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Conciertos desde 1975

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  • Joaquín Rodrigo
  • Joaquín Rodrigo
  • 1901 - 1999
  • JOAQUÍN RODRIGO

    Joaquín Rodrigo nació en Sagunto (Valencia) el 22 de noviembre de 1901. Sin aparecer como niño prodigio, recibió sus primeras impresiones musicales, ayudado por lecturas y consejos, de los compositores y críticos López Chávarri y Gomá, cursando sus estudios de armonía y composición bajo la dirección de Francisco Antich.

    Después de hacerse notar brillantemente en Valencia con varios estrenos, Joaquín Rodrigo, siguiendo la tradición de los Albéniz, Falla y Turina, se traslada a París (1927) e ingresa en la Escuela Normal de Música, en la clase de composición de Paul Dukas, bajo cuya dirección estudia hasta 1932, llegando a ser uno de los alumnos predilectos del ilustre compositor. Por aquella época conoce a Manuel de Falla, cuyos consejos y amistad tenían que influir en su carrera.

    En 1928 conoce a la pianista Victoria Kamhi -profesora diplomada del Conservatorio de París, alumna del profesor Jorge Lalewicz en Viena y de Lazare Lévy y Ricardo Viñes en París-, con quien se casa en 1933 y la que se convertirá en su más asidua colaboradora.

    Joaquín Rodrigo llega a París con obras tan características de su estilo como la Zarabanda lejana, el Preludio al gallo mañanero, la cantiga Muy graciosa es la doncella. Desde el primer momento, el éxito del joven compositor es rotundo y decisivo.

    Vuelto a España, le es concedida, en 1934, la beca "Conde de Cartagena", que excepcionalmente conserva durante dos años, pudiendo así regresar a París, donde hace estudios de historia de la música con Maurice-Emmanuel en el Conservatorio Nacional, y con Pirro en la Sorbona.

    Joaquín Rodrigo se instala definitivamente en Madrid en 1939 y poco después da a conocer su Concierto de Aranjuez para guitarra y orquesta, que, estrenado con éxito delirante, le coloca en el primer plano de la música española. A partir de este momento, los estrenos de Joaquín Rodrigo constituyen verdaderos acontecimientos artísticos. Principales etapas de esta brillante carrera son: Canciones sobre textos castellanos (1941); Concierto Heroico para piano y orquesta, Premio Nacional (1942); Concierto de Estío para violín y orquesta (1944); Triptic de Mosen Cinto para voz y orquesta (1946); Ausencias de Dulcinea para bajo, cuatro sopranos y orquesta, Gran Premio Cervantes (1948); Concierto Galante para violonchelo y orquesta (1949); Cuatro Madrigales Amatorios, para voz y orquesta, encargo de la Orquesta de Louisville (1948); Concierto-Serenata para arpa y orquesta (1952); Fantasía para un Gentilhombre para guitarra y orquesta (1954); Pavana Real, ballet estrenado en el Liceo de Barcelona (1955); Concierto Madrigal para dos guitarras y orquesta (1966); Concierto Andaluz para cuatro guitarras y orquesta (1967); Himnos de los neófitos de Qumran para coro y pequeña orquesta (1965-75); Con Antonio Machado, canciones para canto y piano (1971), etc.

    Como conferenciante y pianista, Joaquín Rodrigo ha hecho, con brillante éxito, varias giras artísticas por casi toda Europa, Africa del Norte, Turquía, Hispanoamérica, Estados Unidos, Israel, Japón, México, etc. En el año 1%3 desarrolló un curso de Historia de la Música en la Universidad de Puerto Rico, y en 1970 enseñó en el Curso Internacional de Cascaes.

    Joaquín Rodrigo ha sido jefe de la Sección Musical de la Organización Nacional de Ciegos de España (1939), asesor musical de la Dirección General de Radiodifusión Española (1944), catedrático de Historia de la Música en la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid (1947), vicepresidente de la Sociedad Internacional de Música Contemporánea, SIMC, Sección Española (1954).

    En 1950 fue elegido por unanimidad miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

    En mayo de 1964 fue nombrado "doctor honoris causa" por la Universidad de Salamanca. En 1945 le fue concedida la Encomienda de Alfonso X el Sabio. En julio de 1953 obtuvo la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio. En 1960 recibió del Gobierno francés la Orden de "Officier des Arts et Lettres" y en 1963 la Orden de Caballero de la Legión de Honor. En 1966 obtuvo la Gran Cruz del Mérito Civil y la Medalla de Oro del Mérito en el Trabajo. En 1967 fue nombrado miembro de la Société Européenne de Culture (S.E.C.). En 1968, miembro de L'Académie du Monde Latin, y miembro de honor de la Academia de San Carlos de Valencia. En 1975 fue galardonado con la "Espuela de plata", de México. En enero de 1976 fue nombrado socio de honor del Ateneo de Madrid. En 1979 fue elegido miembro de la Academie Royale des Sciencies, des Lettres et des Arts de Belgique en la vacante de Benjamm Britten. En 1980 fue galardonado con la Medalla de Oro de las Bellas Artes y en 1982 con el Premio Nacional de Música. Ese mismo año fue nombrado "doctor honoris causa" por la Universidad de Southern California.

