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Lunes Temáticos: París 1900. El auge de las vanguardias

Introducción

En pocos períodos de la historia hubo tanta concentración de artistas extraordinarios como ocurrió en París en la transición del siglo XIX al XX. Al esplendor de la vida musical parisina se unió  el contacto que se estableció entre creadores de distintas disciplinas, hasta hacer de la capital francesa la cuna de buena parte de las vanguardias artísticas.
A la búsqueda de nuevos caminos creativos que rompieran las normas establecidas, se afincaron en la ciudad pintores, escritores, poetas, bailarines, compositores e intérpretes de orígenes muy diversos, entre los cuales había una nutrida representación española encabezada por Manuel de Falla, amigo de Claude Debussy y Maurice Ravel. Este intenso espíritu de renovación creadora –comparable en esos momentos sólo con Viena– se asentaba tanto en una política cultural típicamente francesa de generoso apoyo a la música como medio de identidad, como en el fomento constante de las autoridades a la innovación y el progreso en general, siendo los mejores ejemplos las Exposiciones Universales de 1878, 1889 y 1900 y la Torre Eiffel, el logro tecnológico más famoso del momento. La vida musical parisina se sustentaba en las tres instituciones musicales más importantes del país, la Opéra, la Opéra-Comique y el Conservatorio, junto a las más de 160 asociaciones musicales documentadas en 1900 que organizaban conciertos y recitales, en los que también tenían cabida los estrenos. Varias de estas asociaciones se dedicaban prioritariamente a la difusión del cuarteto de cuerda, como la Société des Quatuors Populaires o la Société des Quatuors Modernes.

El estreno del Cuarteto en Sol menor (1893) de Debussy en el marco de la Société Nationale de Musique, con la que Ravel también mantendría ciertos vínculos, supuso una de las primeras apariciones públicas del compositor. El evento pasó más bien desapercibido, lo cual no impidió que el compositor planeara un segundo cuarteto que no llegó a componer. Este primer y único cuarteto, alejado ya de la influencia wagneriana, deja patentes algunos de los rasgos que marcarían su estilo: creación de texturas vaporosas y aéreas evocadas por el impresionismo pictórico como en el tercer movimiento, una especie de continuo fluir musical que difumina la organización formal presente en los cuatro movimientos, y un uso ocasional de ritmos muy marcados, como en el segundo movimiento. El impulso de la modalidad de cierta inspiración oriental como sistema compositivo se vio además estimulado por el acceso del joven Debussy a músicas no occidentales en las Exposiciones Universales.

Ravel, como Debussy, sólo compuso un cuarteto de cuerda, en 1902-03, quizá debido a un deseo por desprenderse de la herencia decimonónica que tanta importancia había dado a este género. Es significativo que su obra camerística emplee pocos géneros clásicos: tres sonatas y un trío con piano, además de este cuarteto. Los paralelismos con el cuarteto de su compatriota son evidentes: similar sonoridad, uso compartido de técnicas cíclicas y empleo novedoso de la modalidad. La influencia de César Franck y Gabriel Fauré en la producción temprana de Debussy y Ravel fue otro aspecto que, en un primer momento, unió a estos compositores. Sin embargo, el cuarteto de Ravel contiene algunos rasgos propios como una articulación de los movimientos definida aquí con mayor claridad y el uso colorista del tritono, como ocurre en el primer movimiento. El programa se completa con dos obras del francés Marcel Samuel-Rousseau, hoy muy poco conocido.

Pero la auténtica novedad que representaba París en estos años era el contacto de artistas de distintas disciplinas, provocando insólitos cruces estéticos: las técnicas pictóricas impresionistas inspiran a los compositores, los ambientes imaginados por la poesía son imitados en cuadros y composiciones, y el ritmo marcado de la música condiciona los movimientos de la danza. Esta particular mezcolanza de creadores, quienes en ocasiones entablaron estrechas relaciones de amistad, hizo de París la cuna de buena parte de las vanguardias artísticas.
Fecha: 5 abril 2010
Lugar: Salón de actos de la Fundación Juan March
Hora: 19:00 horas
Intérpretes:
Entrada libre

CICLO: El sonido de las ciudades

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