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Lunes Temáticos: Versalles 1670. Música para el Rey Sol

Introducción

Bajo el reinado de Luis XIV, el Rey Sol, Francia fue una potencia no sólo  política y cultural sino también cultural. En torno a su corte de Versalles la música alcanzó  un inusitado esplendor. Allí  se creó una de las primeras orquestas de la historia, bajo la dirección de J. B. Lully, y  el clavicémbalo se convirtió en el instrumento emblema de la música de cámara francesa.
Pese a que, con la excepción del siglo XIX, el clavicémbalo ha ocu¬pado un lugar de peso en la historia de la música europea desde el siglo XVI, en pocos momentos como en Francia durante la segunda mitad del siglo XVII su cultivo alcanzó cotas tan refinadas. Bajo el dominio de Luis XIV (1638-1715), el Rey Sol, Francia se convirtió en una potencia no sólo en el terreno político y militar, sino también en el cultural. La proyección europea del poder absolutista francés tuvo en el complejo palaciego de Versalles su mejor representación, estableciendo allí la capital no oficial del reino. En el ámbito particular de la música, el establecimiento en la corte de una de las primeras orquestas de la historia bajo dirección del todopoderoso Jean Baptiste Lully, la creación de un género teatral específicamente francés como la tragédie lyrique y la escritura idiomática y sutilmente ornamentada del clavicémbalo son quizá los rasgos que mejor caracterizan esta etapa de esplendor barroco musical francés.

Entre aproximadamente 1660 y 1690 convivieron dos generaciones de clavecinistas-compositores que hicieron de este instrumento el emblema de la música de cámara francesa. Su principal logro fue la explotación musical del potencial sonoro y técnico de este refinado instrumento antes de que entrara en competencia con el pianoforte (batalla que a la postre perdería). Jacques Champion de Chambonnières, Louis Couperin y Jean Henry D'Anglebert fallecen en el mismo periodo en que nacen François Couperin (1668-1733) y Jean-Philippe Rameau (1683-1764), representantes de la prodigiosa etapa final del clavicémbalo francés. Que durante el reinado del Rey Sol el cultivo de este instrumento estaba íntimamente asociado con los exclusivos círculos cortesanos lo demuestran las propias trayectorias de estos compositores. Chambonnières es nombrado “gentilhomme de la Chambre du Roy”, siendo sustituido en 1662 por su discípulo D’Anglebert después de que éste hubiera sido el clavecinista del Duque de Orleáns (hermano de Luis XIV). Por su parte, Louis Couperin, patriarca de una extensa familia de músicos, compaginó su posición como organista en la iglesia de Saint-Gervais con la de músico de cuerda en la corte. También Ennemond Gaultier (primo del más famoso Denis Gaultier) había desarrollado su labor compositiva en entornos palaciegos, más centrado en el laúd que en el clavicémbalo.

La colección de Pièces fue el género habitual en la composición para clave a solo, una especie de suite formada por varios movimientos de danza, aunque ahora destinados a la escucha íntima más que al acompañamiento del baile. La secuencia de movimientos dentro de las Pièces responde a unos patrones determinados. Es casi obligado comenzar la serie con un preludio escrito en estilo improvisado o directamente non mesuré (es decir, fijando en el pautado sólo la armonía y dejando a criterio del intérprete la duración de las notas), con la función de preparar al oyente y servir de calentamiento para el intérprete. También es un rasgo compartido cerrar la obra con una chacona o un pasacalles, caracterizadas por construirse sobre un bajo rítmico de pocos compases repetido constantemente mientras la música incrementa la tensión para culminar con éxito la suite. Entre ambos extremos, se suceden distintos movimientos como allemandas, courantes, sarabandas y gigas, cada uno con un ritmo y tempo particulares que proporcionan el necesario contraste, al tiempo que comparten tonalidad –y en ocasiones células motívicas– para garantizar la coherencia. Con la excepción de las Pièces de clavecin de D’Anglebert, impresas en París en 1689, la producción de esta generación de compositores se preservó en manuscritos, de los que un importante número no han llegado hasta la actualidad. Los conservados muestran en toda su dimensión el delicado mundo del clavicémbalo cuando Versalles aspiraba a ser el centro del orbe.
Fecha: 14 diciembre 2009
Lugar: Salón de actos de la Fundación Juan March
Hora: 19:00 horas
Intérpretes:
Entrada libre

CICLO: El sonido de las ciudades

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