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Conciertos desde 1975

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  • Julián Menéndez
  • Julián Menéndez
  • 1896 - 1975
  • Clarinetista y compositor, JULIAN MENÉNDEZ (Santander, 1895 (28-1) -Madrid, 1975 (30-XII)) ha disfrutado de una relevante posición en la vida musical de la villa y corte. Al tiempo, un bien ganado respeto entre el mundo profesional de su instrumento todavía pervive encendido en muchos de los que le conocieron, o, aún, valoran, en sí mismo, el legado teórico, pedagógico y compositivo dejado entre nosotros.

        Tenía sólo dos meses de vida cuando le trasladan a Bilbao donde, andados los años, recibiría sus primeras clases en la Academia de Música. Se emplea en el estudio del piano y solfeo con José Sáinz Barabe, clarinete con Pablo Fernández (13) y piano con E. Medel. Con doce años ingresaba en la Banda Municipal de Bilbao (donde permanecerá más de ocho años), y, poco después, llega a ocupar el puesto de clarinete solista en la Antigua Sociedad de Con- ciertos de esta villa. Amplia en Madrid sus estudios de clarinete con Emilio Vega (1914) y obtiene, por oposición y en fallo unánime del tribunal, con diecinueve años, plaza de clarinete en la entonces denominada, Banda Municipal de Madrid. Su formación se ve al tiempo felizmente valida- da al serle otorgado por el Real Conservatorio de Madrid un Primer Premio, broche a su formación académica.
    Miguel Yuste entonces Subdirector de la Banda Municipal (el Director era el Maestro Villa) y eminente clarinetista, fundamental en la historia reciente del desarrollo de este instrumento e nuestro país, se fijó en las dotes de este músico procedente del País Vasco y, de inmediato, se ocupa de su nombramiento como solista en el que permanece hasta su jubilación (1956). Durante dos años (circa) ocupó el puesto de Subdirector. Le fue otorgada la Medalla de Plata de la Ciudad en premio a los méritos acumulados al servicio de esta agrupación. Fue, asimismo, clarinete solista en las Orquesta Sinfónica del Maestro Arbós, Orquesta Filarmónica del Maestro Pérez Casas (su eterna contrincante) y Orquesta Sinfónica del Teatro Real... (14)

        Pluma en mano, Menéndez nos ha dejado una relevante producción, centrada en el clarinete, pero no únicamente. Son títulos de su catálogo Evocaciones (impresiones sinfónicas), Cuadros populares, Elegía a la Memoria del Maestro Arbós para violín y orquesta, la versión de concierto para banda de La polaca originalmente concebida como uno de sus seis estudios de concierto para clarinete y piano, El sauce (cuatro piezas características) o Las danzas españolas entre otras... Conocedor profundo de su instrumento se emplea en dejarle una literatura pedagógica y concertística: Seis estudios de con- cierto (Cuatro de ellos obras de concurso para la Banda), Solo de concierto, Introducción, andante y danza y su versión del Método de clarinete de Romero adaptado al sistema actual ya algunas de las nuevas técnicas creativas. La presencia de recursos compositivos de este siglo en varios de sus capítulos, especialmente en lo que se refiere al mundo tonal alterado post-romántico, y al modal, impresionista y polimodal (incluso plantea ejercicios sobre algún modo que coincide con alguno de los ejercitados por Messiaen) resulta ejemplar para las circunstancias históricas que le tocara vivir.


    (13) A quien dedica su Introducción, andante y danza
    (14) Según alguna fuente indirecta consultada llego a tocar con la Filarmónica de Berlín

        Los arreglos de música sinfónica para banda han sido el caballo de batalla de todas las bandas. MENÉNDEZ cuenta con un número superior al centenar. En él hallamos partituras de la envergadura de la Sinfonía Alpina de Strauss, La Gran Pascua Rusa de Rimsky Korsakov, o, Ruslán y Ludmila de Glinka, la comprometida transcripción de La oración del torero... Ojear y retener entre tus manos las treinta y seis partes numeradas (más tres de percusión), en que arregla de puño y letra original de MENÉNDEZ, diversas secciones de la Consagración de la Primavera de Stravinsky, refleja el grado de dedicación y profesionalidad que desarrolló, y al que, según se cuenta, no pudo sustraerse el propio autor Igor Stravinsky (15), reticente a este tipo de prácticas.