2. Guitarra barroca (siglos XVII y XVIII)

En las décadas finales del siglo XVI la vihuela de mano fue perdiendo su privilegiado lugar en la sociedad española. Se impuso con fuerza un nuevo instrumento punteado que reunía características de la vihuela y de la guitarra de cuatro órdenes. Este nuevo instrumento era llamado generalmente guitarra, aunque con frecuencia aparece también como vihuela. Para evitar confusiones con otros modelos de guitarra, actualmente se ha adoptado la expresión guitarra barroca, porque tuvo su vigencia en la época que se conoce como Barroco (siglos XVII y gran parte del XVIII).

Los tres músicos (1616)
Diego Velázquez, Los tres músicos (1616).
Boca de una guitarra barroca
Boca de una guitarra barroca.
Matteo Sellas, 1630.

La característica diferencial más importante de la guitarra barroca respecto a otras guitarras históricas está en el número y la afinación de sus cuerdas. Normalmente se distribuían en cinco órdenes, todos dobles, salvo la prima. Los órdenes cuarto y quinto admitían afinaciones diversas combinando cuerdas graves (o bordones) y agudas. Estas eran las posibilidades más usadas:


Afinación con bordones
Afinación sin bordones

Es decir, el tañedor podía mezclar cuerdas graves y agudas o poner solo agudas en los órdenes quinto y cuarto. El primer encordado era más indicado para rasguear acompañando canciones, mientras en el segundo lucían mucho mejor las exquisiteces del estilo punteado. La proximidad de la afinación de las cuerdas sin bordones permitía la ejecu-ción de rápidas escalas en las que cada nota se pulsaba en una cuerda distinta produciendo un efecto parecido al arpa. Es la técnica conocida como «campanelas», que solo se puede realizar en la guitarra barroca. Muchas obras mezclaban los rasgueos con los «primores» peculiares del estilo barroco: trinos, temblores, ligados, etc.

La facilidad en el manejo hizo que la guitarra adquiriera una enorme popularidad en toda Europa, pero también provocó no pocas críticas de los espíritus más exigentes. Los guitarristas se convirtieron en defensores de la perfección de su instrumento, de modo que en sus tratados abundan los argumentos a favor, no siempre con razones de peso. La guitarra podía estar presente igual en un bodegón sevillano que en una fiesta galante de cualquier corte europea.

El Concierto
Hieronimus Janssens, El Concierto (c. 1670).

2.1 Gaspar Sanz (1640-1710). Pasacalles por la E

El impreso guitarrístico más importante en España fue la Instrucción de música sobre la guitarra española (Zaragoza, 1674), del aragonés Gaspar Sanz, que proporciona no solo una completa información sobre el rasgueado, sino sobre todo una extensa y valiosa colección de composiciones para guitarra punteada. Entre ellas hay músicas de danza (pavana, gallarda, españoleta, jácaras, etc.), canciones populares, preludios, fugas y una buena colección de pasacalles. Los pasacalles no guardan relación con las rondas callejeras, sino que son series de diferencias sobre esquemas armónicos de cuatro compases. Eran de mucha utilidad para los tañedores acompañantes (por ejemplo, en el tea-tro), porque los guitarristas estaban obligados a improvisar en su instrumento algunos pasajes antes de que el cantante comenzase una canción, para facilitar su entrada en el tono y el tiempo adecuados.

El Pasacalles por la E está formado por 18 diferencias sobre un esquema de cuatro compases en la tonalidad de Re Menor. El sistema de acordes de la guitarra barroca asignaba a cada acorde una letra del abecedario. Al acorde de Re menor le corresponde la letra E, de ahí el título de este pasacalles. La obra comienza presentando en acordes los cuatro compases que constituyen el tema a desarrollar. Siguen después 17 diferencias que presentan una dificultad técnica ascendente.

El Pasacalles por la E

La transcripción que se ofrece en el enlace es una simple guía para poder seguir la cifra de la edición original, pero no representa con exactitud los sonidos producidos por la guitarra, puesto que estos dependen de cómo estén encordados los órdenes cuarto y quinto, con o sin bordones. En todo caso, conviene considerar que los sonidos de estos órdenes sonarán (también) en la octava aguda. Eso es lo que les permite realizar el efecto de las campanelas, presente sobre todo en las diferencias 13 y 14: en la escritura parece que hay saltos continuos, pero escuchamos líneas melódicas con una sonoridad parecida al arpa.