    En 1987 se le concede la Medalla de Oro de la Generalitat de Valencia, de la cual es nombrado miembro de honor.

    En 1988 es nombrado "doctor honoris causa" por la Universidad Politécnica de Valencia y director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.

    En 1989 se le concede la Medalla de Oro de la Universidad Complutense de Madrid, es nombrado consejero de honor de la Sociedad General de Autores de España, "doctor honoris causa" por las universidades de Alicante y Complutense de Madrid y obtiene la Medalla al Mérito Artístico de la Villa de Madrid.
    Biografía fechada: XII-1990.


    COMENTARIO A SU OBRA
    A partir del 9 de noviembre de 1940, día del triunfal estreno del Concierto de Aranjuez en Barcelona, la carrera de Rodrigo como autor fue ya ininterrumpida. El es tal vez el músico que se ha dedicado con mayor regularidad a las tareas compositivas de cuantos han trabajado en la España de la postguerra.
    La obra de Rodrigo participa de los planes de renovación del lenguaje de la música española propuestos por los de la Generación del 27, así llamada por homologación con la generación literaria que cerró filas en torno al centenario de Góngora. conmemorado en 1927. Estos planes comprendían un acercamiento a las disciplinas intelectuales, una objetividad que propiciara un nuevo neoclasicismo, un afán de perfección. de obra bien hecha, y el rechazo de toda grandilocuencia y farragosidad. En definitiva, se habían propuesto despojar a la música de sublimidades.
    Dentro de la obra total de Rodrigo, deberemos hacer referencia a sus canciones, a sus obras para piano, de cámara, corales, orquestales, a su música incidental para la escena y el cine, e incluso a sus obras destinadas al teatro lírico. Es decir, a una variada muestra de su versatilidad creadora.
    Entre sus obras para canto y piano recordemos el Cántico de la Esposa, sobre san Juan de la Cruz; los Cuatro Madrigales Amatorios, donde nos propone no ya el retorno a nuestro renacimiento, sino una nueva valoración del arte español de nuestra época; los Tres villancicos, las diez canciones Con Antonio Machado, etc.
    La obra para piano. estudiada con detalle por Antonio Iglesias, contiene piezas de magistral factura; así el Preludio al gallo mañanero, A l'ombre de Torre Bermeja, las Cuatro Estampas Andaluzas, las cinco Sonatas de Castilla con toccata a modo de pregón.
    En la música de cámara podrán citarse la Sonata Pimpante, para violín y piano, y la Sonata a la breve, para violonchelo y piano. De la Sonata Pimpante se ha dicho que era exactamente una imagen de su título: pimpante, saltarina, centelleante y ligera.
    Entre las obras corales ha ganado merecida fama la Música para un códice salmantino, basada en la Oda a Salamanca de Unamuno.
    En cuanto a las obras orquestales no podernos olvidar ese vigoroso homenaje a Luys de Milán, el vihuelista valenciano del siglo XVI, que Rodrigo tituló Zarabanda lejana, y los refinamientos armónicos de las cuatro berceuses que conforman Música para un jardín. Es difícil resumir la trayectoria de un artista tan personal y extraordinario como Rodrigo. Desde Per la flor del lliri blau, poema sinfónico de corte post-romántico. hasta Palillos y panderetas. se extiende un paisaje musical de muy variados tintes, pero de una admirable coherencia estilística.
    En el plano sinfónico, no obstante, las mayores consecuencias del maestro español se han producido en el campo de la música concertante. Bastaría recordar los títulos de Concierto de Aranjuez, Fantasía para un gentilhombre, Concierto Madrigal, Concierto Andaluz, Concierto para una fiesta, todos ellos con una. dos y hasta cuatro guitarras solistas; el Concierto Heroico, para piano, el Concierto Galante y el Concierto como un Divertimento, ambos para violoncelo; el Concierto de Estío, para violín; el Concierto Serenata y Sones de la Giralda, para arpa, y el Concierto Pastoral para flauta.
    Grandes solistas y primerísimas orquestas han sido vehículo de esta singular obra, que permanece tan llena de vida, tan atrayente y mágica como cuando salió de la mente y el corazón de Joaquín Rodrigo.


    Andrés Ruiz Tarazona
    (I-1997)