ornamentos que "ocultan la sustancia de la música", salvo en aquellas ocasiones en las que explícitamente el título indica una glosa o variación, como ocurre con la obra sobre la chanson Tan que vivray del francés Sermisy. Las fuentes que inspiraron a Fuenllana abarcan géneros y compositores muy variados, configurando un ramillete escogido de flores selectas: misas de Morales, fabordones de Guerrero, motetes de Josquin, Gombert y Willaert, ensaladas de Flecha y villanescas de Vásquez, por citar sólo algunas de la representadas en este concierto. Junto a Fuenllana y Mudarra, los libros impresos de Luis de Milán, Enríquez de Valderrábano, Esteban Daza, Diego Pisador y Luis de Narváez conforman el grueso del repertorio destinado a la vihuela renacentista, cuya delicada sonoridad contiene ecos lejanos de la cultura musical del siglo XVI sevillano.

Fecha: 5 octubre 2009
Lugar: Salón de actos de la Fundación Juan March
Hora: 19:00 horas
Intérpretes:
Entrada libre

CICLO: El sonido de las ciudades

Programa en PDF de "El sonido de las ciudades"

Programa del ciclo:

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