Partitura: Pasacalles por la E, de Gaspar Sanz

El Pasacalles por la EEl Pasacalles por la E

2.2 Santiago de Murcia (1673-1739). Folías gallegas

Santiago de Murcia fue maestro de guitarra de la reina María Luisa de Saboya, primera mujer de Felipe V, el rey que inaugura la dinastía Borbón en España. Por eso no es extraño que en sus colecciones incluya piezas de clara influencia francesa, aunque nunca olvida el repertorio de danzas y canciones típicamente españolas.


Costumbres de los españoles en Suramérica


Crónica manuscrita de Guaman Poma
Imágenes de la guitarra en América:
«Costumbres de los españoles en Suramérica» y «Crónica manuscrita de Guaman Poma».

Las Folías gallegas están copiadas en el Códice Saldívar IV, encontrado en la ciudad de León (Guanajuato, México), adonde fue llevado por algún viajero. Antes de la llegada de los españoles los instrumentos de cuerda eran desconocidos en el continente americano, pero su difusión fue rápida y profunda, de modo que en todos los países hay variantes populares derivadas de la guitarra.

Para saber más

En 1714 Santiago de Murcia publicó un libro titulado Resumen de acompañar la parte con la guitarra, que, además de ser uno de los mejores tratados de acompañamiento, contiene una apreciable colección de piezas de varios géneros.

Se han conservado también tres colecciones suyas manuscritas, dos en América y una en Gran Bretaña.

Las danzas populares fueron una de las fuentes de inspiración del repertorio guitarrístico. El carácter gallego de estas folías viene marcado, sobre todo, por la presencia de una nota repetida en el bajo, imitando al típico bordón de la gaita.


Actividad II.4: Folías Gallegas

Escucha la versión de John Rollins que, con peluca y sombrero al estilo de la época, las interpreta en una guitarra barroca: fíjate en los adornos de la tapa y la boca de la guitarra barroca que utiliza.

Sigue el comienzo en la partitura con ayuda de tu profesor y fíjate en la presencia de una nota repetida en el bajo imitando al típico bordón de la gaita; después, en una segunda audición, trata de seguir esa especie de bordón entonándolo con boca cerrada.
http://youtu.be/tQ6MSInklFY


Folías Gallegas
Folías Gallegas
Transcripción de Craigh H. Russell (comienzo)

2.3 Gaspar Sanz (1640-1710). Canarios

Desde mediados del siglo XV se tiene noticia de la llegada a la península de un baile característico de los aborígenes de las islas Canarias, importado por los esclavos que se vendían en Sevilla y Valencia. En su origen debió de ser un baile masculino, de movimientos ágiles y enérgicos, y en su rápida aclimatación europea siempre conservó algo de este carácter. Lo mencionan muchos escritores como Cervantes, Lope de Vega o Shakespeare. En la isla de La Palma ha pervivido hasta la actualidad con el nombre de «sirinoque».

La estructura musical de los Canarios de Sanz está formada por frases de cuatro compases, que siempre acaban en la tónica y se repiten, como en las series de diferencias escuchadas hasta aquí. El autor despliega toda clase de adornos y artificios técnicos, utilizando con soltura todo el mástil de la guitarra. Algunos de estos recursos, como las campanelas (diferencias 6 y 7), no funcionan bien en las versiones con la guitarra actual, porque la afinación grave de las cuerdas cuarta y quinta no lo permite.

Actividad II.5: Canarios

Escucha la versión de Xavier Díaz y sigue la partitura con ayuda de tu profesor:
http://youtu.be/79xtPKLyo_A

Mira unas versiones danzadas. Fíjate que el tempo es mucho más lento que en la versión instrumental:
http://youtu.be/jh-94sxuduI http://www.youtube.com/watch?v=3473OIl-xx4 http://www.youtube.com/watch?v=u01vr5IPofA


Canarios
Transcripción de J. J. Rey
CanariosCanarios
Los Canarios aparecen coreografiados ya en el primer tratado importante de danza impreso en Francia, la Orchesographie, de Thoinot Arbeau (1589).
Canarios

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