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Conciertos desde 1975

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  • Teobaldo Power
  • 1848 - 1884
  • Teobaldo Power

    Teobaldo Power Lugo-Viña nació en Santa Cruz de Tenerife el 6 de enero de 1848. Era el segundo hijo del matrimonio Bartolomé Power y Margarita Lugo-Viña. Su padre, compositor aficionado y funcionario del Gobierno Civil, fue el primer maestro de Teobaldo.
    Descendía don Bartolomé Power de una de las familias irlandesas que fueron asentándose en Canarias desde los tiempos de la dictadura de Cronwell, a mediados del siglo XVII, o después de la batalla de Culloden, en 1746, cuyos apellidos Sall, Madan, Meade, Kelly, Murphy, O'Donnell, Rusell, Cólogan, Creagh, Cullen..., han sonado en todo tipo de actividades en el Archipiélago Canario hasta nuestros días.
    Muy pronto reveló Teobaldo su capacidad para la música, como ejecutante y compositor. Una Polonesa-Mazurca publicada en la revista de Santa Cruz de Tenerife El Instructor y Recreo de las Damas (1858), y su presentación en las veladas musicales del pintor y músicoNicolás Alfaro (según noticias del estudioso de Power, Amaro Lefranc) así lo atestiguan.
    Pocos meses después, su padre fue trasladado a Barcelona. Teobaldo prosiguió sus estudios con el maestro Gabriel Balart (1824-1893 ), notable sinfonista y director de orquesta, autor también de óperas y zarzuelas. Su aprovechamiento fue tal que, en febrero de 1862, pudo trasladarse a París con una beca de la Diputación barcelonesa. Desde esa fecha hasta 1866, salvo breves venidas a España, Power estudia armonía, piano, contrapunto y fuga, con Elwert, Marmontel y Ambroise Thomas respectivamente. Obtiene premios y distinciones en las tres especialidades y el autor de Mignon escribe a su padre elogiosamente sobre el comportamiento y la capacidad del muchacho canario. "Me ha enseñado varias composiciones, entre otras algunas sinfónicas; ellas revelan notabilísimas disposiciones y hacen esperar que, si continúa sus estudios, llegará a ser un compositor distinguido, sobre todo en el género instrumental".
    El 27 de agosto de 1864 regresa Teobaldo Power a Santa Cruz de Tenerife, ofreciendo inmediatamente un concierto donde interpretaba obras de Hummel, Thalberg, Beethoven y una obertura, originalmente escrita para gran orquesta, con el título La Aurora, que había remitido desde París, con dedicatoria a la Diputación de Barcelona, el 31 de julio del año anterior.
    La Banda de Santa Cruz interpretó entonces esa misma obertura. A su retorno, de paso por la Península, camino de París, dio un recital en el teatro Principal de Barcelona, tocando, entre otras obras, con decisión y brío, la fantasía de Houtski El despertar del león, que levantó grandes aclamaciones. Acerca de su técnica, la prensa barcelonesa, al referirse a su versión de las Variaciones sobre un tema de Don Giovanni, de Thalberg, resaltaba "una facilidad que pocos igualarán, sin que dejase de surgir siempre límpido y expresivo el motivo que constantemente sostienen las variaciones" (A. Fargas y Soler en el Diario de Barcelona, citado por Subirá en el Anuario de Estudios Atlánticos I, 1955).
    Finalizados sus estudios en París en 1866, comienza para él una vida errabunda de concertista, que le lleva a Cuba en primer lugar. Su estilo como ejecutante es comparado al de los más grandes virtuosos de la época: Franz Liszt y Anton Rubinstein.
    Regresa a Europa pronto y le vemos en Francia, en Poitiers, dirigiendo una compañía de ópera en 1870. De esta época es su opereta francesa A Normand, Normand et demi, sobre un texto del escritor Denizet. Conservada la música y la letra de los cantables por su hijo José Power, el escritor Amaro Lefranc reconstruyó el texto y lo adaptó al castellano, estrenándose en el Teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife el 10 de enero de 1948 (con motivo del centenario del nacimiento del ilustre compositor), bajo el título A Normando, Normando y medio. No era este el primer intento lírico del músico tinerfeño, pues su amigo Francisco M. Pinto hizo referencia el año 1884, en su artículo necrológico sobre Power, a un intento frustrado de zarzuela juvenil, con libreto de Plácido Sansón.
    La guerra franco-prusiana devolvió a Power a España, instalándose en Madrid en 1870. En la capital española vive ocho años de feliz y fructífera bohemia, cultivando amistades, componiendo para piano, haciendo música de cámara con sus amigos.
    Los tiempos son difíciles para un músico como él y ha de ganarse la vida como pianista de café. En el Café del Prado, esquina a la calle de León, actúa junto al violinista y luego famoso compositor Tomás Bretón, y allí conoce al joven Isaac Albéniz.
    En 1873, junto a Fernández Grajal, Emilio Serrano y Bretón, solicita, sin éxito, ser pensionado en la Academia Española de Bellas Artes de Roma, privilegio que obtendría Ruperto Chapí.
    Tratando de romper el pequeño ambiente madrileño en el que ha ganado prestigio, pero no medios de subsistencia, hace algunas escapadas a París, pero su salud se resiente y, en diciembre de 1878, vuelve a Tenerife con la esperanza de mejorar gracias al clima. Y así sucede, a pesar de la actividad desarrollada en conciertos y en la fundación de una orquesta que será el origen de la Sociedad Filarmónica. Compone mucho en su refugio del monte de las Mercedes y trabaja en la elaboración de su obra didáctica El Arte del Piano, que aplicaría años después entre sus discípulos del Conservatorio de Madrid. Descansa y pasea por La Laguna -entonces tranquila y recogida- donde, como dice en un machadiano soneto Antonio Zerolo, "se escucha la mística armonía del órgano al pasar por Santa Clara en la tarde otoñal, lluviosa y fría".
    Recuperado, continúa su peregrinaje pianístico en la isla de Madeira y en Lisboa, donde el rey don Luis de Braganza le nombra pianista de cámara.
    Los acontecimientos se suceden con rapidez. Power se casa con su pariente Julia González Lugo-Viña el 7 de abril de 1879. Se establece una temporada en Málaga, donde su amigo el compositor Eduardo Ocón acaba de fundar el Conservatorio. Vuelve a Tenerife y el 5 de agosto de 1880, en la Sociedad Filarmónica, dirige el estreno de sus Cantos Canarios.
    Dos años después, en disputada, oposición, obtiene las plazas madrileñas de organista de la Real Capilla y profesor de piano del Conservatorio, entonces Escuela Nacional de Música y Declamación. Su clase de piano se convertirá, en los pocos meses que su quebrantada salud le permitirá ejercer la docencia, en un modelo de eficacia y renovación. Por allí pasará el pianista y compositor mallorquín Miquel Capllonch, luego profesor del gran Artur Rubinstein en Berlín.
    Su reputación madrileña aumentaba por momentos desde que tomara parte en los conciertos de la Unión Artístico Musical y de la Sociedad de Conciertos de Madrid, donde Mariano Vázquez dirigió en 1878 su Polonesa de concierto. Las editoriales madrileñas publican sus obras pianísticas, pero la tuberculosis acaba poco a poco con sus fuerzas. El 16 de mayo de 1884, en plena fiebre creadora, dejaba de existir, en su casa madrileña de la calle de las Rejas número 1, el ilustre músico tinerfeño. Sus restos mortales fueron trasladados en 1923 a su amada tierra natal, que él supo cantar con auténticos y encendidos acentos.
    Biografía fechada : V-1981.