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Lunes Temáticos: Florencia 1600. La "nueva música"

Introducción

En el año 1600, año  que marca el comienzo del barroco en la historia de la música, y en la ciudad de Florencia, se sitúa la “invención”  de la ópera y la consolidación de un nuevo género: las canciones para solista con acompañamiento instrumental.  Ambas innovaciones están estrechamente relacionadas con  la labor intelectual y cultural llevada a cabo por la “Camerata fiorentina”, una academia integrada por filólogos, intérpretes, compositores y eruditos en distintas disciplinas. El programa de este concierto ofrece algunas muestras de aquel esplendor.

Que el año 1600 haya sido tomado emblemáticamente como el comienzo del período barroco en la historia de la música se debe, en buena medida, a lo que entonces ocurrió en Florencia. En torno al cambio de siglo, allí surgieron dos innovaciones trascendentales. Por un lado, la “invención” de la ópera, un espectáculo que combinaba música, escena y teatro, siendo Euridice de Jacopo Peri, representada el 6 de octubre de 1600 en el Palacio Pitti de la familia Medici, la primera conservada íntegramente. Por otro, la consolidación de un género nuevo como las canciones para voz solista con acompañamiento instrumental, de las que este concierto ofrece una selecta representación. Le nuove musiche de Giulio Caccini, publicada en Florencia en 1601, es uno de los primeros ejemplos de colección de canciones solistas, continuada en 1614 por otra del mismo autor titulada Nuove musiche, e nuova maniera di scriverle. Cambios sustanciales se estaban entonces fraguando en Florencia.

La obra de Peri y Caccini, y la de otros contemporáneos activos en esta ciudad como Emilio de'Cavalieri, Segismundo d’India y Francesa Caccini –hija de Giulio y una de las pocas mujeres compositoras de este período de la que conocemos su obra–, presentan rasgos que contrastan marcadamente con el estilo renacentista. Las principales novedades contenidas en estas obras son: la expansión del estilo recitativo, el cifrado del bajo instrumental conocido como “bajo continuo”, mayor énfasis en la recreación musical de las emociones expresadas por el texto poético, una mayor demanda técnica con pasajes virtuosísticos, un sentido más dramático de la música y, por último, predominio de las relaciones armónicas que prefiguran un cierto sentido tonal (en detrimento de las relaciones contrapuntísticas y la modalidad de la etapa anterior). Que los compositores florentinos eran plenamente consientes del cambio que estaban provocando no sólo lo confirman los títulos de sus colecciones, sino también las encendidas polémicas de los teóricos, quienes acuñan los términos prima prattica, vinculado a la etapa anterior, por oposición a la seconda prattica, cuyo máximo representante sería Claudio Monteverdi, activo en estos mismos años en Mantua y en Venecia.

Este ambiente innovador encabezado por Florencia está estrechamente relacionado con las actividades intelectuales y culturales de la llamada “Camerata fiorentina”, una academia promovida por el conde Giovanni de'Bardi en la que participaban filólogos, intérpretes, compositores y eruditos en distintas disciplinas. Uno de sus objetivos principales era la recuperación de la música griega, un ideal que, forzados por la ausencia de partituras de la Antigüedad, sólo podía acometerse en el plano intelectual. El resultado musical más notorio de estas especulaciones teóricas es el estilo recitativo, una especie de entonación hablada en la que la voz modula, frasea y adorna con total libertad el sentido y la emoción de cada palabra. Más que recuperar la Antigüedad musical, la recreación de los supuestos modelos clásicos llevaron a Bardi, Peri, Caccini y sus colegas a crear un nuevo estilo compositivo.

El programa se completa con interludios instrumentales de danzas típicas de la época y composiciones a partir de la melodía más conocida en Florencia durante estos años, la llamada Aria di Firenze, también conocida como Ballo del Gran Duca. Tomada casi como himno de la ciudad, esta melodía de origen popular fue objeto de decenas de obras que la tomaban como base –entre otros, de Kapsberger, Frescobaldi, Buonamente y Millioni–, en un juego en el que el oyente se recreaba al reconocer la famosa melodía al tiempo que descubría las novedades que cada compositor proponía. Todavía en el siglo XVIII, esta melodía seguía apareciendo en manuscritos de música instrumental por varios países europeos, un testimonio elocuente del recuerdo de la “nueva música” gestada en Florencia en torno a 1600.

Fecha: 2 noviembre 2009
Lugar: Salón de actos de la Fundación Juan March
Hora: 19:00 horas
Intérpretes:
Entrada libre

CICLO: El sonido de las ciudades

Programa en PDF de "El sonido de las ciudades"

Programa del ciclo:

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