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Lunes Temáticos: Stabat Mater dolorosa

Introducción

Stabat Mater dolorosa

La descripción del amoroso dolor de la Virgen a los pies de su hijo agonizante en la cruz, fue pronto la base para obras musicales, primero como una secuencia en canto llano y luego en distintas versiones polifónicas.

La tradición compositiva del Stabat Mater se asienta sobre un poema homónimo de autoría dudosa, pero generalmente atribuido al franciscano Jacopone da Todi († 1306). La descripción del amoroso dolor de la Virgen a los pies de su hijo agonizante en la cruz, fue pronto la base para obras musicales, primero como una secuencia en canto llano y luego en distintas versiones polifónicas como las de Josquin dez Prez o Giovanni Pierluigi da Palestrina. Pero no sería hasta 1727 cuando, por intermediación de Benedicto XIII, se incorporó oficialmente al Misal Romano, como parte de la celebración de los Siete Dolores el último viernes de Cuaresma. Esto explica que fuera durante el siglo XVIII cuando el Stabat Mater tuvo su mayor cultivo, particularmente en Italia. Frente al uso típico en Roma de una gran masa polifónica, propia de la grandilocuencia y majestuosidad de las celebraciones papales, en Nápoles fue común una disposición más reducida e íntima, formada por una o dos voces con acompañamiento de violines y continuo. La convivencia de estas dos aproximaciones al género tienen su mejor ejemplo en el Stabat Mater para diez voces y continuo, compuesto por Domenico Scarlatti entre, 1715 y 1719, como maestro de la romana Capella Giulia; y el Stabat Mater para dos voces con violines y continuo, de Giovanni Battista Pergolesi (1710-1736). Este último fue compuesto en Nápoles poco antes de morir, con solo 26 años de edad, a petición de una adinerada cofradía de nobles, para su celebración anual en la Iglesia de Santa María de los Dolores.

La fama que Pergolesi adquirió con su Stabat Mater fue inmediata, algo que contribuyó a la expansión y consolidación del género. Publicado en Londres en 1749, dio lugar a multitud de reimpresiones posteriores y a numerosos arreglos, incluyendo uno del propio Bach. El rasgo estilístico más característico de la composición, de luminosa melancolía y sosegada tristeza, aparece en los compases del inicio: una sucesión de punzantes disonancias de segunda que resuelven en cascada. Es llamativo que este mismo recurso contrapuntístico ya estuviera presente en la obra de su antecesor napolitano Francesco Provenzale, como una especie de marca típicamente napolitana.

La cantata Agrippina condotta a morire de Haendel data de su breve pero intenso periodo en Italia (1707-1710), que tanto sirvió para moldear su posterior estilo compositivo. La obra se basa en un episodio de la Antigüedad clásica tan frecuente en la escena musical de la época: tras envenenar a su marido, el emperador Claudio, Agrippina logra el ascenso de su hijo Nerón para, al final, ser ella misma asesinada por la nueva mujer de éste, recién coronado emperador. Esta truculenta trama permite al compositor desplegar la amplia retórica musical del barroco asociada al dolor, la traición y la muerte reflejada en tonalidades menores.
Fecha: 15 noviembre 2010
Lugar: Salón de actos de la Fundación Juan March
Hora: 19:00 horas
Intérpretes:
Entrada libre

CICLO: Músicas para el buen morir

Programa en PDF de "Músicas para el buen morir"

Programa del ciclo:

  • (I) Réquiem (1) (4 octubre)
    • Schola Antiqua. Director: Juan Carlos Asensio
    • El Oficio de Difuntos en el ritual gregoriano
  • (II) Stabat Mater dolorosa (15 noviembre)
    • Contrasto Armonico. Director: Marco Vitale
    • Obras de G. F. Haendel, F. M. Veracini y G. B. Pergolesi
  • (III) Memento mori (13 diciembre)
    • Herman Stinders, clave
    • Obras de J. G. Walther, J. J. Froberger, J. Pachelbel, A. de Cabezón, L. Couperin, D. Gaultier, S. L. Weiss y S. Scheidt
  • (IV) Réquiem (2) (10 enero)
    • Música Ficta. Raúl Mallavibarrena, director
    • Responsorios de Tinieblas, de Tomás Luis de Victoria
  • (V) Dies Irae (7 febrero)
    • Raúl Prieto, órgano
    • Obras de C. Franck, J. Reubke, M. Reger y J. S. Bach
  • (VI) Réquiem (3) (7 marzo)
    • Cuarteto Voce (Cécile Roubin, violín; Sarah Dayan, violín; Guillaume Becker, viola; y Florian Frère, violonchelo)
    • Requiem en Re menor KV 626, de W. A. Mozart (arreglo de Peter Lichtenthal)
  • (VII) Tombeau. In memóriam (4 abril)
    • Ana Guijarro, piano
    • Obras de C. Debussy, M. de Falla, J. Rodrigo, M. Castillo y M. Ravel
  • (y VIII) Lamentos (9 mayo)
    • Ensemble Laboratorio 600 (Giuseppe de Vittorio, tenor; Ilaria Fantin, archilaúd; Katerina Comte El Ghannudi, arpa; y Franco Pavan, tiorba)
    • Obras de C. Milanuzzi, G. A. Colonna, G. G. Kapsperger, L. Rossi, F. Provenzale y anónimos
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